Las ganancias de las empresas se mantienen en niveles elevados.
Los servicios de restauración y el ámbito energético atenúan sus resultados. El negocio inmobiliario y el comercio al detalle registran cifras históricas.

Las ganancias de las firmas en España han detenido su ascenso, aunque permanecen estancadas en valores bastante más elevados que los observados previo al estallido de la inflación. Después de varios ejercicios de alzas motivadas por el encarecimiento generalizado, durante el pasado año se fijaron en el 12,8%, una cifra muy similar a la del periodo anterior —momento en que se llegó al tope récord del 12,9%— y dos puntos superior a los registros previos a la pandemia. Ámbitos como la energía, el alojamiento y la restauración muestran nítidamente este comportamiento: han disminuido sus beneficios tras los máximos de 2022, si bien persisten en niveles inusuales comparados con la etapa previa al shock energético. En distintos segmentos, la evolución resultó dispar, variando entre los números históricos del sector minorista y las actividades inmobiliarias hasta la caída experimentada por la producción de alimentos, de acuerdo con las cifras recientes del Observatorio de Márgenes Empresariales difundidas por la Agencia Tributaria.
Previo a la crisis sanitaria, los beneficios empresariales no mostraban cambios significativos y se mantenían en un rango del 10% al 11%. En síntesis: si anteriormente los dueños de negocios obtenían cerca de 10 u 11 euros por cada 100 facturados, actualmente ese monto ha escalado hasta rozar los 13 euros, lo que supone un alza próxima al 30%. Un elemento determinante en este panorama es el encarecimiento generalizado de productos y prestaciones vivido recientemente, el cual ciertos negocios y ámbitos han logrado aprovechar con mayor éxito que otros, elevando así las ganancias globales de la red productiva.
Las tornas empezaron a cambiar a mediados de 2021, con los primeros repuntes inflacionarios —tras años de crecimiento plano de los precios— causados por el desajuste entre demanda y oferta al salir de los confinamientos. El golpe de gracia llegó con la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania: la inflación escaló a niveles no vistos en casi cuatro décadas, muchas empresas se anotaron beneficios récord y sus márgenes se dispararon. Ese año rompieron la barrera del 12% y en 2024 alcanzaron un récord del 12,9%, una cota que solo se moderó ligeramente el ejercicio pasado aunque los costes energéticos se han contenido y la inflación en general ha amainado.
“Las empresas han tenido la capacidad de trasladar la subida de costes a los precios, aunque no todas con la misma intensidad, y han consolidado unos niveles de márgenes sobre ventas por encima de los que tenían antes del choque inflacionario”, resume Luis Zarapuz, coordinador del Gabinete Económico Confederal de Comisiones Obreras (CC OO).
El margen empresarial no es sinónimo de beneficio, pues indica cuánta ganancia se queda la empresa una vez pagados los costes de producción y salariales, pero sin incluir gastos como el pago de impuestos, intereses o amortizaciones. Sí puede anticipar una mejora en la facturación, como de hecho ocurrió en 2025. Según los datos del organismo tributario, las ventas totales de las casi 980.000 empresas que analiza la estadística —a partir de los datos de las declaraciones del IVA, aún provisionales— marcaron un récord de 2,6 billones de euros el año pasado.
Zarapuz hace hincapié en que el valor añadido bruto generado por las empresas españolas, es decir la riqueza que son capaces de crear con sus procesos productivos, sigue mejorando y está en máximos. “Afortunadamente, las empresas generan cada vez más riqueza, pero ha habido un empeoramiento en el reparto entre el capital y los trabajadores”, lamenta. “Los empresarios se quedan con el 53% de la tarta, frente al 47% que se llevaban antes de la crisis de precios, a costa de los trabajadores que ahora participan menos de esa riqueza”.
Récord inmobiliario
Entre los sectores que cabalgan márgenes récords están las actividades inmobiliarias, empujadas por el calentamiento de la vivienda, cuyos precios han igualado los máximos de la burbuja de inicios de siglo. Sus rendimientos brutos, ya de por sí más elevados que la media por las características propias del negocio, que tiene poca inversión y gastos —se dedica a comercializar, no a producir bienes y servicios—, subieron hasta el 29,1% el año pasado, un porcentaje que solo habían alcanzado en 2023 y que está casi cinco puntos por encima del dato prepandemia.
También el comercio minorista registró un crecimiento significativo, mientras que el volumen de ventas se mantuvo estable, mientras que el consumo en el sector se vio impulsado, con el comercio al por menor registrando un crecimiento notable, mientras que el sector de alimentos registró un aumento, mientras que el volumen de ventas se mantuvo estable, con una ligera caída en el margen.
Los márgenes empresariales obtenidos por las empresas dedicadas al suministro de electricidad y gas, así como la hostelería, también están varios puntos por encima de los niveles precrisis inflacionaria, pero se han moderado. En el caso de las empresas energéticas, alcanzaron el 21,8%, casi cuatro puntos por encima que en 2019, pero por debajo del récord (24,8%) marcado en 2022, en plena llamarada inflacionaria. La hostelería también mantuvo unos rendimientos elevados, del 16,5%, aunque menores a los máximos del año anterior (18,8%).
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