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La batalla en el estrecho de Ormuz agrava las consecuencias económicas de la guerra

El mando militar iraní reitera que “no dejará pasar un solo litro de petróleo” con destino a EE UU, Israel o sus socios. “Prepárense para un barril de petróleo a 200 dólares”, advierte

El incendio a bordo del buque granelero 'Mayuree Naree' en el estrecho de Ormuz, este miércoles. ROYAL THAI NAVY (REUTERS)

Tras 11 días de guerra, el estrecho de Ormuz ―que separa la costa de Irán de la de algunos de sus vecinos en el Golfo― se ha convertido aún más en epicentro de las hostilidades. Diversas agencias de seguridad marítima han informado este miércoles de que tres embarcaciones fueron alcanzadas por proyectiles de origen desconocido en el Estrecho, por donde solía pasar una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas hasta que Teherán lo bloqueó en represalia por los ataques de Israel y Estados Unidos. El ejército iraní ha reiterado después sus amenazas contra “todos” los petroleros con destino EE UU, Israel o sus aliados que naveguen por ese canal, mientras fuentes estadounidenses aseguran que Irán ha comenzado a minar el paso. El Comando Central estadounidense (CentCom) ha advertido a la población civil iraní en puertos utilizados por la Armada de ese país que se marche de inmediato.

Para Estados Unidos, impedir que Irán pueda minar el Estrecho para bloquearlo se ha convertido en la gran prioridad. Su ejército informó la noche del martes de la “eliminación” de 16 embarcaciones iraníes dedicadas a la colocación de minas en las inmediaciones del paso. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido a Teherán de que no permitirá la colocación de esos artefactos explosivos. Pero varios medios estadounidenses citan a fuentes conocedoras de la situación para asegurar que el país ya ha conseguido colocar una docena de esos artilugios en las aguas del Ormuz. Según la agencia Reuters, una fuente ha asegurado que se conoce su localización, pero no ha querido precisar qué piensan hacer las fuerzas estadounidenses al respecto.

Ataques a barcos en el estrecho de Ormuz

Nadie, de momento, parece ceder. El portavoz del cuartel general Jatam al Anbiya (que coordina a los dos ejércitos iraníes, el regular y el paralelo y más poderoso de la Guardia Revolucionaria) ha reiterado al mediodía de este miércoles que “no dejará pasar un solo litro de petróleo” que tenga como destino cualquiera de los países que Irán considera enemigos, o sus socios. “Prepárense para un barril de petróleo a 200 dólares (unos 172 euros), porque su precio depende de la seguridad regional, que ustedes [EE UU e Israel] han desestabilizado”, ha afirmado un portavoz del mando central.

“Cualquier barco cuyo cargamento de petróleo o el barco en sí pertenezca a EE UU, al régimen sionista [Israel] o a sus aliados hostiles [con Irán] será considerado objetivo legítimo”, afirma el mando central operativo del ejército en un comunicado difundido por la televisión estatal.

Por su parte, Estados Unidos también eleva la presión. El Comando Central advierte que el régimen iraní utiliza los puertos civiles en el Estrecho “para desarrollar operaciones militares que amenazan la navegación internacional. Esta acción peligrosa pone en riesgo las vidas de gente inocente: los puertos civiles utilizados para propósitos militares pierden su estatus protegido y se convierten en objetivos militares bajo la ley internacional”.

Por tanto, ha agregado el Centcom en un comunicado, las fuerzas estadounidenses “instan a los civiles en Irán a evitar de inmediato todas las instalaciones portuarias en las que operen las fuerzas navales iraníes”.

El Brent sigue este miércoles por debajo de los 100 dólares porque los mercados interpretan que la guerra no durará mucho más, y así lo ha sugerido Trump. El presidente ha subrayado este miércoles al medio estadounidense Axios que acabará exactamente cuando él quiera, y ha insinuado que puede ser pronto: “No queda prácticamente nada contra lo que disparar”, ha sostenido. Y en declaraciones a los periodistas antes de emprender un viaje a Kentucky, se ha mostrado optimista sobre la capacidad del ejército estadounidense de mantener abierta la franja marítima: “Van a ver una gran seguridad. Hemos diezmado ese país. Están pagando un precio muy caro”.

De momento, el grueso de las víctimas está en Irán, con más de 1.300 civiles muertos, casi 8.000 viviendas y decenas de instalaciones médicas, educativas y de suministro energético destruidas, según su embajador ante la ONU, Amir Saeid Iravani.

En Ormuz, uno de los ataques causó un incendio. Fue al buque granelero Mayuree Naree, con bandera de Tailandia. Sufrió daños aproximadamente a 11 millas náuticas (20,4 kilómetros) al norte de Omán, según dos fuentes de seguridad marítima. El United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO), organismo británico que coordina y difunde información de seguridad para buques mercantes, aclaró que el incendio había sido extinguido y que no hubo impacto ambiental.

Son ya, al menos, 14 los barcos atacados desde que Israel y EE UU iniciaron una guerra que ha provocado la mayor caída del suministro de petróleo de la historia, según un análisis del pasado domingo de la consultora energética estadounidense Rapidan Energy, citado por la cadena NBC. Los primeros nueve días de paralización del tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz supusieron más del doble del récord anterior: durante la crisis del canal de Suez en los años cincuenta del pasado siglo, cuando se interrumpió el 10% del tráfico mundial de crudo.

