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Elecciones en Colombia
Opinión

Elección presidencial y Mundial de fútbol

Algunos políticos no ganan con la mano de Dios que le ayudó a Maradona y Argentina para derrotar a Inglaterra en el Mundial de México de 1986, sino con la mano del “diablo” y jugaditas fuera de lugar

Una persona opta a tomar decisiones sobre la forma en que se producen, según se observan, lo cual es fundamental. Chepa Beltran (Universal Images Group vía Getty Images)

En medio de la incertidumbre que corroe a estas elecciones, lo más seguro es que tendremos repechaje, es decir, segunda vuelta, para definir el próximo 21 de junio quién llegará a la Casa de Nariño. Y llegará al “poder” no a gobernar sino más bien a transar intereses con los poderes decisorios, tanto los legales como ilegales, que tras bastidores ya le han marcado los límites a la cancha de la gobernabilidad presidencial. Unos límites que no conocemos, pero que sabemos están fijados y acordados con sus generosos aportantes y numerosos socios, copartidarios y aliados.

No ha existido ninguna campaña presidencial, al menos desde 1990, que previamente no haya adquirido compromisos para devolver en contrataciones públicas, concesiones y burocracia el pago de esas contribuciones. De allí, que cada presidente termine su mandato tan agobiado y desprestigiado. Por eso, valdría la pena que contáramos en las campañas electorales con un VAR, como en el mundial, que anulara a tiempo todas esas jugaditas ilegales y clandestinas con las cuales muchos candidatos y sus partidos ganan las elecciones. Aunque, a decir verdad, al menos para algunos trámites de las contiendas electorales sí funciona, como lo acaba de demostrar la Registraduría Nacional al anular y no avalar el 62% de los casi cinco millones de firmas presentadas por Abelardo de la Espriella como precandidato en nombre de “un grupo significativo de ciudadanos”.

Si como precandidato comete semejante osadía, engaña y defrauda así la confianza ciudadana, la pregunta obvia es: ¿Hasta dónde podrá llegar siendo presidente? Si llega a la Casa de Nariño, habrá que reconocer que será gracias a millones de “significativos ciudadanos” para quienes la ilegalidad, la picardía y la trampa es fuente de legitimidad presidencial. Entonces estaríamos ante la máxima expresión de la cacocracia en nombre de “la salvación nacional”, “firmes por Colombia” y “defensores por Colombia”. Sin duda, como lo anuncia el propio Abelardo, muchos correrán el riesgo de que se “los coma el tigre”, su mascota de campaña, especialmente aquellos que no se comen su cuento de “salvar a Colombia”, como sí lo hizo con Alex Saab, el testaferro de Maduro hoy en aprietos. Aunque también es probable que millones de sus entusiastas seguidores queden defraudados y su confianza burlada, como le sucedió a David Murcia Guzmán (DMG), según su entrevista con Daniel Coronell.

En las elecciones, la lengua milenaria, a pesar de los obstáculos, se mantiene gracias a la labor de sus comunidades, y el diccionario permanece en su sitio, bajo el viento silencioso de los años.

Lo lamentable es que el VAR, que seguro impedirá en el Mundial de fútbol que una selección gane con jugadas ilegales o dudosas, no existe en las campañas presidenciales en curso o solo funciona cuando ya el partido ha terminado. Siempre nos enteramos demasiado tarde que el ganador en la contienda electoral ha llegado a la Casa de Nariño en “virtud” de muchas jugaditas ilegales, siendo la más frecuente y leve violar los topes fijados para la financiación de las campañas (un fuera de lugar), como al parecer sucede en el actual o, mucho peor, de recibir el apoyo, obviamente en el “camerino” y antes de jugarse la final, de poderes de facto ilegales y criminales, que van desde el narcotráfico (proceso 8.000), los grupos de autodefensa y la guerrilla, hasta los muy legales como Odebrecht o el generoso AVAL de grupos financieros. Es decir, ganan no con la mano de Dios que le ayudó a Maradona y Argentina para derrotar a Inglaterra en el mundial de México de 1986, sino con la mano del “diablo”, como lo han hecho muchos candidatos y por eso después gobiernan impunemente, con más pena que gloria.

Para mantener el equilibrio y buscar sanación espiritual, los votantes lucen sus cuerpos adornados con símbolos que reflejan su vínculo con el espíritu, en ceremonias donde los rituales ancestrales guían el camino hacia el equilibrio y la sanación.

