‘Good Girl’, una niña afgana descarriada trata de salir adelante en Berlín
El debut novelado de la poeta Aria Aber narra la violencia y los exilios con la cotidianidad real de nuestras sociedades

La oscuridad tapa la vergüenza y democratiza los cuerpos que se mueven por el Búnker, la discoteca más grande de este Berlín imaginario. Pero podría ser cualquier club de cualquier otra localidad del mundo. Ya lo decía Nik Cohn en los setenta, en el artículo que inspiró Fiebre del sábado noche (1977), da igual si eres carpintero, si sabes vestirte o bailar bien encajas de lujo en la pista, no importa tu contexto. En estos circuitos se encuentra Nilab —estilado Nila, sin la b, para ocultar sus orígenes—, una post-adolescente que aún en la época actual, encuentra su mimesis en la vida y metamorfosis de Kafka, porque “¿quién iba a entender mejor las vicisitudes de un hombre atrapado en el cuarto de la infancia, bajo una apariencia deshumanizada, que una niña afgana intentando salir adelante?”.
Nacida en Berlín, y criada en el complejo de protección oficial de Gropiusstadt, a la sombra de una vida más justa, su llegada al mundo “fue consecuencia de una larga cadena de sucesos geopolíticos, que comenzó con Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos que consideraba Afganistán un tablero de ajedrez para salvar a Polonia, su país natal, y terminó una década después, cuando los rusos hicieron retroceder sus tanques dispuestos a asumir el derrumbe de la URSS”. Sus padres, médicos ambos, emigraron desde Kabul, abandonandolo todo, desde su dinero, su lengua, hasta sus profesiones, para terminar disociados en un ghetto, donde hay de todo menos homogeneidad, incluida la convivencia interespecie y con un grupo de vecinos ultra.
En este debut novelado, la poeta Aria Aber trata la violencia y los exilios con la cotidianidad que se merecen, ambas prácticas son una constante en nuestras sociedades, en ningún caso una situación excepcional. “Hay muchas maneras de ser inmigrante” ha comentado alguna vez la autora, “aunque algunas burocráticamente puedan parecer similares”. Otro ejemplo es el de Marlow, un escritor estadounidense de 37 años, que seduce a la protagonista mostrándole partes de la ciudad a las que antes no tenía acceso. Ambos son extraños, aunque de distintas formas, en un lugar que les pertenece a trozos. Con la excusa de mezclarse en los clubes, combinar drogas, compartir inquietudes artísticas y empujar los límites del sexo, pone en relevancia la tónica de una realidad plural, para unos personajes igual de complejos.
Nilab no le ha dicho a nadie que es afgana, ni a su mejor amigo albanokosovar
Marlow tontea con la arquitectura, aunque lo único que pinta son líneas de químicos. Nilab desea ser fotógrafa como Sally Mann, porque “capturar una imagen era una manera de controlar el relato, de encuadrar solo lo que quería ver”. Ambos se encuentran en la discoteca, que parece una “herida luminosa” cuando abre sus ventanales para que entre el sol y se vayan los visitantes que han apurado hasta los últimos rastros de música. Viven en das land, das nicht sein darf, el país que no debe ser, y que sin embargo es muy real, cuando se queman pastelerías regentadas ‘por extranjeros’ y una supuesta Mafia del Kebab mata a tiros a un griego, porque lo confunden al ser demasiado marrón. Nilab no le ha dicho a nadie que es afgana, ni a su mejor amigo albanokosovar. “Hay gente que no sabe lidiar con la realidad. No tengo ninguna necesidad de contestar a sus putas preguntas” le dice Elen, una amiga iraquí que después del 11-S ha decidido fingir que es colombiana. La madre de Nilab ha muerto, su padre está mentalmente ausente y sus tíos, conductores de taxi, piensan que es una dokhtare kharab, una niña descarriada, pero las figuras omnipresentes de Ulrike Meinhof y Meena Keshwar Kamal la acompañan en su relato. Este debut tan clarificador pone en evidencia cómo en un universo tan plagado de violencias, la única que se ilumina con el foco es la ‘maldad’ de las mujeres que se perdieron y encontraron deshaciendo el camino.

Good Girl
Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino
Reservoir Books, 2026
344 páginas. 20,81 euros
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