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Los audios vinculados al proceso de Emilio de la Calle, apartado por Interior hace menos de un año, revelan la forma en que el oficial logra extralimitarse en su mando ante una subordinada.

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El comisario Emilio de la Calle a una subordinada: "¿Qué hago te pego?"
El comisario Emilio de la Calle, suspendido por Interior.Foto: EDUARDO ORTIZ | Vídeo: PAULA CASADO

La acusación por violencia sexual contra el antiguo jefe de la Policía Nacional José Ángel González ha sacudido a la institución y ha retomado una discusión acerca del empleo del poder en organizaciones con jerarquías tan estrictas como las de las fuerzas de seguridad. Los sucesos vinculados al director adjunto operativo (DAO) poseen antecedentes cercanos que han impactado profundamente a la Policía, tal como el proceso del comisario Emilio de la Calle, quien se encuentra bajo indagación desde hace menos de doce meses en la Audiencia Nacional por supuestas infracciones de hostigamiento profesional y sexual. Papallones ha logrado consultar documentación exclusiva de las pesquisas que demuestra el ambiente de pánico al que una víctima femenina puede quedar expuesta en tales circunstancias.

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"Vas a pasarlo mal. Soy muy torcido"
El comisario Emilio de la Calle, suspendido por Interior.

Este mando fue destituido de su puesto en la consejería de Interior en la embajada española en Nueva Delhi (India) en abril de 2025, donde estaba destinado desde 2021, pero el ministerio que dirige Fernando Grande-Marlaska lo suspendió de empleo y sueldo tras recibir una denuncia en marzo de ese año por parte de su subordinada. Sandra (nombre ficticio elegido para proteger su identidad) terminó acudiendo también a la justicia para denunciar el infierno que vivió.

“Me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien”, “yo soy muy retorcido. Mucho”, “te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado”, “no vuelvas a tocarme los cojones”, “odio a la gente como tú”, “sigues en tus trece de hacer lo que te sale de tu coño moreno”. Estas frases pronunciadas por el comisario De la Calle son una pequeña muestra de la violencia y el maltrato que Sandra grabó y guardó durante meses para protegerse y que fundamentan la investigación judicial. A lo largo de más de 20 horas de grabaciones, se escucha cómo De la Calle utiliza su autoridad policial para intentar controlar la vida de su subordinada. Fuentes de la defensa del comisario aseguran que los audios están cortados y manipulados. La Fiscalía ha pedido un informe técnico-pericial de las grabaciones para determinar su veracidad. Este periódico tiene copia de las que maneja la Audiencia Nacional, si bien han sido editadas por motivos periodísticos y la voz de la denunciante distorsionada para guardar su anonimato.

La agente viajó a la India en julio de 2024 para incorporarse a su nuevo puesto de trabajo. Las embajadas son un lugar muy codiciado dentro de la Policía porque los sueldos son muy altos (entre 10.000 y 8.000 euros mensuales) y la experiencia suma en los currículos. Según la versión de la denunciante, en Nueva Delhi pasaba la mayor parte del día en la oficina de la Consejería sola con su jefe. No había más personal, ni ayudantes, ni secretarios, de acuerdo a la información que obra en el sumario judicial. De la Calle había estado anteriormente con otro subalterno a quien comparaba continuamente con Sandra. Le decía que su predecesor había recalado allí porque era “hijo del jefe de la Dirección” y que ella estaba más capacitada. Y sobre esa razón sostenía que fuera más duro con ella. “A ver, alma cándida, ¿por qué te exijo más? Porque te considero más capacitada. Pero tienes un problema: al creerte más capacitada no das todo lo que tienes que dar“.

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"En esta relación mando yo"
El comisario Emilio de la Calle, suspendido por Interior.

