Manipulación política del burka
Las lectoras y los lectores escriben sobre el debate en torno a la prohibición del burka y el niqab, el aniversario de la muerte de un padre, la detención del expríncipe Andrés de Inglaterra y la sesión del Congreso sobre la denuncia contra el antiguo jefe de la Policía

PP y Vox se han aliado para pedir que se prohíba el burka, apelando a los derechos de la mujer. Son las mismas formaciones políticas que discriminan a los inmigrantes y defienden el machismo negando la violencia machista. ¿Por qué se rebelan entonces? ¿Lo hacen para manipular a las masas hasta tal punto que estas no sepan distinguir entre los derechos humanos y la dignidad de las mujeres? Ambos partidos también reniegan del artículo 14 de la Constitución sobre la libertad religiosa y la aconfesionalidad del Estado español. Se trata de un cinismo sin límites, que solo busca conseguir mayor rédito de cara a las próximas elecciones. La dignidad de las mujeres les importa muy poco.
Rafael Hervás. Algemesí (Valencia)
Hoy hace 6 años
Aquel día mi padre murió. En el autobús que me llevaba al hospital veía que la vida seguía, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido que diría Sabina. Me dolió ver que mientras mi mundo se rompía por dentro, por fuera seguía girando igual que siempre. Me pareció hasta absurdo ver en el autobús una niña pequeña disfrazada y preparada para el carnaval en el cole. La vida siguió: cumpliendo años, lloviendo, celebrando fiestas, llorando, comprando el pan y teniendo preocupaciones absurdas a diario. Yo hoy entraba a la oficina, “tienes mala cara”, me dijeron. “Aún no hay bajas por el aniversario de la muerte de un padre”, me dieron ganas de decir. Y el día siguió, y la vida siguió, como las cosas que no tienen mucho sentido.
María García Serrano. Sagunto (Valencia)
Nadie por encima de la ley
La detención del antiguo príncipe Andrés el día de su 66 cumpleaños por su relación con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein y su posible implicación en el tráfico de menores coloca las cosas en su sitio: nadie está por encima de la ley. La policía británica, y en particular la prestigiosa Scotland Yard, no dudó en detener al antiguo jefe de Estado chileno, Augusto Pinochet, mientras estaba postrado en la cama de un hospital, aunque le llevó de vuelta a su país y no a España como requería el juez Baltasar Garzón. El caso abrió la puerta a un larguísimo proceso judicial que cambió para siempre la justicia internacional. La posible inviolabilidad de la familia real británica se debilita ante acciones que quedan muy lejos de la ejemplaridad en la que se deben basar las monarquías del siglo XXI. Levanto mi sombrero.
Luis Peraza Parga. San Diego (California)
¿Dónde queda la víctima?
El miércoles presenciamos una escena en el Congreso insultante como mínimo. Unos gritaban ‘¡dimisión!’ Y otros aplaudían al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska durante varios minutos. Estamos hablando de un caso de agresión sexual, en el que una víctima sufre, sufrió y sufrirá. Es inhumano ver cómo se utilizan estos casos de violencia de género, igual que sucede con el que afecta al alcalde de Móstoles como arma política. De nuevo la política instalada en el “tú más, tú peor”. Y las víctimas, ¿dónde quedan señorías? Más humanidad, por favor.
Marta Pérez de las Bacas Sánchez. Murcia
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