
Tomar vitamina D (si no es necesario) provoca más daños que beneficios
La vitamina D se ha convertido en una especie de poción mágica. Fatiga, dolores musculares, cambios de humor: casi cualquier síntoma se ha vinculado a su supuesta carencia.
Hay un boom. La sanidad pública catalana ha analizado este fenómeno por primera vez en España: el 28% de los mayores de 65 años tiene una prescripción activa sin diagnóstico de osteoporosis ni deficiencia y, entre las mujeres, el porcentaje sube al 39%.
¿Por qué se receta tanto? Los expertos apuntan a tres causas: la industria farmacéutica, la falta de actualización de algunos médicos de familia y la presión de los propios pacientes.
- Además, falta consenso médico sobre qué niveles constituyen realmente una deficiencia.
Y es un problema... Tomar vitamina D sin necesitarla no es inocuo. Un exceso puede provocar exactamente lo que pretende prevenir: caídas, fracturas y dolores, además de cálculos renales y confusión mental.
- La AEMPS registró 19 casos de intoxicación en 2025, 11 de ellos graves.
©Foto: Tanja Ivanova (Getty)