Más del 20% del comercio mundial de ese hidrocarburo se ha visto afectado. En consecuencia, los precios del crudo han rozado incluso los 120 dólares por barril.

Leyla Hamad, investigadora experta en el golfo Pérsico asociada al Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), considera que la “disrupción del tráfico y la militarización del estrecho de Ormuz van a generar enormes costes económicos”, lo que encaja perfectamente con la estrategia de guerra asimétrica que hasta ahora ha desplegado Irán, que no solo se dirige a “regionalizar el conflicto, sino incluso a globalizarlo” para aumentar los costes, especialmente para Estados Unidos y otros países que podrían ejercer presión sobre Washington.

La disrupción no solo amenaza a los Estados exportadores de petróleo y gas natural del golfo Pérsico y al propio Irán, sino también a países asiáticos: el 90% del petróleo que exporta Teherán tiene como destino China. La experta recuerda que el impacto “no solo atañe a los hidrocarburos, sino a todos los suministros y cadenas de distribución, como sucedió cuando los hutíes de Yemen empezaron a atacar barcos en el mar Rojo”. Con una diferencia, añade: la ruta del mar Rojo que obstaculizaron los hutíes tiene alternativa, rodeando el cabo de Buena Esperanza; el estrecho de Ormuz, no.

Un informe divulgado este martes por la Oficina de la ONU de Comercio y Desarrollo advierte de que la interrupción del tránsito marítimo en Ormuz probablemente provoque un aumento de los costes de energía, los fertilizantes y el transporte, así como de las tarifas de flete y las primas de seguro. Una de las previsibles consecuencias será la subida de los precios de los alimentos y del coste de la vida en general. En particular, en los países más vulnerables, como Sudán, Somalia, Tanzania y Mozambique, que importan una parte significativa de sus fertilizantes a través del golfo Pérsico.

El “beneficio para Irán en términos de estrategia es muy alto a cambio de un coste muy bajo”, subraya Hamad. Si la República Islámica finalmente minase las aguas de Ormuz, lograría “golpear a Estados Unidos y a Europa donde más les duele, que es la economía”, con unos explosivos “muy baratos de producir y colocar” y que posee en cantidad. Desactivarlos, en cambio, “requiere una tecnología y recursos muy costosos: barcos cazaminas, submarinos, robots”.

16 barcos “eliminados”

La eliminación de los 16 barcos iraníes dedicados a colocar minas en el mar muestra la preocupación de EE UU porque el Estrecho se llene de bombas. El Departamento de Defensa estadounidense anunció que el ejército estudia formas de escoltar potencialmente los barcos, en caso de recibir la orden. “Estamos analizando una serie de opciones allí”, dijo el martes el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, a los periodistas en el Pentágono. Sin embargo, la Marina de EE UU ha rechazado hasta ahora solicitudes casi diarias de la industria naviera para que sus navíos sean escoltados por militares. La razón de denegarlas es que el riesgo de ataques es aún demasiado alto, informa la agencia Reuters.

Según el general en la reserva Ken McKenzie, excomandante del CentCom entre 2019 y 2022, son necesarios cuatro pasos para que Estados Unidos pueda garantizar la navegación: la “eliminación” de las lanchas y barcos minadores, conocer dónde están las minas que Irán haya podido colocar, “asegurarse de que no son vulnerables al lanzamiento de misiles de crucero desde otros barcos o desde tierra” e impedir que un submarino iraní pueda navegar en esas aguas.

El secretario de Energía, Chris Wright, publicó este martes en la red social X que la Marina estadounidense había escoltado con éxito un petrolero por la vía marítima, pero eliminó la publicación. Tanto la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, como la Guardia Revolucionaria de Irán desmintieron la información. “Cualquier movimiento de la flota estadounidense y de sus aliados será detenido por nuestros misiles y drones”, señaló el portavoz de la Guardia, Ali Mohammad Naini.

Fuego cruzado

Mientras tanto, Estados Unidos e Israel han continuado los ataques cruzados con Irán , que dispara también contra el Golfo. Después de que el Gobierno de Israel llamase de nuevo a los iraníes a rebelarse contra el régimen, el máximo responsable de la policía, Ahmad Reza Radan, ha advertido que, si alguien sale a las calles a protestar, no será considerado un “manifestante”, sino un “enemigo”. “Las fuerzas de seguridad tienen el dedo en el gatillo”, ha amenazado en la televisión estatal, dos meses después de reprimir a sangre y fuego las manifestaciones masivas contra el Gobierno por todo el país, causando al menos 3.000 muertos. Irán ha arrestado en los últimos días a decenas de personas, incluido un extranjero, acusadas de espiar para los “enemigos” del país, según su Ministerio de Inteligencia.

La semana pasada, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, señaló que los iraníes no deberían salir a protestar ahora, pero que “llegará un momento” en que ellos, o Trump, determinarán que “es momento de aprovechar esa ventaja” y levantarse.

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