Según lo que se escucha en las grabaciones, el comisario le hace sentir que todo lo hace mal, que siempre puede esforzarse más, que yerra porque no lo escucha, porque no cumple sus órdenes, que él solo quiere enseñarla y protegerla, que si no aguanta la presión es porque es demasiado floja y no es digna de pertenecer al cuerpo. “Eres mi personal operativo de la Policía. Antes de pensar en ti, tienes que pensar en mí”, le insistía según consta en la investigación. “Te voy a apretar, Sandra, que te va a salir sangre”, “ayer te tuve que mandar a callar a voces porque me estabas tocando los cojones”.

A partir del mes de octubre, Sandra comienza a grabar las llamadas que su jefe le hacía a todas horas —“que te vayas al baño con el teléfono, que cagues con el teléfono, ¿lo has entendido ahora?”— y empieza a recoger en audio las agresiones verbales que sufre en la oficina, de acuerdo al material incorporado al sumario judicial. Las broncas podían alargarse más de media hora de gritos fuera cual fuera el motivo. No haber redactado el saludo de un correo electrónico de forma correcta, no haber colocado bien algún signo de puntuación en una nota informativa, llegar dos minutos tarde a un encuentro o no haberse ofrecido a pagar la comida a algún compañero. Lo que aprovechaba para llamarla “cutre”. Y no solo. “Vaga”, “mentirosa”, “lerda”, “gilipollas”, “retrasada mental” o “inmadura” son insultos que utilizó.

La naturaleza errática de los enfrentamientos causaba perplejidad a la oficial, la cual sostiene que él le reprochaba constantemente su desinterés y la intimidaba con acudir a Alicia Malo, la jefa de la división de Cooperación Internacional, para que fuera relevada de su cargo en Nueva Delhi, así como con destruir su futuro profesional en la Policía. “Y si no te queda claro, lo mejor que puedes hacer es pedir la baja, si no eres capaz de cambiar de actitud , pide la baja. Te va a marcar el expediente y no vas a aprobar en la vida para inspectora”, le manifestó el 1 de octubre de 2024.

La querella describe un caso de abuso de poder que supuestamente se demuestra en los enfados del superior, de cuyo grado de ira la culpaba a ella. A menudo las contestaciones de Sandra se limitaban a un “no sé qué quiere oír, jefe”. Si no contestaba estaba mal y si lo hacía, también le perjudicaba. Sandra se sentía atrapada en una situación en la que nunca había opción correcta. Él nunca se compadecía: “No me hagas pucheritos que a mí los pucheritos no me sirven de nada. Te lo digo en serio, soy así. He visto mucha miseria y no me vas a conmover tú cuando hay 80 trabajando mejor que tú”.

El Control se muestra firme ante el poder.

Sus colegas de promoción bautizaron a De la Calle como El Lagartijo ya que “no se podía estar quieto”, según relata un oficial que lo trató estrechamente. Durante sus veinte años de carrera en la institución, fue asignado a diversas embajadas y misiones internacionales en Ghana y Sierra Leona, además de desempeñarse en la brigada de Extranjería y Fronteras de la jefatura de Barcelona.

03:19
"Que cagues con el teléfono"
El comisario Emilio de la Calle, suspendido por Interior.

El comisario decía a Sandra que jugaban “en primera división” y, por eso, la entrega al puesto debía ser hasta la extenuación. Según la acusación presentada por el letrado Juan Antonio Frago, lo que escondía, en realidad, era su intención de controlar hasta el último detalle de su vida personal en la India. La convenció para que contratara en su casa a la misma empleada del hogar que tenía él, a la que supuestamente luego le pedía detalles de las rutinas de su subordinada; o le insistía en que él tenía que saber los pormenores de todo lo que hablaba y con quién (fuera o no de trabajo) porque decía que había ciertos matices de la diplomacia que ella no controlaba y que podían ser importantes. “Aquí me tienes que informar... No te digo de si tienes la regla, pero casi”, le soltó el 16 de octubre de 2024. “No estás sola y aquí tienes una dependencia fortísima, grandísima y única de mí. Eso te tiene que quedar muy claro”, añadió.

