Ir al contenido
_
_
_
_

Laura Ponte: “A veces pienso que se tiene que caer el sistema entero para que la gente reaccione”

La modelo, de 52 años, está viviendo una especie de segunda edad dorada, no solo en lo personal. Ahora más que nunca siente que su trabajo es “un regalo”

FENDI - Un último giro. Antes de enfrentar una nueva era bajo la batuta creativa de Maria Grazia Chiuri, la última colección de Silvia Venturini Fendi en la marca que lleva su apellido fue una demostración de que una casa entregada a la piel y el invierno también es capaz de imaginar los colores, las texturas y, sobre todo, las siluetas ligeras.TXEMA YESTE

Viene de Milán, de tomarse una pizza “riquísima” en un polígono y de dar un largo paseo. Ha ido y vuelto en el mismo día, pero está feliz de haber ido. Los que la conocen saben que Laura Ponte siempre hace eso: viaja muy ligera de equipaje, se planta en cualquier ciudad del mundo que requiera su presencia, a hacer fotos o un cásting, y aprovecha para perderse y visitar zonas poco exploradas o, simplemente, sentarse en una terraza con un vino a mirar a la gente pasar. Siempre comenta que su trabajo es un regalo. “Es que no sabría por dónde empezar a dar las gracias. Me ha permitido superar la mitad de mis complejos”, dice.

Cuando empezó, a los diecinueve, le costaba ir sola a los sitios. “Me lo tuve que tratar, porque tenía que ir siempre acompañada, me daba vergüenza, no sé, ir a comer sola, incluso pasear sola. Pero la vida te pone contra ti misma a veces, y al final me solté”. Se soltó tanto que, de joven, en los noventa, tras una sesión de fotos con Juergen Teller en la selva brasileña, decidió unirse a su equipo y acompañarles a Miami a otro trabajo mientras toda su familia la buscaba como loca porque no sabían dónde estaba. Hace poco, se encontró con el fotógrafo en París y él mismo se acercó a recordar aquello entre risas. “Esta Navidad mi madre me ha dado los papeles de la denuncia y los carteles de ‘Se busca’”.

Por supuesto, ha habido momentos menos salvajes, como cuando se separó, sus hijos eran pequeños y necesitaba alejarse del ojo público y criarlos. También momentos de inseguridad personal y profesional, como los de casi todo el mundo, pero Laura es una de las personas más libres con las que uno puede toparse en la vida. Le encanta dejarse llevar y no saber cómo y dónde va a acabar la semana. Su libertad, además, tiene más que ver con la madurez que con el dinero, porque además de su trabajo (mucho) como modelo, tiene un estudio de vestidos de novia y siempre anda con varios proyectos freelance entre manos. “Yo sé que a la gente en general la educan en lo contrario, en la rutina, en la metodología, pero yo siento una libertad enorme siendo así. Me parece un divertimento no saber lo que va a pasar con tu vida, que bastantes órdenes y leyes tenemos ya”. Dice que, a sus 52, ha regresado a la etapa infantil, “a los seis años, que me perdía siempre por ahí porque quería hablar con gente nueva. Yo creo que he vuelto con fuerza ahí”.

Ponte está viviendo una especie de segunda edad dorada, no solo en lo personal. Dice que ha aprendido a dar las gracias por todo lo que tiene, aunque le costara “unos añitos cambiar el chip”. Hace un par de años la llamó Phoebe Philo para protagonizar la campaña que anunciaba el regreso a la moda de la diseñadora británica, una de las más veneradas en el sector. Aquella imagen, con la cara lavada y la pose natural, se hizo viral en España. No solo por el orgullo que suponía que una modelo española pusiera rostro al regreso más esperado. También porque no hay nadie en esta profesión, ni un solo fotógrafo, estilista o maquillador, al que no le guste trabajar con Laura Ponte. “Fer [Fernando Merino, su agente de toda la vida] me decía: ‘Bueno, aprovecha porque igual ya no trabajas más, esto es una suerte que has tenido’, porque es verdad que esta profesión tiene una vida muy limitada. Pero mira, a lo tonto, llevo tres años trabajando mucho, y además de una manera amable, en la que me puedo organizar con todo, con la parte familiar, con el diseño. Me da tiempo”. Después de Philo llegaron los desfiles de Lemaire y Versace, entre otros. Ha vuelto a trabajar a pleno rendimiento, algo desgraciadamente poco común a su edad. “Fíjate que yo creo que es porque ya no busco validación externa, estoy muy en eso ahora”, dice. “Cuando dejas de pensar ‘a ver si me escogen, a ver si me dan’, que eso te lleva muchísimo tiempo, parece como que tu vida se reorganiza sola para que sigas. Y luego hay algo que, además, está probado neurocientíficamente: tu cerebro, para que no entres en pánico, adelanta muchas veces partes de tu realidad. Genera escenarios parecidos para que tu sistema nervioso esté regulado. Creo mucho en eso. En cómo estás tú y en cómo empiezas a funcionar estructuralmente por la vida, porque eso es un poco lo que viene después. Si estás todo el rato pensando qué tengo que hacer, qué me tengo que poner, cómo tengo que llegar, cómo tengo que estar… ya te pierdes un poco, entras en una situación de dependencia. Yo ahora me lo tomo como un regalo diario, lo que pase en mi vida, me da igual trabajar o no. Estoy aprovechando esta fantasía, porque dentro del horror diario me siento una privilegiada”.

