Ir al contenido
_
_
_
_

Miriam Sánchez: “La primera vez que desfilé deseaba que ese momento no pasara o que estuviese a punto de terminar”

Una revisión feminista del trabajo de modelo pasa también por entender la creación como una colaboración conjunta

Míriam Sánchezm vestida de CELINE - Un justo y virtuoso término medio // Michael Rider no lo tenía nada fácil: sus predecesores fueron Phoebe Philo, icono del minimalismo intelectual y Hedi Slimane, algo así como como el gran arquitecto de la libertad adolescente convertida en uniforme para adultos. El americano, sin embargo, no busca dogmas, y sale airoso proponiendo una mezcla de los dos, un armario real y visualmente atractivo que devuelve a Celine ese lugar, el Paris de los setenta, en el que la marca era una especie de fetiche burgués, pero con la actitud y la ausencia de prejuicios (indumentarios, al menos) de 2026.TXEMA YESTE

Memoria de un inicio. Octubre del 2018, a través de un largo corredor acristalado Miriam Sánchez debutaba en pasarela con una propuesta de Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton. La Cour Carrée se transformó de forma excepcional en una pasarela monumental al aire libre, respetando la arquitectura histórica y mostrando la dimensión cultural y artística de la moda, más allá de los intereses comerciales. Si buscamos en el archivo el registro fílmico de ese momento, destaca una modelo de mirada azul y silueta firme, que atraviesa el espacio compartido como llevando en sí un relato distinto, propio y misterioso. Una realidad que no puede ser capturada ni traducida, sino solamente convocada al tiempo que viste las prendas, avanzando entre las miradas y las cámaras.

El desfile se realizó en la noche de la ciudad francesa, con una iluminación escenográfica que resaltaba las fachadas del Louvre. El casting diseñado por Ghesquière para el desfile contó tanto con modelos emergentes como con figuras consolidadas del circuito internacional. Esta combinación permitió construir una pasarela en la que distintas trayectorias profesionales coexistían en un mismo espacio, sin establecer jerarquías. Tras debutar como exclusive para Vuitton, la modelo nacida en Madrid rápidamente empezó a trabajar para casas de renombre internacional, hasta ser reconocida como una de las modelos más influyentes y demandadas del mundo.

Estoy hablando con Miriam, años después de ese momento, le pregunto si recuerda sus pensamientos entonces.

“Recuerdo no entender nada, el mundo de la moda estaba totalmente fuera de mí. Mi primer trabajo fue un desfile. Era grandísimo todo. Momentos antes de salir yo deseaba de algún modo que ese momento no pasara o que estuviese a punto de terminar. La tensión surge en algún lugar del encuentro entre cuerpo propio y mirada ajena, pero también en el encuentro entre la imagen corporal y la mirada imaginaria. Pensaba en controlar el cuerpo, no toser. Luego dicen el ‘go’ y todo inicia. Caminé con la mente en blanco, sí. En blanco. En pasarela todo se para. Cuando trabajo hoy, creo que sigo a veces viviéndolo como entonces”. Miriam piensa que los nervios también son de ayuda para que algo que ha de ocurrir tenga lugar. Hay cosas que solo ocurren en el espacio tenso de la escena, donde cada movimiento aporta sentido al relato.

La lectura visual de la presencia de la modelo sirve a un lenguaje contemporáneo que cuestiona los códigos binarios de género en la moda. A menudo se utiliza el término “andrógina” para hablar de su imagen. “Yo no elijo tener unos rasgos andróginos. Es algo que ven en mí. También soy superfemenina por dentro”. El lenguaje en uso no acoge la complejidad de la subjetividad. Su belleza sobria desafía cualquier lectura en términos de género, y acompaña prendas que apuestan por lo estructural sin que su gestualidad aporte una narrativa femenina. Es difícil entender el modo en que, aparentemente sin esfuerzo, su cuerpo nos transmite seguridad.

“La seguridad es una experiencia que aparece como sensación corporal y en mi caso muchas veces depende de la ropa que tenga que vestir. El cuerpo, aunque quiera, no expresa igual la seguridad con cualquier prenda. Me parece algo muy importante, que te sientas cómoda con el look que llevas, y no siempre se tiene en cuenta, no siempre se busca llegar a un acuerdo con la modelo. Con ropa más masculina me siento más segura, pero en contextos de trabajo me he empezado a poner vestidos y ropa que no me pondría en el día a día. Eso sirve para vivir la experiencia de sentirme con fuerza dentro de distintos personajes”.

Sospecho que esa expresión de seguridad que Miriam trae a la imagen o a la escena tiene que ver con el hecho de que el sentido de su día a día está en otro lugar muy distinto al del mundo de las representaciones. Es responsable y comprometida en su trabajo, pero su profesión no es el objeto de su deseo, de su aspiración o de su sensibilidad más esencial. Conocerla en imagen no equivale, ni por cercanía, a conocerla íntimamente.

