Robert Ménard, la estrella ascendente de la ultraderecha que un día fue socialista
El alcalde de Béziers, fundador de Reporteros sin Fronteras y estrella mediática, es un verso suelto ideológico que arrasa con sus postulados ultra contra la inmigración irregular a días de las elecciones municipales en Francia


Badia y Fatima charlan en la escalera del teatro de Béziers (34.500 habitantes) mientras la hija de una de ellas trastea con el móvil. Una marroquí, la otra argelina. Solo una lleva el velo. Es ramadán. Y también la semana blanca escolar. Ayuno y vacaciones intermedias. Dos acontecimientos que entrelazan el Islam y el sistema educativo laico y republicano francés, que en los últimos años ha dado muestras de fricción en esa convivencia democrática. Fatima lleva cuatro años en Béziers, la ciudad más antigua de Francia, una de las más pobres y, también, más inclinadas a la derecha. “¿El alcalde? Es un tío genial. Me encanta lo que ha hecho en la ciudad. Y además es de Orán, como yo". ¿Y qué me dices su posición sobre la inmigración? “Uy, no me hagas hablar de política”.
La charla define bien la frontera, a veces contradictoria, a menudo metafórica de muchos de los resortes sociales franceses, en la que transita la carrera política y la vida de Robert Ménard (Orán, 72 años). Una de las figuras más radicales en cuestiones migratorias de Francia, es famoso por negarse a casar, incumpliendo la ley, a una pareja mixta al considerar que pesaba una orden de expulsión sobre uno de los dos contrayentes. Un gesto aplaudido por parte de la derecha luego, como el ministro del Interior, Bruno Retailleau. La fiscalía abrió una investigación por ello.

Ménard, verso suelto de la extrema derecha, enfrentado al Reagrupamiento Nacional (RN), pese a que durante años pidió el voto por Marine Le Pen, es difícil de clasificar. El próximo domingo, sin embargo, puede convertirse en uno de los pocos alcaldes de Francia que deje sentenciada su victoria en la primera vuelta, cuando se celebrarán elecciones municipales en todo el país (la segunda vuelta será el 22 de marzo). “Sí, lo haremos en la primera”, señala sin rubor.
Viejo militante socialista (dejó el partido en 1981), cofundador y patrón de la ONG Reporteros sin Fronteras (RSF), recibe a Papallones en su oficina de campaña en el centro de Béziers. Este alcalde se pateó África sacando de la cárcel a periodistas y defendiendo unas ideas de progreso, pero que hoy encarna la renovación de la derecha más dura desde una posición extremadamente mediática. “¿Lo ve? Usted tiene el típico pensamiento de periodista de izquierdas. Como soy fundador de Reporteros sin fronteras no puedo ser de derechas. Yo ya estaba muy inclinado hacia ahí entonces. Pero nadie me preguntaba”, señala con una sonrisa. Hoy, sin embargo, dice sentir vergüenza al ver en lo que se ha convertido RSF.

Ménard, nacido en Argelia antes de la guerra de independencia-“eso marca todo lo que hago y digo”, explica- es el clásico alcalde de calle. Carismático, simpático y empático con sus vecinos. Le conoce todo el mundo. Participa en operaciones policiales, saluda a la gente, para por la calle a vecinos. Para felicitarles. También para recriminarles comportamientos incívicos. O que lleven un burka. “Por supuesto. A una mujer le dije que debía quitárselo. Es ilegal. ¿El velo? Es otra lucha, creo que es algo imposible de lograr”, señala dando a entender que, si fuera por él, también lo prohibiría en espacios públicos.
Lo sorprendente -no tanto para él- es que su discurso cala también entre algunos hijos de inmigrantes. “Por supuesto. Ménard tiene razón. Y es una persona cercana que ha gestionado bien. No veo nada extraño en su discurso, la ciudad necesita seguridad”, explica Karim, camarero de un bar de la plaza Jean Jaurès.
Ménard, omnipresente en las tertulias mediáticas de los platós de París, goza de la simpatía de muchos. Siempre tiene un titular listo. En Béziers, y pese a que el RN de Le Pen ha decidido por primera vez presentar a un candidato propio que le reste votos, confía en arrasar ya en la primera vuelta. Por eso, quizá, piensa también en clave nacional en sus razonamientos. “Estas elecciones son una especie de avanzadilla de las presidenciales y darán indicaciones importantes. Hay que estar atentos a muchos fenómenos. Ver lo que ocurre en París, Marsella. Pero el problema del RN es que es incapaz de llegar a acuerdos con el resto de la derecha. Y lo pagarán en Béziers, pero también a nivel nacional”.

