Markolino Dimond, el eslabón perdido de la salsa
Un libro del académico colombiano Alfredo Motato abre una nueva ventana para adentrarse en la vida y obra de una de las figuras más enigmáticas de la salsa neoyorquina: migrante, negro, pianista, drogadicto y genio


En los registros, anécdotas y leyendas labradas en piedra sobre la época dorada de la salsa, esa que habita la década de los sesenta y setenta con el ecosistema de los artistas del sello Fania como columna vertebral, la efigie del pianista y compositor Mark Alexander Dimond, mejor conocido como Markolino, ha vivido entre la polémica, la poca información y el olvido abierto.
Su prestigio como prodigio de la música ha permeado, sin embargo, el tiempo y se ha colado entre los insondables hoyos de conejo de las redes sociales de nuestros días. Discos como Brujería (1971) o Beethoven’s V (1975) hoy lo confirman como uno los músicos cercanos a la élite de Fania junto a Willie Colón, Rubén Blades, Johnny Pacheco, los hermanos Harlow y otros. La figura de Dimond, un tipo de padre cubano que se cría en las calles del Bronx, ha trascendido la pista de baile y su borroso crédito en discos clave de la música latinoamericana, para adquirir un matiz de jabonoso enigma, entre anécdotas que lo señalan como un ente inconstante y problemático, aunque poseedor de un genio musical y personalidad única.
Por décadas, y hasta hace muy poco, lo que se sabía de Markolino Dimond habitaba los corredores de enterados, rumores, así como el celo y recelo de las fuentes vivas, amén de los dos discos ya mencionados más el célebre The Alexander Review (1975), su participación en los primeros trabajos de Willie Colón y Héctor Lavoe y un prematuro destierro del mundo discográfico para borrarlo de la historia y relegarlo al olvido, aunque con la estela de haber sido un revolucionario absoluto.
Con una fascinación y dedicación por un género que como él dice no sólo se escucha sino que también se siente y se investiga, Alfredo Motato, profesor de comunicación oral y escrita de la Universidad ICESI en Cali, Colombia, se dio a la tarea de desenmarañar el universo de un músico y personaje excepcional que, como otros, ha ido quedando relegado del merecido reconocimiento en los anales de la música latinoamericana.

En su libro Markolino Dimond. Historia y misterio de un genio salsero, que vio la luz durante la segunda mitad de 2025, Motato cuenta cómo a partir de los escuetos indicios cronológicos oficiales, la figura y obra de Diamond lo fue invitando al análisis de un universo nutrido, sensible, vibrante y de alta fascinación.
“Hace unos cinco años me di a la tarea de buscar todos los registros bibliográficos, algo que me ayudara más en la investigación y no sólo recoger una serie de rumores, porque muchos de ellos desvirtúan la idea de lo que es precisamente Markolino. Entonces me encontré con un problema bien complejo, que no tenemos ningún registro de Markolino en su nacimiento y tampoco tenemos su desaparición. O sea, Markolino está entre los 1967 a 1978 y no me sale nada más de él”. El autor empezó a buscar referencias, a hablar con personas que fueran autoridad dentro del tema como Aurora Flores Hostos (compositora, escritora, productora y ganadora de numerosos premios), Ricardo Mendivil, con José Arteaga que es el director de Radio Gladys Palmer, y dentro de este ámbito empezó a seguir el rastro en dos fuentes directas: los libros de salsa y los long plays donde aparecía él precisamente. “Porque incluso las personas que lo conocieron en este momento, o ya están retirados de la salsa o tienen una situación de que muy pocos quieren volver a hablar de Markolino por su estigma que tenía”, explica el autor.
“Era un músico de la cosa clásica. Y en el libro yo cojo lo cronológico pero también empiezo a hacer un análisis literario de la producción poética de Marcolino. Y entonces nos encontramos con un tipo de padre cubano que se cría en las calles del Bronx, en el kitchen, ‘la cocina del infierno’, donde estaba esa ebullición de los hermanos Palmieri, estaba Chano Pozo (percusionista cubano), Ismael Rivera, pero también los habitantes boricuas, los cubanos y, de cierta manera, hay también esta conexión con el jazz, que es desde la línea de Thelonious Monk. Él le hace un homenaje al maestro Monk en el LP The Alexndaer Review (1975) donde vuelve a trabajar con el hijo de Thelonious Monk, TS Monk”, explica Motato.
Ante una figura que comenzó su carrera como músico de alto nivel a edad muy temprana (17 años) y de alcances míticos que falleciera a la edad de 36 años, Alfredo Motato decide dejar de lado ese lado de morbo y juicio moral enraizado en el mundo de la droga, para adentrarse en la producción letrística, su poética y dolor a punta de vivencia callejera
“Markolino es un genio misterioso que tenía un estigma, pero también tuvo una magistralidad que pocos se dedicaron verdaderamente a entender. Por ejemplo en el tema Yo no tengo pena estás escuchando una marcha fúnebre al estilo de Chopin, que fue lo mismo que hizo Ricardo Ray, pero lo que hizo Marcolino fue mucho más atrevido porque retoma la cultura clásica y en medio de todo eso le mete una pauta publicitaria de la época, de los tres ratones ciegos, y uno dice ‘¿y este qué hace?´ Pues hace una mezcolanza”. Una simbiosis de diferentes ritmos, que va de lo cubano, a lo clásico, a lo callejero, pero también a la producción literaria. “Veo a un poeta desdoblado en su yo (...), un hombre en un contexto bien complejo, con una familia disruptiva, migrante, negro, pianista, genio, en las drogas y que ante todo, con una situación bien particular, con esa genialidad de poder captar lo de la calle”.
Además de explicar e investigar la obra y figura de Diamond, quien ha sido objeto de falsas reediciones y desacreditaciones en producciones hoy seminales de artistas legendarios como Lebron Brothers o el Sexteto Pavón, entre otros, el libro deja ver un artista encontrado en el desespero, la soledad, el grito del piano y las posibilidades de sentirse un ser humano. Pero que también nos muestra un hombre vulnerable. El autor del libro dedicado al salsero habla de la vulnerabilidad citando al filósofo español Joan-Carles Mèlich, quien en su libro La Condición Vulnerable dice que “al final de cuentas qué somos nosotros, sino el producto de una serie de heridas… Y las heridas que hace y tiene Markolino las refleja en su obra”, sentencia el académico caleño.
Actualmente, Markolino Dimond. Historia y misterio de un genio salsero va por su séptima reimpresión y primera traducción, además de que comienza a salir de sus linderos de presentaciones íntimos en Colombia para girar por otros países, conectando además por un creciente interés por la figura del autor del Quinto de Beethoven y Brujería, discos que están siendo objeto de reediciones no oficiales, rescastes y revisitaciones del coleccionismo, además de la preparación de un documental sobre el salsero desde Alemania.
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