“Mi sueño no era ser modelo, de pequeña me encantaba jugar al fútbol. Eso sí lo echo mucho de menos, hace años que no juego. No vivo para la moda, aunque desde que empecé a trabajar con la práctica una parte de mí se despertó, desarrolló un interés. No obstante, me lo tomo como un trabajo más que no transforma mi intimidad. A veces al conocerme me dicen ‘eres supernormal’ y yo me pregunto: ‘¿Por qué no debería serlo, en qué tendría que haber cambiado yo?’. A veces la gente se imagina una distancia que no existe, y ser cautelosa y reservada no significa ser arrogante”.

En nuestra conversación, Miriam deshace con amabilidad y calma el mundo simbólico que convencionalmente se asocia a una modelo de éxito. Habla del esfuerzo, de la concentración, del aprendizaje y de la adaptación a los requerimientos de una industria muy concreta. Un buen trabajo a veces aparece como una posibilidad inesperada de la vida, y no como resultado de una aspiración infantil. ¿Por qué iba una niña a desear ser modelo? ¿Por qué una vez siéndolo, iba a desear Miriam ejercer su profesión las 24 horas del día? “No voy a eventos. A veces en los trabajos creativos parece que todo en la vida tiene que ser trabajo, además se idealiza una vida grandiosa y de lujo”.

Cuando le pregunto en qué condiciones le gusta trabajar, ella hace gran hincapié en la amabilidad del equipo. Más allá de la marca o de la propuesta conceptual, lo importante es ser vista como una persona con potencias y vulnerabilidades, ser vista como una participante más en un proyecto creativo. En algunas ocasiones la modelo no recibe suficiente información sobre la tarea que va realizar o su duración. A Miriam le gusta sentir que la tienen en cuenta y que es parte activa del equipo. “Yo soy una persona reservada, y aunque no sea muy expresiva, agradezco mucho que haya buen ambiente. La energía entre bambalinas a veces es muy bonita. Se disfruta mucho cuando las diseñadoras acompañan de forma alegre y propositiva. Suena música, las modelos bailan, están presentes. Aunque sea muy tranquila, y quizás no me veas riendo y bailando, porque así es mi forma de ser, la energía si es buena se transmite y me llega. Yo también lo agradezco y lo siento”.

En su práctica está la experiencia del presente magnético en pasarela y también el tiempo capturado de la fotografía de moda. La pasarela es el momento, en la fotografía está la espera. “Me encanta la fotografía, ver por dónde va el fotógrafo, qué hace”. Cuando está posando para un shoot Miriam imagina la escena desde la perspectiva de la fotógrafa, aunque casi nunca se atreve a intervenir. A pesar de que los roles en el espacio de trabajo a menudo estén muy definidos, la modelo no vive nada parecido a la experiencia de un cuerpo pasivo tras una lente que decide. Su imaginación está también en juego, aunque sea silenciosamente. Ella se adelanta a la cámara y avanza posibilidades, propuestas que muchas veces no llega a pronunciar. “Agradezco que al menos los fotógrafos me enseñen su pantalla para ir viendo los resultados de la sesión, aunque no siempre ocurre”. Hablamos de la convención cultural que retrata a la modelo como mero soporte de las fantasías creativas de otros, y de la importancia de que las modelos sean reconocidas en su dimensión y su potencial de creadoras de la imagen. Una revisión feminista del trabajo implica también entender la creación como una colaboración conjunta. Quien pone el cuerpo es parte fundamental en el proceso creativo.

Ha sido bonito conversar con ella. Las preguntas sobre la industria se van redirigiendo suavemente hacia una conversación sobre la vida. Tener acceso al trabajo es un privilegio, pero el trabajo, por muy fascinante que sea, no siempre da sentido y valor a la existencia, ni deberíamos esperar que así fuera. Los viajes y las exigencias se sostienen porque la vida de interior es amable. Porque la casa se cuida, se cuida el amor, la amistad, las compañías humanas y no humanas que permanecen a nuestro lado a través del tiempo: “Que no falte nunca el trabajo, claro que sí. Pero vivir donde vivo, con los pies en la tierra, estar en mi casa, con mi pareja, mi gatita, ver a mis amigos. Eso es lo que me importa”.

Aquí puede ver la sesión completa de Míriam Sánchez con Marina Pérez y Laura Ponte.

EQUIPO

Estilismo Juan Cebrián
Maquillaje José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty
Peluquería Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro
Manicura Lucero Hurtado
Diseño de set Virginia Sancho
Producción Cristina Serrano
Asistentes de fotografía Daniel Gallar y Pablo Mingo
Asistente digital Jessica Rodríguez
Asistentes de estilismo Paula Alcalde y Carmen Cruz
Asistentes de set. Asistente de producción Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez. Marina Marco

CRÉDITOS

Estilismo Juan Cebrián
Maquillaje José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty
Peluquería Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro
Manicura Lucero Hurtado
Diseño de set Virginia Sancho
Producción Cristina Serrano
Asistentes de fotografía Daniel Gallar y Pablo Mingo
Asistente digital Jessica Rodríguez
Asistentes de estilismo Paula Alcalde y Carmen Cruz
Asistentes de set. Asistente de producción Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez. Marina Marco

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_