Dentro de los móviles de los adolescentes españoles: entre redes sociales, videojuegos e ‘influencers’
Dieciséis jóvenes de entre 13 y 18 años le cuentan a Papallones cómo usan sus teléfonos y cómo enfrentan prohibición de las redes anunciada por el Gobierno
Pantallas de inicio del móvil de algunos adolescentes entrevistados para este artículo.
“En plan, a veces tus padres te dicen que llevas muchas horas en el móvil, te echan la peta literal, pero luego te das cuenta de que, bueno, es por tu bien”, dice Carla, madrileña de 15 años, en un resumen impecable de uno de los grandes debates de hoy entre padres y adolescentes: ¿cuánto y cuándo puede un joven usar su teléfono? Pedro Sánchez anunció en enero que pronto prohibirán las redes sociales para menores de 16 años, como ya ha ocurrido en Australia. Desde hace años, se vincula a los jóvenes y su uso del móvil e internet con conceptos como adicciones, desinformación, acoso, pedofilia o pornografía.
En este debate, hablan muchos psicólogos, padres, profesores pero a menudo se olvida la voz de sus protagonistas: los adolescentes. Papallones ha hablado con 16 jóvenes en edad escolar, de entre 13 y 18 años, de más de una docena de provincias españolas, con permiso de sus madres y padres. Pertenecen a la mayoría oculta que, no sin sus propias dudas, ve a su alrededor cómo algunos padres sufren por encima de sus necesidades. Pero también lidian con cómo manejar un aparato tan complejo, que ofrece tantas posibilidades y en algunos casos, como ellos mismos admiten, les resulta adictivo y les quita tiempo para otras actividades.
¿Qué ven los adolescentes en sus móviles? Sobre todo, muchísimos mensajes de sus colegas: chatear, mandar audios y hablar son de largo las actividades principales de un adolescente con su teléfono. “Podemos estar muchísimo chateando”, dice Valeria, una ovetense de 15 años, de sus conversaciones con una amiga. “A veces, luego nos mandamos audios o vídeos; estar una hora es completamente normal. Hablamos por WhatsApp, luego por TikTok, después igual nos llamamos”, añade.

El 94% de los adolescentes españoles de 15 años tiene móvil, según publicó el INE en noviembre, el mismo porcentaje que en 2016. Pero la actitud de las familias hacia el momento adecuado para dárselo está cambiando. El porcentaje de niños de entre 10 y 12 años que lo tiene ha bajado comparado con hace una década, y ahora no es hasta los 13 cuando la gran mayoría (84%) consigue el suyo. El 61% de los menores de 10 a 16 años se comunica online a diario con sus amigos, actividad que solo supera ligeramente escuchar música, según la encuesta EU Kids Online de 2025 a la que han contestado 2.596 menores de esa franja de edad. Casi todos los jóvenes entrevistados por este periódico dicen que WhatsApp e Instagram son las únicas apps a las que no podrían renunciar. Aunque la app típica de mensajería para los adultos sea WhatsApp, gran parte de los jóvenes usa para sus mensajes entre ellos la opción de chat de Instagram.
“WhatsApp es para cosas importantes, como los deberes de clase o los partidos y eso, o para hablar con mi madre. Insta más amigos”, dice Carla, de 15 años y de Madrid. Es como si cada generación buscara modos cada vez más ágiles y formatos menos formales para comunicarse. Pese a ello, la mayoría de entrevistados coincide en que, si solo pudieran quedarse con una, sería WhatsApp, porque es la que les permite comunicarse con todo el mundo, es la app franca. “La puedo usar con mis amigas y también para hablar con mi abuelo. Y prefiero renunciar a ver vídeos en TikTok que a mi abuelo”, dice Emma, sevillana, alumna de segundo de Bachillerato de Humanidades.

