El maquinista de Iryo relató tiron
Papallones accede al primer testimonio que el conductor del tren que descarriló en Adamuz dio a la Guardia Civil tras el accidente


La declaración del maquinista del tren Iryo que descarriló en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero de 2026 plasma que el conductor no fue consciente de la gravedad del siniestro que provocó la muerte de 46 pasajeros hasta que salió de su cabina y vio que había, al menos, una persona fallecida en el suelo del vagón 6. “El ordenador de a bordo tenía muchísimas alarmas”, explicó en su primera declaración ante la Guardia Civil, a la que ha tenido acceso Papallones. Además, los agentes escucharon a un segundo maquinista que iba como pasajero y que relató cómo se subió en el techo del vagón 8 y ayudó a sacar a los pasajeros rompiendo cristales.
Solo sus ojos pudieron ver lo que allí ocurrió porque en la cabina del tren que hizo el recorrido Málaga-Madrid no había cámaras de seguridad y nadie iba con el conductor del Iryo. A las dos de la madrugada del día del accidente dos agentes de Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba le tomaron declaración como testigo, después de haber esperado durante horas a que los servicios médicos se llevaran a los heridos.
El maquinista explicó que el tren salió “con normalidad” a las 18.30 de Málaga y que entre las 19.10 y 19.15 hizo una parada que estaba prevista. Diez minutos después de retomar la marcha, a la altura de Adamuz, “notó tirones en su puesto de conducción y pudo ver cómo el cable de la catenaria empezó a moverse”. Pensó que “se había enganchado el pantógrafo”, una pieza superior del tren que hace contacto con la catenaria y que transmite la tensión eléctrica. Acto seguido, según su versión, procedió a “provocar el frenado de emergencia”, tras pulsar un botón, y detuvo la conducción. Ahí estaba aún lejos de ser consciente de lo que había ocurrido. Informó por radio al Puesto de Mando de Adif y dijo que se “había enganchado”.
Por su experiencia, pensó que el cable había arrastrado un poste y éste había golpeado en el tren provocando esos tirones. “El ordenador de a bordo del tren”, dijo, “tenía muchas alarmas y avisos (eje bloqueado, incendio en coche 6, etc.)”. Su compañero maquinista, que había realizado el trayecto anterior (Madrid-Málaga) y que estaba en el convoy, le avisó entonces de que el vagón 6 estaba fuera de la vía. Es en ese momento cuando él avisa al puesto para que envíen los servicios de emergencia y corten con urgencia el tráfico.
Según su testimonio, desde el puesto de mando le informaron de que había descarrilado otro tren dentro del túnel “con el que se había cruzado cuando ocurrió la incidencia de su tren”. Él no pudo precisar si fue antes o después de su descarrilamiento. Se percató de la gravedad de lo ocurrido al abandonar la cabina y entrar en contacto con los pasajeros. Encontró una persona fallecida en el coche 6, así que regresó al cubículo de conducción para “solicitar servicios de emergencia y atención psicológica”. “Tras esto ya recuerda ver cómo llegaron las ambulancias y él trató de ayudar ”a evacuar todos los pasajeros que pudo”, dice el acta.
Un maquinista con experiencia
El operario no portaba su móvil particular. Únicamente traía la tableta, el terminal corporativo y un envase con agua. Se trataba de un piloto con amplia trayectoria. Consiguió el permiso para manejar convoyes de tren en 2016 y formaba parte de Iryo desde el año 2022. Manifestó que habitualmente operaba la misma clase de ferrocarril y que no consumía fármaco alguno.
Expresó que, pese a no poder concretar la rapidez que mantenía durante el percance, era inviable que sobrepasara la autorizada ya que el mecanismo de protección del ferrocarril lo bloquea. Señaló que completó una inspección de la unidad en Málaga antes de partir que consistía “a grosso modo en una prueba instrumental en la que se verifica, entre otras cosas, la actuación del freno y averías presentes en el ordenador”. Todo se hallaba en orden.
La Guardia Civil le pidió un veredicto. Querían saber si él tenía alguna hipótesis de lo ocurrido. “Mil cosas”, dijo. Según la posición que tenía el tren, el maquinista entendía que éste había “recibido un impacto”. Que había podido existir una rotura de carril o que el otro tren viniese ya descarrilado. Pero era una “opinión personal”, aclaró.
Otro maquinista de pasajero
Los agentes, pasadas las cuatro de la madrugada, tomaron declaración también al segundo maquinista que iba sentado como pasajero. Había terminado su jornada en el tren anterior y se había colocado en un asiento del coche 1 para tener “controlado” a un viajero “que estaba siendo pesado con una compañera azafata”.
Él relató el siniestro como “una sacudida, moviéndose todo y volando las tazas del catering que llevaba la compañera”. En aquel instante, se detuvo “de manera brusca el tren”. Oyó después a su colega auxiliar de vuelo solicitar un doctor por megafonía desde el coche 6 y al acudir divisó a una señora en el piso mientras alguien efectuaba la técnica RCP. Se dio cuenta en ese momento de “que estaba el coche seis inclinado, por lo que procedió a notificar a su compañero”.
A partir de entonces se dedicó a recoger “todos los martillos rompecristales que vio” y bajó del coche. Se fue hacia la parte de atrás del tren y vio ahí que el tren 8 estaba “completamente volcado”. En el 7 observó cómo la gente ya estaba rompiendo las ventanas para salir, así que se fue a ayudar al 8. Recogió unos pallets de madera y acompañado de otro hombre se subió al techo para empezar a romper cristales y sacar a las personas que estuvieran atrapadas. “Entre este hombre y el diciente sacaron a todas las personas que podían valerse por sí mismas”, indica el acta del instituto armado.
Los agentes le preguntaron por su compañero, el conductor del Iryo en el momento del descarrilamiento. Él lo definió como “una persona con mucha más experiencia que él en la conducción de trenes”.
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