Ir al contenido
_
_
_
_

Todo sobre la tecnología profunda y sus aplicaciones.

El Gobierno desarrolla una estrategia nacional con más de 2.000 millones de euros para promover estos avances de gran inversión y resultados inciertos

Presentación de los sobrevivientes recuperados, con su recuperación en curso y su persistente resiliencia.Javier Etxezarreta (EFE)

Las deep tech o tecnologías profundas son, salvando la distancia histórica, como la incesante propuesta de Cristóbal Colón a las principales monarquías de finales del siglo XV para llegar a Asia por una nueva ruta. “Están orientadas a resolver problemas y retos complejos de gran relevancia social y global y tienen un carácter disruptivo, con capacidad de generar nuevos mercados o transformar profundamente los existentes”, según las define el Ministerio de Ciencia español. Aunque no parten de mapas de rutas ignotas, sino de ciencia avanzada, comparten dos características comunes con los planes de Colón hace más de 500 años: precisan de grandes inversiones y la incertidumbre sobre los futuros rendimientos de estas es elevada. El Gobierno desarrolla una estrategia nacional en este ámbito con una inversión prevista que supera los 2.000 millones de euros.

El concepto de tecnología profunda es tan ambiguo, como reconoce Raquel Jorge, directora de Asuntos Europeos en la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) —que aúna a medio millar de compañías, incluidas muchas de las grandes tecnológicas—, que “no hay una definición establecida ni a nivel internacional ni a nivel europeo”. Pero sí están claras sus características: “requiere un capital intensivo y supone mucha incertidumbre sobre los resultados”.

Dentro de este entorno, se hallan diversos proyectos para el progreso de tecnologías cuánticas, tales como la fotónica y los sensores, o la inteligencia artificial (IA), que buscan alcanzar facultades casi humanas. Asimismo, se integran áreas como la biotecnología y la salud.

Ciertas áreas específicas de tecnologías profundas se vinculan con los tratamientos genéticos, la nanotecnología, la reserva de energía, la fusión nuclear, materiales innovadores y sustancias curativas o usos espaciales, entre otras posibilidades.

De estas ramas pueden surgir las grandes soluciones que ansía la humanidad. En este sentido, Peter Barrett, inversor en empresas de deep-tech a través de Playground Global, escribe para el MIT Technologh Review: “Con ordenadores cuánticos a gran escala en el horizonte y avances en algoritmos cuánticos, estamos preparados para pasar del descubrimiento al diseño, entrando en una era de dinamismo sin precedentes en química, ciencia de materiales y medicina. Será una nueva era de dominio del mundo físico”.

Durante el pasado octubre, el Gobierno dio por finalizado el tiempo de alegaciones para su Estrategia Nacional de Deep Tech, cuya implementación se prevé que arranque este año con fondos de 1.500 millones para IA y 808 para el ámbito cuántico, pudiendo captar inversiones de hasta 1.500 millones.

España posee cerca de un millar de firmas de Deep Tech, de las cuales dos tercios se originaron en universidades, de acuerdo con el último informe de Mobile World Capital (MWCapital), tras subir un 3,6% respecto al año previo. Estas ingresan cerca de 1.400 millones de euros y dan ocupación a unos 13.500 profesionales, sobre todo en los campos de la energía, las tecnologías de la información y la industria.

Raquel Jorge cree que este ecosistema es aún incipiente y que es necesario “trabajar más tanto el tejido empresarial como el tejido gubernamental” para alcanzar el 15% del PIB que representa el sector tecnológico en Europa. “Desarrollar estas tecnologías profundas”, explica la representante de Adigital, “es una oportunidad para generar nuevas soluciones que aporten servicios de bienestar importantes como, por ejemplo, en el ámbito de la salud”.

El principal escollo de estas entidades, una vez superado el desafío de hallar un nicho tecnológico disruptivo, es atravesar el conocido como “valle de la muerte financiero”, la etapa crítica inicial donde escasean los ingresos y los costes se disparan. “Aquí es donde nos encontramos la gran barrera en el caso de las entidades españolas, pero también ocurre en otros países, como Italia, Portugal, Polonia, Lituania Francia, Alemania o Países Bajos. En España existen fondos de capital riesgo con recursos, pero las empresas emergentes, a veces, carecen de capacidad organizativa y humana para comprometer una serie de resultados en el periodo que se les requiere. Los inversores institucionales y privados están haciendo grandes esfuerzos y superando algunas barreras regulatorias y burocráticas. Ahora se están empezando a activar algunos instrumentos más flexibles, pero hoy no disponemos todavía en España de una entidad específica pública para invertir en tecnologías profundas y la hemos reclamado en nuestras alegaciones”.

“Hasta ahora”, añade Raquel Jorge, “hemos tenido un abanico de líneas de financiación pública amplia, pero hemos carecido de mecanismos de coordinación. Tendría que haber una entidad o un departamento en la administración pública española que se encargará de esa supervisión”.

El Foro de Empresas Innovadoras (FEI) concuerda en su reporte más reciente sobre tecnologías profundas que “el conocimiento”, al que identifica como el “fundamento imprescindible para que se puedan ofrecer soluciones disruptivas”, no resulta suficiente por cuenta propia para alcanzar el mercado y transformarse en un beneficio social.

Esta entidad promueve acciones en torno a la cooperación internacional y la gestión de recursos, con énfasis en la cooperación y la regulación de aspectos clave.

En cuanto a iniciativas particulares, entre diversos puntos, demandan una normativa superior para empresas emergentes, la puesta en marcha de una Oficina de Defensa del Emprendedor, ayudas de estudio particulares, estructuras de emprendimiento interregionales e internacionales, el fortalecimiento de los estímulos tributarios y comerciales para la inversión o la implementación de espacios de experimentación con el fin de asegurar la fiabilidad de los proyectos de desarrollo.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_