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Abu Dabi busca mantener su rutina cotidiana daily no

Las luces brillantes en el firmamento causadas por la colisión entre drones y sistemas de interceptación ya resultan una escena frecuente en Emiratos Árabes Unidos, una de las naciones más afectadas por las acciones de represalia de Irán.

Peatones transitan por la zona costera de Abu Dabi, luego de una ofensiva aérea iraní, el 1 de marzo de 2026.Abdelhadi Ramahi (REUTERS)

Muchos ciudadanos en Emiratos Árabes Unidos han adquirido estos días la costumbre de apuntar al cielo con sus móviles para captar destellos anaranjados, como estrellas fugaces, y el estruendo en medio de la noche. Lo que ven y graban son interceptaciones de drones y misiles. Lo hacen a pesar de que las autoridades han advertido sobre el riesgo de filmarlas y compartirlas. En el complejo turístico Yas Bay, en Abu Dabi, un trabajador de Ghana muestra un vídeo que grabó días atrás. Y rápidamente aclara: “Es solo para mí. Es la primera vez que veo una guerra de cerca”. A su lado, un colega de Letonia comenta con él las posibles consecuencias del conflicto bélico en Oriente Próximo en los precios, en el turismo y en el funcionamiento de los establecimientos. La preocupación gira en torno a la normalidad cotidiana.

A partir de la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel frente a Irán el 28 de febrero y la posterior reacción de la República Islámica contra los socios de EE UU en el Golfo, la inquietud y las medidas preventivas han calado en Abu Dabi, una urbe con 4,1 millones de residentes que, junto con Dubái, representa el núcleo financiero fundamental de los Emiratos. A lo largo de la nación —una de las más afectadas por los contraataques de Irán— habitan cerca de 11 millones de individuos, de los cuales nueve de cada diez provienen del exterior. Si Dubái está más orientada al turismo, el comercio y los servicios financieros, Abu Dabi destaca como el territorio de mayor superficie entre los siete que conforman el país. Reúne una porción significativa de los recursos de crudo y funciona como base para los principales fondos soberanos.

A partir del comienzo de las hostilidades se han registrado por lo menos 268 proyectiles y por encima de 1.500 drones en el espacio aéreo emiratí, de acuerdo con las cifras gubernamentales. Gran parte de ellos resultaron interceptados en pleno vuelo. Se escuchan aproximadamente tres alertas cada jornada, careciendo de un horario establecido: unas cuantas al amanecer, otras durante la noche y algunas más avanzada la tarde. Con el fin de mitigar el nerviosismo de la población, el Gobierno cambió el 10 de marzo la señal sonora de las notificaciones entre las 9.00 y las 22.30 por una menos ruidosa.

Durante las últimas jornadas se han reportado diversos sucesos aislados en Abu Dabi. El 11 de marzo se extinguió un fuego en el viejo aeródromo después de la neutralización de un vehículo no tripulado. Asimismo, la jornada anterior otro artefacto incendió una infraestructura del núcleo industrial de Ruwais, el más importante de la nación, a unos 250 kilómetros hacia el oeste de la capital.

No obstante, para ciertas personas el día a día permanece prácticamente igual. Jesse Herbert, un preparador físico de Sudáfrica con 29 años, comenta que sus hábitos casi no han variado: “Los clientes que se sienten seguros siguen viniendo”, afirma.

“Salgo mucho menos”

Para diversos habitantes, el escenario actual ha impactado significativamente su vida cotidiana. Tatiana Berton, una especialista en gestión de procesos de 51 años que reside en Abu Dabi y laboraba frecuentemente en Dubái, confiesa que las agresiones han modificado sus costumbres. “Las interceptaciones por la noche me dejan muy preocupada. Nunca tenemos la certeza de que la interceptación vaya a ser completamente efectiva y de que no caigan restos de misiles o drones donde estamos”, señala. Desde que empezaron las hostilidades, desempeña sus funciones desde casa y ha restringido sus actividades externas: “Salgo mucho menos, sobre todo por la noche. También duermo peor”.

Las temperaturas durante el verano, de mayo a septiembre, pueden superar los 50 °C en la capital, por lo que los residentes y turistas aprovechan los meses más fríos para actividades al aire libre, caminatas por el paseo marítimo o cenas en restaurantes a cielo abierto. Desde el inicio de la guerra, estas salidas solo son recomendadas mientras no suenan las alertas de la defensa civil.