La querella detalla cómo consiguió aislarla socialmente, haciéndole creer que a su alrededor todo el mundo era peligroso. Le daba lecciones, incluso, sobre cómo tenía que celebrar su cumpleaños o dónde tenía que comprarse la ropa. “Soy tu jefe y te digo que no asumas riesgos innecesarios. Si yo te digo que no salgas a la calle sola, no salgas a la calle sola. No lo hagas. No lo hagas porque si tienes un accidente en tuk tuk, coges una enfermedad... No voy a poder justificarte”, le dijo el 3 de octubre de 2024. “Cuando te compras una falda en Madrid en Wallapop y todo el mundo se descojona, aunque no se descojone en su cara, piensa que eres una cutre. Ahora estás aquí representando algo”, expresó el 2 de diciembre del mismo año. También se escucha en las grabaciones cómo le enviaba el coche oficial a su casa a buscarla. Un hecho similar al que ha descrito la mujer que ha denunciado al DAO por una agresión sexual y que explica que fue trasladada a la vivienda del comisario principal en el vehículo del jefe de la Policía.

El 7 de febrero de 2025, un mes previo a que Sandra optara por denunciar, aconteció una de las interacciones más agresivas. Ella había consultado un registro policial al que presuntamente no tenía permiso de entrada por su posición laboral. Según se percibe en una de las grabaciones, el comisario De la Calle aparentemente llegó a atacarla.

—¿Quién cojones te has creído que eres? Si te digo una cosa solo lo hago para protegerte. Me estás jodiendo. Intento protegerte, intento convertirte en una mejor policía y no te estás dejando. Eres gilipollas. He secuestrado gente, he metido gente en un maletero, he hecho de todo, ¿sabes?. Y no me han colocado nunca. Por tu culpa, no me voy a ir yo p’alante. Por una imbécil como tú.

Ella llora.

―De casita se viene llorado, cagado y meado. Y si no, a la guardería ¿entendido? Que esto es la Policía ¿entendido, guapa? Esto es la pasma y aquí tonterías las justas. [...] ¿Qué hago? ¿te pego? ¿te doy una hostia? A ver si así con un ojo morado...

―Ya me has dado antes una colleja...

―Era cariñosa. La de antes era muy cariñosa.

La conversación termina de esta manera: “No creo que hayas tenido un jefe que te haya querido como te quiero yo. El que te ha tocado el culo, o el que te ha llevado por ahí de fiesta, o el que se ha querido liar por ahí contigo, ese no te ha querido”.

Abuso de poder tras un insulto sex

A medida que avanzan los meses, las grabaciones contienen detalles sexuales más explícitos. “No te estoy entrando, que no te estoy diciendo que me des un beso, coño. ¿Me entiendes? O sea que no estoy diciendo que vamos a hacer el amor“, dijo el 22 de enero de 2025. Nueve días antes: “¿Tú despiertas muchas envidias? A mí me pasó [...]. ¿Qué culpa tenemos de ser guapos? Aquí estás con el mejor jefe posible, donde más vas a aprender“. Y unos días después: “Ponte escotes para estas fiestas, que tienes un escote muy bonito. Hazme caso”.

06:15
"Tienes que ser más puta"
El comisario Emilio de la Calle, suspendido por Interior.

En sus riñas, De la Calle le cuestionaba si estaba cansada preguntándole por su periodo menstrual, la instaba a que descansara utilizando el satisfyer o aludía a elementos femeninos para ridiculizarla. “Ir guapísima para ti es importantísimo, que ya te tengo caladita”; “¿Cuántas veces te he dicho esto? ¿Por qué cojones se te mete a ti en los huevos que tú eres lo más importante del mundo? Dime algo que sea verdad. ‘Jefe, me estaba pintando la raya y se me corrió el rímel’“. Fuentes de la defensa del comisario aseguran que nunca existió ni acoso sexual ni laboral y que lo que se escucha en las grabaciones “cortadas” son broncas ”puntuales”.

El relato de la denuncia expone, sin embargo, que él poco a poco buscó tener más contacto con la subalterna fuera del trabajo. Le recriminaba que nunca le propusiera planes, a lo que Sandra contestaba que en Madrid nunca había quedado con comisarios porque le imponía un gran respeto. “Sandra, somos compañeros... Que si tengo que verte desnuda, te voy a ver desnuda como compañeros”, replicaba él.