Hace unos días desfiló por primera vez en la Alta Costura de Chanel, uno de los shows más esperados del año. Al día siguiente, tenía su Instagram repleto de mensajes de mujeres de su generación que se habían visto reflejadas, aunque le sigue dando cierta vergüenza desfilar y que todos los ojos estén puestos en ella. “Pero como sin gafas no veo un pimiento me puedo abstraer”, dice. También siente cierto reparo cuando se ve en las fotos, pese a que fotógrafos y estilistas siempre destacan su facilidad para posar. “A mí todas me parecen naturales menos yo. Ahora estoy en el proceso de separarlo, de decir ‘no, yo aquí soy producto de un equipo, de una intención’. Porque a veces se mezcla mucho el personaje con el oficio. Tengo mis bajonas de pensar: “¿Quién pone así las manos en la vida?”. Nadie. Es curioso cómo se ve uno por dentro y cómo se percibe desde fuera.”

Si se siente mucho más cómoda en su piel ahora que cuando empezó es en parte porque en esta profesión las cosas han cambiado. Ella, que suele hacer amigos allá donde va, sesiones de fotos, castings o cenas, porque le interesa todo lo que la gente tenga que contar, prefiere las dinámicas de ahora que las de hace veinte años: “Es que es todo más natural, por suerte la gente no se da ya tanta importancia, es todo mucho más divertido”. Antes sentía que encajaba menos: le gusta sentarse en el suelo, comentar la actualidad y, aunque le encanta admirar y analizar al detalle las prendas de lujo que tiene que ponerse, detesta arreglarse. “Ya cuando voy a un evento, ni me preguntan de qué o de quién voy vestida. Ya saben que siempre voy igual. Es que es agotador, ¿eh?. Es como con las etiquetas. Toda la vida escuchando que yo era la andrógina, la grunge. Venga, pues vale, soy la grunge”. Hay pocas cosas que deteste, pero las categorías son una de ellas. “Al final etiquetamos por puro miedo. Es una forma de protegernos, supongo, de pertenecer. Tú eres la moderna, tú eres no sé qué, tú eres no sé cuánto. Da miedo, claro. Pero también a ellos les da miedo lo otro: salirse de sus compartimentos. Supongo que es un tema educativo”.

Siempre ha estado muy encima de la educación de sus hijos, obsesionada con que estuvieran informados y fueran críticos con el entorno. “Y me han salido bastante cabales por suerte, pero claro, su generación, el futuro… no sé. Yo, por ejemplo, a mi hijo le digo: ‘Te voy a decir que estudies, pero a lo mejor dentro de seis años tu carrera ya ni existe, ¿sabes?’ Es complicadísimo, porque ¿qué coño le vas a decir a la gente joven? ¿Cómo les hablas de cómo cambia todo? Por una parte, veo a gente mucho más libre que en mi generación, claramente. Pero también puede ser la gente que yo veo a través de mis hijos”. Laura se lo cuestiona todo por salud mental. Cuando se despierta lee la prensa. “Toda. Quiero ver cómo cuentan la misma noticia”. Odia la desinformación y los sesgos. “Es muy fuerte, si subo algo a Instagram que me parece una injusticia, ya vienen los mensajes de: ‘De Gaza sí opinas pero de esto no, ¿no?’. Joder, igual hay que poner la atención aquí y llamar a las cosas por su nombre, digo yo. Luego es que parece que como soy quien soy no puedo opinar de nada”. Ha conseguido que no le preocupe si le dan o no una campaña, que no le preocupe el edadismo y que no le preocupe la opinión externa. Lo que sí le preocupa es el futuro: “Da miedo. A veces pienso que esto tiene que caer. Que a lo mejor tiene que caer el sistema entero para que la gente reaccione. Estructuras políticas, sociales, familiares. Todo”. 

Aquí puede ver la sesión completa de Laura Ponte con Marina Pérez y Míriam Sánchez.

CRÉDITOS

Estilismo Juan Cebrián
Maquillaje José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty
Peluquería Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro
Manicura Lucero Hurtado
Diseño de set Virginia Sancho
Producción Cristina Serrano
Asistentes de fotografía Daniel Gallar y Pablo Mingo
Asistente digital Jessica Rodríguez
Asistentes de estilismo Paula Alcalde y Carmen Cruz
Asistentes de set. Asistente de producción Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez. Marina Marco

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_