Arrestar al Mencho es una
Esta vez fue el Ejército, y no la Marina, la corporación que planeó y ejecutó un importante golpe al narcotráfico en colaboración con Estados Unidos


A lo largo de las dos décadas de lucha contra el narcotráfico en México, por lo general, cuando se comunica el arresto de un cabecilla de alto nivel, dicha acción se vincula a la Marina, apoyada por dependencias de Estados Unidos. Iniciando con la aprehensión y deceso de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, hasta las dos detenciones más recientes de Joaquín El Chapo Guzmán, en 2014 y 2016, las misiones han recaído en comandos de élite de la Armada, una de las dos ramas que integran el ejército en esta nación. La Marina ha obtenido de esta forma el reconocimiento como el cuerpo mexicano que goza de la seguridad de la agencia antidrogas (DEA) y el Gobierno de Estados Unidos, con quienes colabora mediante el intercambio de reportes de inteligencia.
En la captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, esa ecuación ha cambiado. Esta vez han sido “los verdes” -como se conoce coloquialmente a las tropas del Ejército Mexicano- quienes han incursionado en la localidad de Tapalpa para localizar, capturar y abatir al criminal más buscado y poderoso de todo México. La medalla cae en una corporación que aún carga sobre sus espaldas el operativo militar de octubre de 2019, conocido como el Culiacanazo, en el que elementos del Ejército y de la Guardia Nacional lograron capturar a Ovidio Guzmán López, alias El Ratón -hijo de Joaquín El Chapo Guzmán-, pero fueron obligados a liberarlo horas después, cuando los delincuentes incendiaron la capital de Sinaloa con narcobloqueos, enfrentamientos y escenas de terror parecidas a las registradas ayer en Jalisco.
El golpe al Cartel Jalisco Nueva Generación es una reivindicación de enorme simbolismo y ha levantado una ola de felicitaciones de toda la clase política mexicana y de funcionarios de Estados Unidos. El general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, se ha llevado el crédito -y el reflector- en la conferencia matutina de este lunes, en la que por momentos opacó la estrella del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, uno de los funcionarios más cercanos a la presidenta.
Trevilla ha hecho un emotivo relato de la operación ejecutada en el sur de Jalisco y ha reivindicado la participación de las Fuerzas Especiales del Ejército, la Fuerza Especial de Reacción de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea (las tres corporaciones adscritas a la Secretaría de la Defensa Nacional). Ha destacado el trabajo del Centro Nacional de Inteligencia y el intercambio de información con el Comando Norte de Estados Unidos. “Es doctrinario, es un axioma de las operaciones militares que realizan las Fuerzas Armadas de todo el mundo: quien ejecuta la operación es quien la debe planear. Y en este caso fue el personal de Fuerzas Especiales y personal de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional quienes planearon la operación”, ha enfatizado el general.
Su comparecencia ante la prensa pasará a los registros, no sólo por el calibre del personaje abatido, sino por ser la primera vez en que un secretario de la Defensa Nacional se quiebra en público al dar un parte de guerra. Trevilla se ha emocionado justo cuando daba el pésame a las familias de los compañeros caídos en los enfrentamientos que se sucedieron en Jalisco, donde murieron 25 elementos de la Guardia Nacional.
Antes de que él hablara, la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho un sentido reconocimiento al Ejército, la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea, a las que apenas el pasado 19 de febrero había regocijado en una ceremonia por el Día del Ejército Mexicano. “El pueblo de México debe sentirse muy orgulloso de nuestras Fuerzas Armadas y del gabinete de seguridad que tenemos. Son grandes hombres y mujeres que siempre están dispuestos a dar la vida por los demás”, ha elogiado Sheinbaum, quien no suele vestir de negro.
Para el especialista Javier Oliva Posadas, académico de la UNAM, el operativo en Tapalpa no es necesariamente una excepción en el historial del Ejército, que en 1993 detuvo al Chapo Guzmán; en 2003 a Osiel Cárdenas, líder del Cartel del Golfo y en dos ocasiones a Ovidio Guzmán, la del Culiacanazo de 2019 y su recaptura en 2023. “En el Culiacanazo fue el expresidente el que ordenó que se liberara, en una actitud absolutamente irresponsable; si eso sucedió, fue por instrucción del comandante supremo”, recuerda.
A pesar de ello, Oliva estima que este acto robustece la reputación del Ejército y lo proyecta como una institución formal y segura, que ha consolidado una gestión castrense eficaz y apta para vencer a un grupo con un poder bélico inmenso, estructurado y con presencia en diversas regiones. “No requería de una validación, aunque representa un avance sumamente relevante. Este suceso vinculado al Mencho resulta muy notorio, mas deriva de labores que implican un trayecto extenso, de 10 años si tomamos en cuenta, por citar un caso, el derribo de un helicóptero ocurrido en 2015″, ha detallado.
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