El 13 de enero de 2025 ocurrió una charla distinta donde él la instaba a emplear su sexualidad con el fin de obtener información:

―En ocasiones resulta necesario lanzar el anzuelo para verificar qué se logra capturar y emplear las destrezas propias de las personas. Voy a exponértelo desde una perspectiva femenina. Supón que salimos a cenar con el National City Enterpris e o con alguien que ronde los 60 años; no produce el mismo efecto llevar la blusa cerrada hasta arriba que desabrocharse algunos botones. Siendo mujer, ¿comprendes a qué me refiero? Es decir, mostrar un poco de escote suele ablandar a un varón de ese perfil. Y de eso sabes bastante, ¿verdad? Debido a tu condición de mujer, eso es algo que se aprende... Atiende, son lecciones básicas de convento. Se trata de conocimientos elementales en el aprendizaje femenino.

De la Calle sostiene en las grabaciones que una parte del trabajo de un consejero de Interior se dedica “a la psicología humana” y a tratar de “modificar voluntades”. “Hay días en los que, no sé si te pasa a ti, que te va a pasar, y dices ‘coño, necesito que alguien me dé un abrazo. Quiero un abrazo’. Y es complicado. Protégete porque hay amigos tuyos que crees que son amigos, pero no lo son. Te lo he dicho muchas veces, a ver cómo te lo digo sin que te hagas así un salto para atrás... Tienes que ser más puta. Te falta ser más puta ¿me estás entendiendo? Ir un paso por delante”, le dice. Y termina hablándole a su subordinada sobre el sexo. “El sexo no es malo. No es malo. Ni fuera del matrimonio ni nada por el estilo. No es malo. Lo malo es hacer las cosas sin respeto”.

Ver a alguien en ropa interior sin su permiso

A mitad de febrero de 2025, la agente sufre un desmayo en la oficina y el comisario Emilio de la Calle decide acompañarla a su casa a la espera del médico. Este episodio es otro de los que integra la querella que se interpuso en la Audiencia Nacional unos meses después, el 7 de abril de ese año, acusando al mando de siete delitos: acoso, acoso laboral, lesiones, amenazas, delito contra la intimidad, acoso sexual y agresión sexual.

Esta supuesta agresión sexual se produjo en la vivienda de ella cuando, tras el desvanecimiento, él le pide que le enseñe la pierna para ver el golpe. “¿Tienes pantalones cortos para verte la pierna? A mí me da igual verte en bragas, eh. No tengo ningún problema con eso. No eres ni la primera ni la última“, le dijo.

Una cámara de movimiento que ella tenía instalada en el piso grabó cómo él, mientras estaba tumbada con los pies en alto en el sofá, se acercó y le dio un beso en la comisura de los labios que ella asegura que no consintió. ”Tampoco estaba en disposición de consentir”, apunta la querella del letrado José Antonio Frago que detalla cómo comisario, prevaliéndose de su superioridad jerárquica, fue creando un ambiente de intimidad del que ella buscaba huir.

La denuncia incluye un mensaje del cónsul de la embajada de Hungría que reconoce cómo vio al comisario agarrar “violentamente del brazo” a la agente en un acto. “Este comportamiento es inaceptable, quise hablar con tu jefe, pero mi colega me contuvo. Con gran remordimiento escribo estas líneas, pues sigo pensando que debería haber intervenido”, expresó Zsolt M. Wittman el 25 de febrero del pasado año.

Francisco de Jorge, al frente del Juzgado Central de Instrucción Número 1 de la Audiencia Nacional, impuso a De la Calle la restricción de contactar o aproximarse a la oficial al comenzar las indagaciones. El proceso sigue en fase de diligencias, aunque el representante legal de la mujer ya solicitó que el asunto avance hacia la vista oral. Interior ha ratificado que el mando policial se mantiene apartado de sus funciones por el procedimiento judicial que enfrenta.

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