Ana Morales, la experta en belleza que lleva cinco años vistiendo igual para combatir el cansancio: “Intenté seguir las tendencias y terminé agotándome”
La periodista de ‘Vogue’ publica ‘Estado civil: cansada’, una guía con consejos para que las mujeres puedan mitigar la fatiga en la era de la multitarea y las redes sociales. “Me haría camisetas con esta frase: ‘Suficiente está bien”, bromea


En octubre de 2023, Ana Morales (Madrid, 43 años) publicó en Vogue una historia en primera persona que se titulaba “Llevo tres años vistiendo (casi) igual y así se ha aligerado mi carga mental”. En el reportaje, la directora de belleza de la edición española de la conocida revista femenina contaba y analizaba con la ayuda de varios psicólogos cómo su decisión de simplificar su forma de vestir le había reportado mucho bienestar. Morales afirmaba que, con la simple decisión de llenar su armario de vestidos negros y básicos a juego, había conseguido reducir su ansiedad y la sensación de cansancio. La pieza fue muy leída en internet y muy comentada en redes. También fue la génesis de Estado civil: cansada (Roca), una guía práctica para luchar contra el agotamiento. “El libro surgió en un momento en el que yo estaba muy agotada. Quería indagar en el cansancio femenino, en los motivos que hay detrás y en los posibles remedios”, explica la periodista.
Pregunta. ¿Por qué ahora estamos tan interesados en el cansancio?
Respuesta. Durante mucho tiempo dimos por bueno el cansancio porque creíamos que era el camino para lograr cosas. Ahora empezamos a deshacer ese camino y vemos que no podemos normalizarlo. No podemos vivir así.
P. En su libro, asegura que las mujeres están más cansadas que los hombres.
R. Todos estamos cansados, pero las mujeres lo estamos más que los hombres. En nuestro caso, hay ciertas particularidades que agravan el agotamiento: los cambios hormonales, la tendencia al overthinking o a sobrepensar y a los pensamientos rumiativos. Incluso la baja autoestima es una causa de cansancio. Hay un estudio de la revista Science que revela que las niñas, ya con seis años, se sienten menos aptas que los niños. Nos hemos sumado más tarde al mundo laboral con el mensaje de que podíamos llegar a todo. Ese mensaje tenía la intención de ser un refuerzo positivo, pero se ha convertido en algo dañino para nosotras. No, no podemos llegar a todo. Me gusta mucho esto que se habla ahora de abrazar la mediocridad. Los psiquiatras están reivindicando la mediocridad. No todo tiene que ser excepcional.
P. ¿Cómo hace una mujer cansada para escribir un libro sobre el cansancio?
R. Cayendo en la contradicción. Lo reconozco. Durante más de un año he dejado de hacer todo lo que recomiendo en el libro. He compaginado la escritura con mi trabajo y eso me ha supuesto quitarme horas de sueño, de descanso y de tiempo libre. Lo de dormir poco es lo que menos me ha costado porque soy del “club de las cinco de la mañana” desde hace años.
P. Anna Wintour también forma parte de ese club de mujeres que se levantan a las cinco de la mañana. Ella dice que lo hace para leer la prensa. ¿Usted para qué madruga tanto?
R. No soy buena embajadora del club porque solo madrugo como herramienta para lograr llegar a todo, y eso es un error. El creador de este movimiento, Robin S. Sharma, propone madrugar para dedicar esas primeras horas a actividades personales como la meditación, el ejercicio o la lectura. Yo, en cambio, lo hago cuando veo que no llego a todo, que es con mucha frecuencia. He querido ser sobresaliente en todas las facetas de mi vida: la mejor en el trabajo, madre entregadísima que hace la mejor tarta de cumpleaños… Y eso no es posible.
P. Vivimos en la dictadura de la producción.
R. Vivimos en una sociedad en la que valemos por lo que producimos. Incluso el tiempo de ocio se ha convertido en un desafío.

