Ir al contenido
_
_
_
_

Irán afronta la disputa fragmentado y condicionado por las sec

El ataque de Estados Unidos e Israel amenaza a un régimen acorralado, pero también a una población traumatizada y empobrecida

Un iraní pasa ante un cartel antiamericano en Teherán, este jueves. Majid Asgaripour (via REUTERS)

El máximo dirigente de Irán, Ali Jamenei, posee una vasta cultura literaria. Está familiarizado con los escritos de Dante Alighieri, John Steinbeck y León Tolstói, además de diversos autores. El religioso chií siente una especial predilección por Victor Hugo. Respecto a Los Miserables, ha afirmado que se trata de la obra de ficción más destacada jamás redactada: un “milagro”; “un libro de historia, de crítica, de amor y sentimiento”. Su personaje principal, Jean Valjean, retoma la senda de la rectitud mediante la clemencia y la empatía de un clérigo: el obispo Myriel. Los Miserables constituye una narración sobre la misericordia y la salvación.

En el Irán de Jamenei —que Estados Unidos e Israel han atacado este sábado después de la última ronda negociadora del jueves para un acuerdo nuclear en Ginebra— no hubo piedad para los miles de manifestantes cuya vida se llevó por delante la represión en enero. Muchos iraníes creen que tampoco habrá redención para ese régimen ahora en estado de guerra que, para sobrevivir, ya manchó sus manos con tanta sangre de su propia población. Jamenei aludió la semana pasada a Kerbala, la ciudad iraquí donde murió el imán Hussein, el martirio que consolidó el cisma del islam entre chiíes y suníes. Para los primeros, Kerbala encarna la idea de resistir a toda costa.

Las cifras superiores a 7.000 fallecidos que la organización HRANA identificó individualmente en un informe divulgado el pasado lunes; los cerca de 30.000 lesionados —muchos de los cuales perdieron la visión por impactos de perdigones—, los más de 53.000 arrestados y los 26 jóvenes ya condenados al cadalso, han causado un profundo trauma entre los habitantes de la nación. A dicho trauma podría añadirse en este momento la agresión generalizada de un conflicto bélico que afectará igualmente a los ciudadanos iraníes comunes. Esto ocurrió durante junio, momento en que mil personas civiles pereció en los 12 días por ataques aéreos presuntamente “quirúrgicos” israelíes en Irán, de acuerdo con la entidad estatal IRNA, acción a la que posteriormente se unió Estados Unidos.

Por una parte, los ciudadanos de Irán habitan bajo un sistema que, según las ONG y Naciones Unidas, ha acabado con la vida de miles de protestantes y que “pretende continuar matando, ahora en las prisiones”, al sentenciar al patíbulo a quienes protestan, subraya el titular de Iran Human Rights, Mahmood Amiry-Moghaddam, quien supervisa el empleo de la pena máxima en Irán. Por otra parte, sobre el pueblo de Irán se cierne actualmente una embestida bélica probablemente más violenta y puede que más prolongada que la de junio.

Aun así, algunos iraníes han empezado otra vez a protestar, lo que evidencia su desesperación. La semana pasada, cuando se cumplían los 40 días del período de duelo por las víctimas de la represión, decenas, quizás cientos de personas en todo el país volvieron a corear “Muerte al dictador” (Jamenei) en ceremonias fúnebres. El sábado, el primer día que volvían a sus clases presenciales, estudiantes de varias universidades de Teherán, Isfahán (centro), Shiraz (sur) y Mashhad (noreste), se manifestaron en los campus pidiendo la liberación de los estudiantes detenidos. Todas estas ciudades fueron centros neurálgicos de las manifestaciones de enero.

Esas nuevas protestas recuerdan que Irán afronta la agresión bélica cuando la fractura entre su régimen y gran parte de su población sigue abierta. En los días anteriores al ataque, los iraníes intentaban “seguir con su vida normal, pero estaban asustadísimos por el futuro”, apunta un analista basado en Teherán que habló con este diario bajo condición de anonimato. Este hombre, como otros habitantes del país —los que se lo pueden permitir—, ha hecho acopio en las últimas semanas de agua y de comida enlatada.

Al empezar febrero, los responsables de Tehéran seleccionaron 82 paradas de metro para funcionar como búnkeres. Igualmente hallaron 300 estacionamientos bajo el suelo. Estas opciones son limitadas, dado que 16 millones de personas viven en la capital iraní y sus alrededores.

Dichas incursiones aéreas que solicita un segmento de la diáspora nacional probablemente no brinden un horizonte más favorable para Irán, según indican distintos analistas contactados por este medio. Aunque la embestida consiga derribar a la República Islámica, el valor a pagar podría ser, sumado a la pérdida de vidas, la aniquilación del Estado, advierte desde Londres el economista Esfandyar Batmanghelidj, fundador y director ejecutivo de la Fundación Bourse & Bazaar. “La pregunta es”, sostiene la necesidad de salvaguardar de la ofensiva, “a las instituciones, la infraestructura y la funcionalidad del Estado iraní”, de la cual dependen la estabilidad y la propia vida de sus 92 millones de habitantes.

Irán puede quedar arrasado, pero eso no implica necesariamente que su régimen —pensado para subsistir con sus dos fuerzas armadas, una milicia de cerca de un millón de efectivos y una estructura de mando militar distribuida, no logre hacerlo. Eso puede suceder en “su forma actual o en una diferente”, corrobora por teléfono desde Washington el exasesor para Irán del Departamento de Estado de Estados Unidos, Vali Nasr, profesor de la Universidad Johns Hopkins.

Sin una “alternativa fácil a la República Islámica” ni “ningún partido político ni organización en Irán que pueda tomar el poder, muchos iraníes a los que no les gusta la República Islámica” observan con incertidumbre un futuro en el que no está claro cómo “se formaría un gobierno, o se proporcionarían servicios, alimentos y seguridad” a los iraníes de llegar a hacerse realidad ese cambio político o, en el peor de los casos, un escenario de caos, partición o guerra civil del que han alertado algunos estudiosos.

“No habrá una transición suave”, sentencia el antiguo consultor del Departamento de Estado, en relación a esa democracia que por encima del 89% de los iraníes indicó privilegiar como esquema político en un sondeo de 2025 elaborado por Gamaan, un organismo de investigación social establecido en Países Bajos.

Debido a que la disidencia interna iraní ha sido eliminada o encarcelada, la “idea de que los líderes exiliados del exterior puedan bajarse de un avión y gobernar el país es demasiado simplista”, subraya este experto en una posible referencia al hijo del sha derrocado, Reza Pahlevi.

Nasr no descarta un aumento de la represión si los ataques estadounidenses no provocan un colapso de la República Islámica, un temor expresado por presos políticos iraníes como la Nobel de la Paz Narges Mohammadí. Ella y otros opositores han alertado de que la salvación no vendrá de Trump.

Así sucedió tras los bombardeos israelíes y estadounidenses del verano, cuando Irán detuvo a cientos de personas y endureció su ley de espionaje. Publicar contenido crítico en redes sociales puede acarrear ahora cinco años de cárcel; hablar con un medio de comunicación extranjero “hostil”, diez años; e introducir un satélite Starlink, incluso la pena de muerte, según medios iraníes en el exilio.

Parisa, el nombre falso de una exiliada en un país europeo, explicaba este jueves que a dos de sus amigos en Irán los han convocado los servicios de inteligencia por difundir información de las últimas protestas en las universidades en una red social. Asegura que ya hay muchos detenidos, aunque el Gobierno del país lo niega. Mientras el bloqueo de Internet impuesto por las autoridades en enero prosigue con excepciones, las ONG advierten de que lo que se sabe sobre la represión es la punta del iceberg.

Promesas rotas

Los iraníes sancionaron con más del 97% de apoyo la República Islámica en un referéndum en 1979. Desde entonces, el divorcio entre parte de la población y su sistema político se remite a muchas promesas rotas. Sobre todo una: la de que los mostazafan, los oprimidos, heredarían la República Islámica. Su fundador, Ruhollah Jomeini, les prometió alojamiento, agua, electricidad y autobuses gratis. La nueva Constitución iraní puso por escrito que erradicaría la pobreza.

Iran

pasados 47 años, los iraníes compran el aceite a plazos y adquieren el pollo y los huevos a precios sumamente altos. Según las estadísticas del Centro de Estadística de Irán, el valor de la canasta alimentaria esencial se ha incrementado en más del doble (110%) durante un año. “El pan y el aceite vegetal —los suministros más frecuentes para los hogares de la clase trabajadora— han experimentado alzas del 142 % y el 207%, respectivamente", asegura el medio Iranwire.

Como los miserables que describió Victor Hugo, muchos iraníes caminan desheredados sobre la tierra que atesora las cuartas reservas mundiales de petróleo y las segundas de gas natural. Pese a ello, padecen continuos cortes de electricidad y de agua, en parte por la pésima gestión medioambiental de un país en el que se encuentran 32 de los 50 acuíferos más sobreexplotados del planeta, según el Real Instituto Elcano (RIE). En diciembre, cuando estallaron las protestas, la inflación interanual alcanzó el 52%; el 72% para los alimentos, en datos de la unidad de inteligencia de The Economist. En los seis meses posteriores a los bombardeos de junio, el rial se devaluó un 90% frente al dólar.

“Las causas de las masivas protestas en Irán”, se desprende del informe del RIE, superan, no obstante, “la triple crisis económica, energética y medioambiental que padece el país desde hace años”. La indignación de bastantes iraníes se fundamenta, en última instancia, en la carencia de libertades y en la inequidad.

Casi 10 millones de ciudadanos, muchos de clase media, se hundieron en la miseria entre 2011 y 2020, según el Banco Mundial. En solo un año, entre 2020 y 2021, la cifra de pobres de solemnidad en Irán se duplicó y, para 2023, el 40% de los hogares de Irán vivía ya en la privación, según un centro de investigación del Parlamento iraní. Esa marea de menesterosos convivía, ya en 2020, con 250.000 millonarios, según calculó la consultora internacional Capgemini. Incluido el hijo de Jamenei, Mojtaba, que ha construido un imperio inmobiliario en el extranjero, denunció Bloomberg.

La realidad en Irán, el “enfado” de los iraníes, sostiene Esfandyar Batmanghelidj, es “muy similar” a la del período que precedió a la caída de la monarquía de los Pahlevi en 1978 y 1979. También ahora hay “un sistema político que ha concentrado el poder económico y político en manos de una élite cada vez más pequeña”, en detrimento del “contrato social”; de “la forma en la que se distribuyen los privilegios y los recursos”. Al mismo tiempo, “la República Islámica se ha vuelto más autoritaria, más represiva y ha perdido su legitimidad como proyecto político”.

Los gobernantes iraníes acostumbran atribuir la precariedad de su ciudadanía a los castigos globales derivados del plan de procesamiento de uranio, ese que Estados Unidos pretende que Irán abandone. Omiten mencionar el otro factor principal que señalan los especialistas: la corrupción.

Con el paso del tiempo, el sistema iraní ha ejecutado, ratifica el experto, estrategias “neoliberales” de disminución de inversión estatal y ha fijado “un capitalismo de amigos”. Como muestra, la Guardia Revolucionaria, esa organización armada secundaria que busca blindar al poder y administra entre el 20% y el 30% del mercado iraní. Igualmente, operan canales clandestinos para sortear los embargos y vender crudo. El líder de la Fundación Bourse & Bazaar opina que la carga de dichas penalizaciones no ha golpeado accidentalmente a la ciudadanía más humilde. Lo califica como “una estrategia deliberada” de las clases dominantes.

En 2022, el fallecido presidente Ebrahim Raisí aprovechó el control del Parlamento de la facción conservadora del régimen para eliminar los subsidios para alimentos básicos como el aceite y los medicamentos.

También Estados Unidos ha “utilizado el dolor de los iraníes” para “forzar un cambio político”, critica el economista. No solo porque saben que las sanciones afectan más a esas personas corrientes de las que esperaban que, con su ira, derrocaran a la República Islámica. También porque instar a los iraníes a manifestarse, como han hecho Trump o Pahlevi, destaca Batmanghelidj, “es muy peligroso en un contexto autoritario como el de Irán”.

Ali Vaez, analista del International Crisis Group, advirtió este jueves en The Times que “la convergencia de una amenaza externa y de inestabilidad interna” retorna a la administración iraní “más agresivo e intolerante a ningún tipo de disensión interna”.

La encuesta de Gamaan concluía que los iraníes que se oponían a la República Islámica eran el 71%. Esa cifra corresponde con el cálculo de varios estudios de que solo un tercio de la población de Irán respalda su sistema político. El centro demoscópico advertía, sin embargo, de que ese rechazo se había elevado al 81% durante la represión de las protestas de 2022, desatadas por la muerte a manos de la policía de Yina Mahsa Amini.

Esa fractura parece ahora más honda. Una de los al menos 7.000 muertos confirmados por HRANA tenía tres años. Se llamaba Melina Asadi y murió cuando un disparo de las fuerzas de seguridad la alcanzó en el corazón mientras su padre la tenía en brazos en Kermanshah, en el Kurdistán iraní. Otra es Aida Heidari, una estudiante de medicina de 23 años abatida el ocho de enero en la plaza Sadeghieh de Teherán. En un vídeo viral, la madre de esta joven sale de noche al balcón de su casa para llorar. Sus gritos mientras alza los brazos al cielo son tan desgarradores que hasta la mujer que graba las imágenes termina sollozando.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_