Para ellos, el chat de Instagram cuenta con varias ventajas: tiene más funciones, se puede chatear sin intercambiar el número de teléfono solo viendo las stories [fotos o vídeos que desaparecen al cabo de unas horas] de la app, el tipo de mensaje abierto en redes más extendido entre la adolescencia. “Muchos amigos de mi clase hablan por Instagram mandándose fotos y dentro de la foto escriben el texto”, dice Cristian, un murciano de 14 años. Esta opción, señalada por otros adolescentes, permite mandar textos de una sola lectura. Con Instagram, también les resulta cómodo incluir reels para comentarlos (los vídeos cortos de la app).
Este uso comunicativo es muy rico en sus funciones, pero en el fondo hace una función similar a la del viejo teléfono de disco de los años 90: hablar con los amigos. El problema es que un móvil con internet permite muchas más cosas. Las stories han creado precisamente un modo nuevo de buscar aprobación, que a menudo ha sido puesto de ejemplo de los peligros. Los adolescentes lo saben, pero los amigos son más importantes. “Depende de quién, si voy a un concierto y sé que a mi amiga le gusta, pues me gusta que me den like [me gusta] y demás”, reconoce Alicia, madrileña de 15 años. No todo el mundo publica stories, pero quien lo hace, espera la reacción de sus amigos.
Estos likes se convierten a veces en discusiones en el mundo real, offline. “Ahora no creo que se valore tanto el número de likes”, dice Cristian, de 14 años. “Yo creo que se valora más quién da like, quién no, quién comenta, quién no”. ¿Y luego, qué pasa? “Nosotros en mi clase ya no nos tomamos tan en serio esas cosas, pero los de las otras clases sé que muchas veces se pelean por eso”, añade.

A diferencia de WhatsApp, Instagram y TikTok tienen la ventaja de poder usarse sin número de teléfono, pero también son dos lugares donde acechan acosadores, como han comprobado varias de las chicas entrevistadas. “Alguna vez me han escrito mensajes enviándome fotos. Yo los bloqueo y paso. Normalmente son gente mayor que escribe a menores”, dice Sara, que tiene 15 años y vive en Albacete. O, después de subir un vídeo en TikTok, a Nadia le escribió un tipo proponiéndole que fuera su “sugar baby”, a lo que ella reaccionó “bloqueándolo directamente”.
Aparte de mensajes de amigos y música, ¿qué más ven los adolescentes? Esto es una pregunta similar a “qué te gusta” para un adulto. Los adolescentes, que ya de por sí tienden al escepticismo, suelen decir: “Buah, no sé”. TikTok es la red social que más tiempo usan, incluso más que la parte de red social de Instagram. “Veo más TikTok que la tele, la verdad, porque la tele ya me aburre”, dice Carla. “Depende del día. TikTok a veces también me aburre bastante porque hay muchos vídeos de cotilleos y hay días que prefiero una serie”, dice Alicia.
Junto a estas apps, está YouTube. Entre todas se llevan el gran consumo adolescente de móvil. Y ahí está todo. Entre los youtubers, Plex es más citado que Ceci Army, todos saben quiénes son Ibai, Grefg, IlloJuan, Auronplay o elRubius, e incluso ven sus vídeos de la década de 2010. Pero también consumen mucho maquillaje, coches, esquí o bicicleta. La edad es un factor clave: los intereses de alguien de 13 años son notablemente distintos cuando cumple 16 o 17. A Nadia, castellonense de 14, le gusta mucho la influencer de moda Fabiana Sevillano, pero su vecino José Luis, de 13, dice que no podría vivir sin la aplicación de Tele5 para ver Gran Hermano. O Adriano, de 15, que cita una cuenta que va listando “cinco cosas que no sabías” de distintos temas, valiosísima para jóvenes curiosos. Con 17, Emma dice que le encanta la influencer Irene Nortes, porque “enseña a vivir lento en una sociedad que va demasiado rápido”. Los videojuegos tienen un enorme papel secundario, con Clash Royale y Brawl Stars entre los más citados, aunque van cambiando.