P. Señala el “síndrome de Instagram” como una fuente de cansancio. ¿Cómo explicaría este síndrome?
R. Muchas de las cosas que hacemos las hacemos pensando en la foto perfecta y en contarlo en redes. Parece que si no rentabilizas tu vida publicándola en las redes no existe. Eso también acaba agotándonos mentalmente.
P. ¿Ha pensado en irse de las redes?
R. Muchas veces, pero por mi trabajo es complicado. Para nosotros, los periodistas, las redes no dejan de ser una fuente de información.
P. Afirma que unas buenas vacaciones no son suficiente para descansar.
R. La teoría puede sonar utópica, pero hay que intentar conseguir pequeños momentos de calma cada día. El autocuidado se puede practicar con pequeños gestos: no tomar el café de la mañana haciendo mil cosas al mismo tiempo o no comer frente al ordenador pensando en el trabajo. Volver del trabajo caminando ayuda a reducir el cansancio. Mel Robbins, experta en hábitos, siempre dice que un paseo es la solución al 93% de nuestros problemas. En definitiva, hay que buscar momentos de pausa en el día frenético. Y al final del día es fundamental desconectar: alejarse físicamente del teléfono, dejarlo en otra habitación. El móvil es el gran enemigo del descanso. Estos son consejos al alcance de nuestra mano. Pero el agotamiento femenino es un problema sistémico y no se soluciona solo con autocuidado. Exige más políticas de Estado, más políticas de conciliación y de salud mental.
P. Uno de sus consejos estrella es no perder tiempo y energía eligiendo la ropa que nos vamos a poner cada mañana.
R. Yo entiendo que esta recomendación no es para todo el mundo, porque hay gente que disfruta con ese momento y hasta lo ve como una vía de escape energizante. No es mi caso. Para mí, elegir la ropa cansa. Durante mucho tiempo he intentado experimentar con prendas, patrones y estampados. Intenté seguir las tendencias y terminé agotándome. No era para mí. He encontrado mi reducto de paz mental con vestidos negros y pantalones básicos.
P. Dice que ser madre agota. ¿Qué pueden aprender las madres de los padres?
R. Buena pregunta. En esa autoexigencia tan instaurada en nosotras, a veces solo pensamos en hacer todo bien y bonito y nos agotamos. Ellos son más prácticos y hay que aprender de eso. Los hombres se permiten fallar. Nosotras no nos lo perdonamos. Una psicóloga me lo dijo: “Nos autoexigimos mucho y nos perdonamos poco”.
P. Yo diría que los hombres nos exigimos poco y nos perdonamos todo.
R. [Risas] Una amiga me contó que su marido se levanta cada mañana pensando en qué música va a escuchar de camino al trabajo. Nosotras, en cambio, nos levantamos repasando todo lo que tenemos que hacer durante el día.

P. A las mujeres les vendieron la idea de que la multitarea es algo positivo. ¿Es una trampa?
R. Es el gran engaño y me lo han refrendado muchos psicólogos con los que he hablado. Ramón y Cajal afirmaba que el cerebro es plástico, que el ser humano es escultor de su propio cerebro. Y es verdad. Pero le hemos acostumbrado a que sea multitarea y eso es una fuente de cansancio. Creemos que haciendo varias cosas a la vez somos más eficientes y no es verdad. Los expertos dicen que es más eficiente hacer una cosa a la vez.
P. El sueño es una gran fuente de descanso, pero en el libro señala que más de la mitad de las españolas duerme mal. ¿Está en esa mitad?
R. Sí, yo duermo mal. Ahora tengo el propósito de llegar a dormir siete horas.
P. ¿Por qué se duerme tan mal?
R. Los horarios que tenemos no favorecen el sueño: las cenas tardías, las actividades extraescolares de los niños, las jornadas laborales que se alargan, la vida social intensa… