Más teletrabajo y menos viajes: las recomendaciones de la AIE para reducir la demanda de petróleo por la guerra en Irán
El organismo pide en un decálogo de medidas la gratuidad al transporte público para desincentivar el uso del coche privado


Tres días más de teletrabajo, recortar un 40% los vuelos de negocios o hacer gratuito el transporte público para desincentivar el uso del coche privado. Estas son algunas de las diez medidas que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) propone para reducir de forma inmediata la demanda de petróleo en plena crisis energética por la guerra en Oriente Próximo. La organización coordina la respuesta de 32 grandes economías a una crisis energética. Da así un paso más y plantea un decálogo de actuación dirigido a gobiernos, empresas y hogares ante una disrupción del suministro. Esta disrupción se prolonga más de lo previsto tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella del mercado mundial del crudo.
En primer lugar, la AIE propone extender el teletrabajo siempre que sea posible, para reducir de forma inmediata el consumo asociado a los desplazamientos diarios. A esta iniciativa se suma la propuesta de rebajar en al menos 10 kilómetros por hora los límites de velocidad en autopistas, una decisión que, según la agencia, reduce de manera significativa el consumo de combustible tanto en vehículos particulares como en el transporte de mercancías.
La AIE también insiste en la necesidad de fomentar el uso del transporte público frente al vehículo privado, incluso mediante incentivos como la gratuidad, y plantea restringir el tráfico en las grandes ciudades. En paralelo, el organismo aboga por impulsar el uso compartido del coche y promover prácticas de conducción más eficientes, así como por mejorar la logística y la operativa del transporte de mercancías y reparto, con el objetivo de recortar el consumo de diésel en este segmento.
Más allá de la carretera, la AIE plantea reducir viajes en avión cuando existan alternativas, especialmente en el ámbito de los desplazamientos de negocios, donde el margen de ajuste es mayor. El informe también pone el acento en el gas licuado de petróleo (GLP), cuyo suministro se ha visto tensionado. La agencia recomienda desviar su uso desde el transporte hacia aplicaciones esenciales como la cocina, al tiempo que insta a fomentar alternativas domésticas como las placas eléctricas para reducir la dependencia de este combustible.
Por último, la AIE señala que la industria puede contribuir mediante la sustitución de materias primas —como el uso de nafta en lugar de GLP en determinados procesos— y la adopción de medidas de eficiencia y mantenimiento que permitan reducir el consumo de petróleo a corto plazo.
Estas medidas “de emergencia”, que se centran sobre todo en la reducción del uso de los vehículos privados, buscan ahorrar hasta 6 millones de barriles diarios, lo que compensaría solo en parte la falta global de crudo. “El conflicto en Oriente Próximo ha provocado la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo, debido a la parálisis casi total del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz”, constató la agencia.
Según la AIE, unos 15 millones de barriles de crudo y 5 millones de productos petrolíferos atravesaban el estrecho de Ormuz cada día, lo que equivale aproximadamente al 20% del consumo mundial de petróleo, pero esos flujos “se han reducido a cuentagotas”. A pesar del esfuerzo inaudito de liberación de reservas por parte de países de la AIE (400 millones de barriles), la agencia consideró “crucial” trabajar en el lado de la demanda debido a que los precios del crudo han llegado a tocar los 119 dólares por barril. “Cuando observo el petróleo, el gas y esos productos básicos vitales para la economía mundial, puedo afirmar que nos enfrentamos a la mayor amenaza a la seguridad energética global de la historia”, señala el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, a este diario.
En ese contexto, la AIE estima que las medidas propuestas ayudarían a ahorrar entre 4 y 6 millones de barriles de crudo al día. Se trata de una cifra relevante, pero insuficiente para compensar el agujero que deja Ormuz. Aun así, el mensaje es que no se trata de resolver la crisis, sino de ganar tiempo y reducir el impacto sobre consumidores y economías. “Abordar la demanda es una herramienta fundamental e inmediata para reducir la presión sobre los consumidores, mejorar la asequibilidad y apoyar la seguridad energética”, subraya la AIE.
El fondo del problema sigue siendo geopolítico. Como ha insistido Birol, la estabilidad del mercado pasa por un único factor: la reapertura del estrecho de Ormuz. Hasta entonces, la estrategia es doble: liberar reservas para sostener la oferta y reducir el consumo para aliviar la presión. Un equilibrio precario que refleja la dimensión de una crisis que ya ha superado, en términos de interrupción de suministro, cualquier precedente en la historia del mercado del petróleo. “De no alcanzarse una pronta solución, las repercusiones en los mercados energéticos y las economías se agravarán cada vez más”, ha concluido Birol.
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