La mayoría de los adolescentes entrevistados han compartido su pantalla de inicio del móvil para ilustrar este artículo. Excepto las apps más vinculadas al instituto, al entorno Google y a los videojuegos, no están tan lejos de las que tiene un adulto. Solo uno de más de 16 tiene la de un banco. Más allá de las dominantes —WhatsApp, Instagram, TikTok y YouTube—, las únicas que se repiten son, por este orden, ChatGPT, Pinterest, Discord (una plataforma vinculada a videojuegos), Twitch, Netflix, Disney+, Wattpad (una biblioteca digital donde los usuarios suben sus propios libros gratis) y Duolingo. Esto no significa que no usen muchas otras: de ropa y compras, de comida a domicilio o de streaming, aparecen solo en alguna pantalla de inicio; las tienen, aunque las usen menos.
Sobre la prohibición
El anuncio de la prohibición del Gobierno se ha vivido como un bombazo entre los adolescentes. Pero a falta de conocer detalles como si se incluirá WhatsApp o, como parece más probable, quedará excluido al considerarse una app de mensajería, la reacción de los chavales no es homogénea: varía en función de factores como la edad ―a los mayores no les afecta― y su entorno cultural. El ambiente socioeconómico en el que viven también influye, en promedio, como en otras cuestiones que afectan al desarrollo y el aprendizaje, a su manera de afrontar y administrar el tiempo de uso.
La prohibición la viven especialmente como un drama adolescentes como Nadia, de 14 años, alumna de tercero de la ESO e hija de un transportista de Castellón, que usa el móvil “entre seis y ocho horas al día”. “Sinceramente, me parece bastante mal. Porque las redes sociales son una manera de comunicarme, y también de distraerme y divertirme un poco, alejarme del estrés. La verdad es que no sé cómo me voy a acostumbrar”, lamenta. O Adriano, de Sevilla, que asegura usar el teléfono cinco o seis horas entre semana, y los fines de semana, hasta 10: “Hombre, yo, que estoy a dos meses de los 15… Me queda un año. Y un año sin redes sociales, aunque parezca poco, ya que estoy acostumbrado, va a parecer mucho si se pone esa ley”.
En cambio, a Júlia, de 15 años, que vive en un hogar de clase media-alta de Barcelona, y le dedica una hora y media al móvil entre semana, le parece bien que se fije una edad mínima para todos los chavales y también la barrera de los 16 (aunque a ella le impediría seguir usando Instagram, TikTok y Snapchat). “Creo que está bien, porque a esa edad los adolescentes ya tienen algo de conciencia sobre lo que ocurre en las redes sociales y los riesgos a los que se enfrentan. Y que puede ayudar a mejorar su salud mental”, defiende. Es todavía más entusiasta Emma, hija de un maestro de primaria y una cuidadora de personas mayores: “Los chicos, ahora, están expuestos a contenidos que no son para su edad, como el porno, o hablan de política sin tener ni idea. Yo creo que uno de los motivos del auge que está habiendo de la extrema derecha entre los chavales les viene por ahí, de ver videos de gente como Vito Quiles”.
A la mayoría de los entrevistados, la política y la actualidad no les preocupan en exceso. Es algo que está en el ambiente. “Yo no busco; si me sale y me entero, bien. Si no, no lo busco”, dice Joan, de 16 años, que vive en Tarragona. “El accidente de los trenes ha salido en la radio, pues me he enterado. Pero no lo busco y miro a ver qué ha pasado”, añade. La formación política es incipiente, pero es evidente que las redes desempeñan un papel. “Mucha gente dice que no hagamos mucho caso a las redes porque la mitad puede ser mentira y no sabemos de dónde viene”, explica Carla, de 15 años. “La verdad”, añade Adriano, “es que el contenido político que me llega por TikTok suele ser de Vox”.
Créditos
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes

































