El conflicto bélico igualmente ha transformado la rutina de Bruno Torres. Este aviador brasileño de 37 años menciona que su empleo está condicionado por la programación de rutas, que fluctúa ante la tensión geopolítica. “Algunas tareas que debía hacer en mis días libres requieren reorganización por los tiempos de amenaza”, afirma. Las alarmas de madrugada y el estruendo de las intercepciones perjudican asimismo su descanso.

Impacto económico

Dentro de los establecimientos mercantiles el flujo de personas se mantiene constante, si bien se notan leves modificaciones en las medidas de protección. En la cafetería de un centro deportivo del recinto vacacional Yas Bay, próximo a Al Raha, diversos asientos y mesas se encuentran amontonados y cercados por una banda que marca un perímetro de resguardo. Dicho sector queda inhabilitado al activarse las sirenas: los usuarios tienen prohibido ubicarse o ingerir alimentos en ese sitio durante el aviso. Los organismos oficiales aconsejan quedarse bajo techo o trasladarse a puntos de refugio en el interior de las construcciones. Numerosos individuos prefieren descender a los estacionamientos o localizar lugares resguardados que cuenten con múltiples muros separándolos del aire libre.

En las calles, algunos signos del peligro se hacen más visibles: patrullas de policía circulan con las luces encendidas después de las alertas. La vida religiosa también se ha intensificado. Además de las cinco oraciones diarias habituales para el islam, en algunos edificios se congregan pequeños grupos de cristianos para cantar himnos y rezar juntos, buscando consuelo mientras en el cielo aún resuenan los ecos lejanos de las interceptaciones.

El impacto económico, por ahora, es limitado. Se han registrado subidas de precio en algunos productos como tomates y cebollas, pero el Ministerio de Economía asegura que se trata de ajustes puntuales y temporales derivados de la crisis regional y que ya se han suministrado cantidades adicionales para estabilizar el coste. Otros productos básicos como aceite, huevos, lácteos, arroz, azúcar, carne de ave, legumbres, pan o trigo no pueden subir de precio sin la aprobación previa del Gobierno. El precio de la gasolina, que también requiere de autorización estatal, se mantiene en 0,7 dólares por litro (0,6 euros).

La reputación del país

Para Ahmed Sultan Al Shamari, responsable de ventas de Palladium Prime Real Estate, la reputación de los Emiratos Árabes como país estable y con un entorno económico bien regulado continúa ofreciendo confianza a los inversores internacionales. “En Dubái el mercado sigue activo, aunque en los últimos días se observa un ritmo ligeramente más cauteloso, sin que haya una desaceleración. Las transacciones siguen realizándose, pero algunos clientes se toman un poco más de tiempo antes de tomar decisiones definitivas. Esta es una reacción natural ante la incertidumbre geopolítica”, explica.

Dicha visión de equilibrio igualmente se manifiesta dentro del ámbito tecnológico. Dmitrii Gartung, emprendedor de Chipre con 38 años y creador de la firma de robótica industrial OneSun, localizada en Dubái, asegura que los conflictos de la zona no han impactado de forma directa en sus actividades. “Los Emiratos siguen siendo estables, pero la demanda del mercado ha cambiado: los fabricantes quieren más autonomía en sus operaciones y menos dependencia de cadenas de suministro imprevisibles y de la mano de obra manual”, declara.

Algunos espacios turístidos o culturales han cerrado temporalmente, como el templo hindú BAPS Mandir, la Abrahamic Family House o el NYU Abu Dhabi Arts Center. Hoteles, museos y parques temáticos continúan funcionando. En la isla de Yas, destinos como Ferrari World, Warner Bros. World o SeaWorld siguen recibiendo visitantes. Los colegios sí se han visto afectados: el Gobierno decidió adelantar las vacaciones de primavera, de modo que escuelas y universidades permanecerán cerradas, al menos, entre el 9 y el 22 de marzo.

La normalidad persiste, aunque cada señal en el cielo recuerde el inicio de las hostilidades. Mientras los ecos del conflicto llegan a Dubái y Abu Dabi, la vida continúa, adaptándose poco a poco a una realidad en la que rutina y alerta conviven.

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