Ir al contenido
_
_
_
_
Estar sin estar
Columna

Advertencia de agasajo

Los intelectuales y sabihondos nos deben un buen ensayo sobre el mestizaje del mazapán

JORGE F. HERNÁNDEZ

En México ha nacido un nuevo milagro para mi obesidad tan a menudo amenazada por dietas polimorfas. Se trata de la nueva presentación en forma de salsa de un sólido llamado Pulparindo que explica no pocos logros académicos y conquistas emocionales a lo largo de mi biografía. Durante lustros se trataba de una barrita alimenticia y espiritual (mucho más antojadiza que las llamadas “energéticas”) cuya fusión milimétrica de dulce de tamarindo con una ponderada dosis de mezcla de chiles picositos logra un efecto curativo, esotérico y tropical en el intelecto y potencial anímico no sólo de niños y niñas inquietas, sino incluso en adultos entregados al estudio de la física nuclear o la alta astronomía (sin discriminar a astrólogos de ocasión).

Pulparindo viene ahora en la dinámica presentación de un tubo exprimible (similar al de las pasta dental) que facilita escanciar el manjar sobre ensaladas (que disfrazan en sí la glotonería) o sobre bandejas de papas fritas o bien sobre frutas selectas que elevan exponencialmente su sentido bíblico aliñadas con el glorioso Pulparindo. El milagro lo debemos a la Distribuidora de La Rosa, S.A. De C. V. Que lleva décadas definiendo el biorritmo de millones de mexicanos con sus extraordinarios mazapanes a base de cacahuate prensado por manos impolutas en antiguos conventos de clausura.

Muy lejos del mazapán de almendra —sello y significado de Toledo en España— que tanta gloria esparce en México bajo la marca que lleva como nombre precisamente las sílabas cervantinas de aquella ciudad tan guanajuatense en La Mancha, el mazapán de La Rosa sudaba las horas negras en las mochilas de estudiantes hasta el empalagoso momento del recreo en que se podía untar no sólo con la lengua hacia el paladar, sino con la yema de los dedos sobre la cuadrícula de un cuaderno. Los intelectuales y sabihondos nos deben un buen ensayo sobre el mestizaje del mazapán donde se entrelace el cacahuate polveado azteca y la figurita almendrada del mazapán peninsular como otra explicación para el nacimiento de la Nueva España y sus sucesivas transformaciones trascendentales, allende el mole, la garnacha y el nenepil.

El reciente aderezo Pulparindo logra pegarse a la boca desde la apertura del envase y para mí representa un prodigio capaz de usarse como pasta dental, loción axilar o ungüento para extremidades agotadas. Se trata de un aviso sobre el deleite que pretendo aplicar durante las próximas noches de lectura insomne, rescate de recuerdos, creación literaria o mero placer gastronómico. Naturalmente, los organismos sanitarios del gobierno mexicano colocaron sellos que alertan (funcionando como estímulo extra para el deseo) que el prodigioso Pulparindo posee abundancia de azúcares y sodio, tal vez sin notar que constituye una redundancia singular ausente en otras sociedades. Tal vez la fascinación mandarín por lo agridulce en aves o porcinos se aproxime al éxtasis mexica del tamarindo azucarado en su unión fogosa con los chiles, no obstante, alcemos el estandarte nacional con alegría victoriosa ante las posibilidades extraordinarias que desde este momento brinda el propio Pulparindo de nuestra niñez y juventud como ingrediente oculto en tragos, condimento imprevisto para parrilladas, juego en dulces y suave estímulo sensorial en instantes de forzosa inquietud o desencanto.

Todo lo anterior para advertir el agasajo antidiabético para lidiar con todo el ácido y agrio desmadre que inunda al Mundo: Más o Mencho prefiero rociar unas palomitas de maíz con la nueva salsa a ver llorar a un general del ejército por las bajas en combate contra el narcotráfico y Trúmpame Ésta que prefiero engolosinarme con tamarindo enchilado que seguir soportando al Ignaro Anaranjado que habiendo presumido obliterar el aparato nuclear de Irán prepara hoy mismo un bombardeo con el pretexto de obliterar el aparato nuclear iraní… y todas las infamias que contiene la Lista de Epstein (habiendo culpables que descienden de la Lista de Schindler) y todo ese Infierno de potentados pederastas poderosamente peligrosos se van directamente al carajo cuando el cañonazo de Pulparindo me llena venas y neuronas en una suerte de éxtasis psicotrópico que me recuerda las desesperadas ansias en la química sanguínea cuando viviendo en Madrid durante la pasada década apenas lograba bogar la realidad madrileña sin mis Pulparindos, Cachuates Japoneses, Miguelitos en polvo y líquido (como bálsamo prehispánico de Fierabrás que funde también chilito con azúcar) y otras golosinas mexicanas que llegaban a veces como maná por encargo… sin negar que ahora que he vuelto al Valle de Anáhuac se me antoja echarle Pulparindo en salsa a ciertas paellas, un leve aliño en mis Callos a la Madrileña y mejorar por mucho eso que llaman en bares peninsulares “Patatas Bravas” que no serán tales hasta que le echen Valentina de a deveras y Pulparindo en dosis debidas…como quien prefiere lidiar con el dulce fuego en la saliva en vez de unirse al color de la realidad tan desabrida.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_