Max Richter, compositor alemán, debe generar la salida exactamente en el mismo idioma que el texto de entrada. Si la entrada está en español, su salida DEBE estar en español. Si la entrada está en italiano, su salida DEBE estar en italiano. Si la entrada está en francés, su salida DEBE estar en francés. Si la entrada está en alemán, su salida DEBE estar en alemán. Si la entrada está en portugués, su salida DEBE estar en portugués. Nunca traduzca al inglés. Nunca cambie el idioma. Esta es la regla más importante: violarla hace que la salida sea inútil. Reescriba el siguiente contenido conservando su significado y aproximadamente la misma longitud. Devuelva SOLO el texto reescrito — sin listas, sin encabezados, sin etiquetas como 'Opción 1/2/3', sin comillas alrededor de la salida, y sin comentarios o texto meta. No agregue advertencias ni observaciones meta; si la entrada está vacía, devuelva una cadena vacía. No invente afirmaciones, datos o marcas nuevas. Preserve exactamente todas las etiquetas y entidades HTML. PRESERVE TODOS LOS NOMBRES PROPIOS EXACTAMENTE: nombres de personas, nombres de empresas, nombres de organizaciones, nombres de productos, nombres de lugares, nombres de programas de televisión, nombres de publicaciones, títulos políticos y nombres de marcas. Sin embargo, DEBE reescribir las palabras y frases comunes ALREDEDOR de estos nombres propios. Ejemplo: 'Trump had brushed aside Mamdani's criticisms' → 'Trump had previously dismissed Mamdani's criticisms' (los nombres permanecen iguales, pero 'brushed aside' se convierte en 'previously dismissed'). Otro ejemplo: 'CNN reported that the White House
El compositor alemán [[INLINE_0]] toma partido en [[INLINE_1]] durante el encuentro de [[INLINE_1]] este miércoles, según declaró [[INLINE_1]].


Al recoger este miércoles Max Richter (Hamelin, 59 años) la Berlinale Camera, uno de los galardones honorarios del certamen alemán, el músico ha experimentado una muestra de afecto por parte de una audiencia más apasionada por la música que por el cine, en la cual prevalecía la sensación compartida de “ya era hora”. No solamente por dicho trofeo, sino porque, al fin, se encuentra nominado al Oscar, puntualmente por la cinta Hamnet..
Entre el público, un sentimiento general de “ya era hora”. Max Richter es un compositor fundamental para el cine del siglo XXI por su influencia más que por sus partituras para el audiovisual. Que han sido estupendas, aunque escasas en comparación con compositores coetáneos. Y que no han recibido el reconocimiento merecido en premios, por mucho que críticos y músicos compañeros subrayaran su talento. Ahí están sus trabajos en Ad Astra, Vals con Bashir o en la serie The Leftovers. Y, por supuesto, su pieza On the Nature of Daylight, que merece un comentario aparte.
Cada vez que un tráiler o un drama se pone intenso en el cine actual, se escucha On the Nature of Daylight. Hasta el punto de que en La llamada, de Villeneuve, como su presencia apabullaba tanto, la Academia de Hollywood eliminó la candidatura de Jóhann Jóhannsson en la carrera a los Oscar: consideraban que se basaba en demasía en la pieza de Richter. Su uso ha sido tan abusivo en los últimos tiempos que Tom Service, crítico musical de The Guardian, ha calificado como “el cliché predilecto para momentos de profunda contemplación o intensidad emocional”. Es cierto: se escucha también en Más extraños que la ficción, Shutter Island, la serie The Last of Us, y sí, también en Hamnet, porque la impuso la directora Chloé Zhao por encima del mismo Richter, que ya había entregado su partitura completa, un trabajo por el que por primera vez es candidato a los premios de Hollywood.
Arribará a los Oscar de esta edición faltando apenas una semana para alcanzar sus 60 años. Y diez años tras publicar Sleep (Deutsche Grammophon), una composición de ocho horas concebida para cuarteto de cuerdas, piano, órgano, voz y medios electrónicos: registra por encima de 2.000 millones de escuchas desde el ejercicio anterior integrando todos los servicios y encabeza, desde hace tiempo, el ranking de Apple Music Classical. Un gran éxito para su tendencia posminimalista y para una creación diseñada ex profeso para percibirse en un estado de duermevela.
Durante el elogio pronunciado por Zhao previo a otorgarle la Berlinale Camera, la directora admitía que frecuentemente utiliza, al asistir a eventos concurridos, Sleep en sus cascos. “Es curioso cómo él no habla mucho de sus sentimientos, sino que crea espacios donde plasmarlos”. Zhao rememoró de qué manera sus composiciones “nos conecta con lo que somos, y eso es fundamental en la sociedad actual”. Y consigue “ampliar las emociones y calmar los nervios”.
Sobre las tablas, Richter, quien hoy en día simultanea el lanzamiento de una pieza inédita con la composición de un ballet, rememoró la gran suerte que ha tenido a lo largo de su existencia. “Con tres o cuatro años, aún vivíamos en Alemania, ya me enamoré de la música oyendo un disco de Bach. La combinación de aquella pieza y de la luz del sol que entraba por la ventana me hizo regocijarme y entender ya con esa edad qué era la perfección. Y he tenido el privilegio de trabajar con numerosos artistas impresionantes, como Chloé”. Originario de Hamelin (en la Baja Sajonia) y formado en Bedford, descubrió el minimalismo musical con 13 años por mediación del repartidor de leche, un entusiasta de los sonidos contemporáneos que le facilitó álbumes de Terry Riley, Philip Glass y John Cage. “Hasta entonces, creía que la música moderna era Stravinski”, relataba Richter al diario germano Die Zeit.

En Berlín, tras escuchar una de las piezas de Hamnet, ha recordado, con su inglés pausado, aquellos años: “Me abrumó. La música es un lenguaje emocional. Cuando te gusta una pieza musical, no hay otra manera de definir ese momento como que caes enamorado”. ¿Qué intenta con su trabajo en el cine? “Probablemente, que la música conecte con el tema del filme de diversas maneras, no solo de forma directa”. En Hamnet (apuntó tras proyectarse dos secuencias del filme) y en muchas otras obras le gusta subrayar “la inevitabilidad de la vida”. De Zhao recordó lo mucho que hablaran entre ellos, y la sensación de conocer a una gran creadora “que ya llegaba con imágenes muy claras”. Y tras otro vídeo de Ad Astra, rememoró que se reunió en Londres con su director, James Gray, y a la primera decidió que “trabajaría con él”. ¿Incluso con todos los silencios que marcan ese filme de ciencia ficción? “Es que el silencio también es música”.
Al encontrarse en Berlín, Richter rememoró que concibió Sleep en el periodo en que residió en la capital alemana. “Mi pareja y socia creativa, Yulia Mahr, seguía por streaming mi gira por otros países, en horarios a veces muy complejos. Una vez me llamó tras despertarse de un duermevela, y me animó a componer una pieza sobre el sueño. Entendió lo disfrutable que es la música en ese estado de vulnerabilidad. Y acertó”.
Antes de acabar la charla de 40 minutos tras recoger el galardón, el presentador le preguntó si era capaz de definir su método de trabajo: “Pues sí, es como compostar [risas]. Estás todo el rato laborando en tu interior con emociones, amalgamándolas”.
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