El primer edil de Béziers es un defensor acérrimo de la alianza de derechas que recorre Europa. Cree que es la única manera que tiene el RN para llegar al Elíseo. “Siempre he tenido problemas con el partido de Le Pen por esto. Fui el único en pedir que se votara por ella [Marine Le Pen] en las últimas elecciones. Pero nunca he escondido mis discrepancias. En el terreno económico, por ejemplo, dicen tonterías. Por no decir gilipolleces. Y se lo he dicho a Marine. Pero como suben en los sondeos, piensan que o estás de acuerdo con ellos o estás en contra”.
Los últimos sondeos dan a Ménard el 61% de los votos ya en la primera vuelta, lo que representaría uno de los mayores éxitos electorales a nivel nacional. Julien Gabarron, el candidato del RN, solo alcanzaría alrededor del 10%. Pero supondría un 71% del total de sufragios de la ciudad para la extrema derecha, lo que convertiría de manera oficiosa a Béziers en una de las ciudades más escoradas a la derecha de todo el panorama político francés.
Ménard prefiere hablar de “una izquierda apartada y prácticamente erradicada en la región”. A excepción de Montpellier, considerado el último bastión del Partido Socialista, la totalidad de las grandes ciudades del Languedoc-Roussillon -como Perpiñán, Narbona, Nîmes, Sète o Carcasona- están gobernadas por la derecha o la extrema derecha.
Los postulados de Ménard son distintos, también la manera de expresarlos, al de sus viejos aliados del RN. “Si yo hubiera nacido en Burkina Faso y fuera a Francia de forma clandestina, haría todo lo posible por quedarme aquí con mi familia. Yo lo entiendo, pero no es posible. Los acoges mal, se pasa mal y se crea el follón que hay en este país. Se puede decir eso, y al mismo tiempo comprenderlo humanamente”, apunta. “Puedes defender una idea y no ser odioso. La gente defiende lo suyo, aman a sus hijos como yo amo a los míos. ¿Usted no haría todo por sus hijos aunque no fuera legal? Yo sí. Como el señor que ha venido en situación irregular. Nunca le voy a reprochar eso. Tendría que ser un racista".
El alcalde, sin embargo, no siempre ha sido tan cuidadoso y empático. Conocido por sus posiciones contra la acogida de refugiados sirios e iraquíes, reconoció luego haber cometido “un error”. “Me arrepiento de lo que dije. Las bombas no son diferentes cuando caen sobre mis amigos de Kiev que cuando caen sobre mis amigos de Alepo. Me he equivocado algunas veces por ideología. Y cuando prefieres las ideas a la gente te equivocas. Yo lo hice”, admite.

Ménard viaja a París constantemente. Goza de mayor presencia mediática que la mayoría de ministros y políticos de la Asamblea Nacional. Y tiene la vista puesta en las elecciones de 2027. Pero no sabe de qué manera todavía. “Hay que encontrar una voz a la derecha que no sea la de RN y que aplique algunas recetas. Bardella no tiene experiencia, su partido tampoco. Y solo no va arreglar ninguno de los problemas clave, tampoco la inmigración. Falta alguien que sepa hablar a la gente, decir la verdad. Para ganar las elecciones no estás obligado a mentir. Pero no veo a nadie”. Pero su interlocutor tiene la impresión de que no es exactamente así.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes




























































