Bill Clinton asegura que habría denunciado a Epstein de haber sabido lo que el pederasta estaba haciendo
El expresidente de EE UU declara ante un comité del Congreso sobre sus vínculos con el pederasta un día después de que testificara su esposa


El expresidente de EE UU Bill Clinton testifica este viernes ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein, que se suicidó en agosto de 2019 en una cárcel de Nueva York. La comparecencia de Clinton, la primera de un exmandatario, será, como la de su esposa, Hillary, la víspera, también a puerta cerrada, aunque ambos habían solicitado que fuera pública. La exsecretaria de Estado, que calificó el interrogatorio, de más de seis horas, de “repetitivo” y “poco útil”, dijo al Comité que no recuerda haber conocido a Epstein y que no tenía nada que decir sobre los delitos sexuales del magnate. “Tendrán que preguntarle a mi esposo”, respondió en varias ocasiones la exsecretaria de Estado, según James Comer, el republicano que preside el comité, quien calificó el testimonio de “productivo”.
La relación del exmandatario con el delincuente sexual está sin embargo muy bien documentada. Durante su testimonio, Hillary Clinton afirmó que su esposo voló con Epstein en numerosas ocasiones en viajes con fines filantrópicos; según los registros de vuelo, “al menos en 26 ocasiones” entre 2002 y 2003, cuando el demócrata ya había dejado la Casa Blanca. Entre los millones de documentos del caso Epstein publicados por el Departamento de Justicia figuran fotos suyas en compañía de mujeres cuyos rostros han sido pixelados. En repetidas ocasiones, sobre todo desde que el caso Epstein se convirtiera en un escándalo político que amenazaba tanto al Gobierno como a los demócratas, el expresidente ha negado haber actuado mal y mostrado su arrepentimiento por sus vínculos con el pederasta.
En un comunicado oficial publicado en su cuenta de X, el expresidente ha vuelto a rechazar cualquier connivencia con Epstein. “Como alguien que creció en un hogar con abuso doméstico, no solo no habría volado en su avión si hubiera tenido la menor idea de lo que estaba haciendo, sino que lo habría denunciado yo mismo y abanderado el llamamiento a la justicia por sus crímenes”, reza el comunicado, que dedica un párrafo a descargar a su esposa de cualquier sospecha.
“No vi nada que me hiciera dudar” en la relación con Epstein, subraya el texto. “Sólo estamos aquí porque él lo ocultó muy bien a todos durante tanto tiempo (...) No vi nada y no hice nada malo”. Aunque Hillary Clinton no se acogió a la Quinta Enmienda, la protección constitucional que los acusados y los testigos invocan a veces cuando se niegan a responder preguntas, Bill Clinton asegura que contestará en ocasiones que no recuerda los hechos sobre los que se le pregunta. “Eso podría resultar insatisfactorio, pero no voy a decir algo de lo que no esté seguro. Todo esto fue hace mucho tiempo”, ha adelantado, señalando que, por el juramento que debe prestar, “está obligado a no especular ni adivinar”. “No les ayuda a ustedes que yo haga de detective 24 años después”, ha avisado, ciñéndose a su convencimiento de no haber cometido o sido cómplice de los delitos de Epstein: “Sé lo que vi y, lo que es más importante, lo que no vi. Sé lo que hice y, más importante aún, lo que no hice”.
El republicano Comer, que ha prometido publicar una transcripción de las declaraciones de ambos, ha reiterado que los Clinton no están acusados de ningún delito pero deben responder sobre la presunta implicación de Epstein en la Fundación Clinton. Hillary Clinton confirmó este jueves haber interactuado con Ghislaine Maxwell, exnovia y conseguidora de menores para Epstein, en conferencias organizadas por dicha entidad benéfica. Maxwell cumple una condena de 20 años en una cárcel de Nueva York por su papel protagonista en la trama de tráfico sexual del magnate.
Al igual que su esposa, Bill Clinton testifica a puerta cerrada desde un teatro de Chappaqua, en el Estado de Nueva York, donde el matrimonio tiene su residencia principal, en una comparecencia que se prevé más larga que la de su esposa, y que ambos habrían preferido que fuera pública. La Cámara de Representantes había amenazado con denunciar a la pareja por desacato por negarse a cooperar. Algunos demócratas, temerosos de que el escándalo debilite aún más al partido, han aplaudido la comparecencia —nueve miembros del Comité de Supervisión votaron a favor junto a los republicanos—, mientras los Clinton han acusado a los republicanos de instrumentar su declaración como un ejercicio partidista para proteger al presidente Donald Trump del escrutinio político y público, pues, han señalado, a otros implicados en la investigación se les ha permitido declarar por escrito.
El propio Trump se ha referido este viernes a la declaración de su predecesor, afirmando que no le agrada verle en esa tesitura. “Me gusta Bill Clinton y no me gusta verle [obligado a] declarar”, ha dicho el presidente al salir de la Casa Blanca rumbo a Texas.
Los demócratas sostienen que el comité también debería citar a Trump, cuyo nombre aparece frecuentemente en los archivos relacionados con Epstein. Trump mantuvo una relación de amistad con Epstein durante 14 años, en los años noventa y en la primera década de este siglo, antes de la primera condena de Epstein en 2008 por prostituir a una menor, que se zanjó con una condena leve de 13 meses de cárcel por dos delitos estatales. Este jueves, para contrarrestar el ruido mediático generado por la declaración de los Clinton, los demócratas, sobre quienes el matrimonio ejerce una evidente influencia, denunciaron la “desaparición” de decenas de papeles de Epstein relacionados con Trump, unos archivos relacionados con la denuncia sin verificar de una mujer que acusó al actual presidente de EE UU de agredirla sexualmente en los años ochenta. El Departamento de Justicia ha dicho que está examinando el material en cuestión y que lo publicará si corresponde.
Este viernes se ha conocido la última operación inmobiliaria del magnate antes de ser arrestado en julio de 2019 en Nueva Jersey. Se trata de un lujoso riad en Marraquech, adquirido por 14,95 millones de dólares el 5 de julio de ese año, la víspera de su arresto, según el asiento contable publicado este viernes por la cadena británica BBC. La operación fue cancelada tres días después por el contable del financiero.
La conexión con Marruecos de Epstein aventó los rumores sobre la posibilidad de que el magnate, viéndose cercado por las investigaciones, buscara en el país del Magreb un refugio seguro, dado que no tiene tratado de extradición con EE UU. Pero la conexión era aún más antigua: en 2002, Epstein y Maxwell fueron invitados a la boda del rey Mohamed VI, supuestamente de la mano de Bill Clinton.
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