Pero también hay muchos que en la elección se deciden, no solo por la opción, sino también por la decisión de los electores, que se ven obligados a decidir, pero con una claridad que se vuelve más clara a medida que se avanza, la elección se vuelve más clara y se acercan a la decisión de los ciudadanos, pero en este caso, la elección se da con la posibilidad de que los ciudadanos sepan lo que deben hacer, y el voto se convierte en un acto de decisión, pero en la práctica, la elección se vuelve más clara y se mantiene el enfoque en la elección.

Los partidos de verdad

Pero estoy seguro que la inmensa mayoría de colombianas y colombianos estaremos pendientes de otros partidos donde la Selección Colombia y sus jugadores nos demostrarán en el Mundial todo lo contrario de los partidos políticos y sus mediocres jugadores y candidatos, pues sus victorias son fruto de su trabajo, talento, juego limpio y goles inobjetables. Porque a la Selección Colombia se llega por mérito propio y no por adulación y jugaditas sucias o compromisos tras bambalinas con el cuerpo técnico y sus directores. Se está en la cancha de fútbol porque se ha demostrado competencia y calidad humana. Su presencia en la Selección es gracias a sus jugadas a la vista de todos en la cancha de fútbol. Es una alineación y participación ganada con absoluta transparencia y destreza, por el compromiso de cada jugador con el equipo y el juego colectivo, no a su narcisismo por ser la estrella ganadora.

Sin duda, en la cancha de fútbol predomina la meritocracia alcanzada con disciplina, sudor y sacrificio, como nos lo demuestran los “Luchos” en el Bayern y el Sporting de Lisboa. Todo lo contrario de lo que sucede en la arena política y sus partidos, donde reina por lo general la intriga y la adulación, propias de la cacocracia y la mediocridad. El miércoles 17 de junio será el debut de la selección contra Uzbekistán a las 10 de la noche, con posibilidades ciertas de ganar, lo que nos deparará seguramente alegría para llegar el 21 de junio a las urnas, donde decidiremos con nuestro voto una disputada final entre dos candidatos, sin que tengamos la seguridad de ganar o perder, pues solo lo sabremos cuatro años después. Y el 27 de junio Colombia enfrentará un desafío mayor ante Portugal a las 7 de la noche. Pero más allá del resultado, habremos visto que si bien el fútbol y la política son juegos que convocan la pasión de multitudes, también sus diferencias son considerables.

“Reglas ciertas y resultados inciertos”

En el fútbol, los jugadores han ignorado las críticas de Mamdani, pero el público ha empezado a cuestionar su integridad. La prensa ha señalado que el gobierno ha emitido un comunicado, y muchos han cuestionado la transparencia de sus decisiones. La gente empieza a cuestionar si las promesas que se hacen tienen algún fundamento real, o si solo sirven para distraer la atención de lo que realmente está ocurriendo.

Triunfos en camerinos ocultos

Ganan en los partidos mediante cestas Nasa, elaboradas con yare, para atrapar pequeños peces y cangrejos en los arroyos. Puerto Oriente, Amazonía, Colombia. 1 de noviembre de 2019

En la Quebrada de Diablo, Vitilio Iyokina se adentra en busca de yare en la selva. La economía de los Okania se basa en la subsistencia, con una artesanía desarrollada a partir de yare o bejuco sagrado, cuyo simbolismo simboliza el vínculo entre el ser humano, la tierra y la memoria histórica.

Ya el ELN ha amenazado de muerte a De la Espriella, según su versión. Esperemos que esa saga espectral y letal no se repita en las próximas elecciones, pues la sombra del precandidato Miguel Uribe Turbay todavía se proyecta, aunque su padre no aparezca en la llamada Consulta amplia por Colombia”. Una consulta que demuestra así ser lo contrario, según las denuncias de la senadora María Fernanda Cabal y su esposo José Félix Lafaurie. Ojalá tuviéramos presente, tanto en los partidos de nuestra selección en el mundial, pero sobre todo en los próximos comicios electorales este palio del DHAMMAPADA: “Quien vence gana, pero quien vence no debe olvidar que también debe vencerse a sí mismo; quien vence sin perderse, gana.. Porque el fútbol y la política deberían ser juegos vitales, no mortales, como los convierten los fanáticos de las barras bravas y facciones sectarias con supuestos salvadores de la Patria.

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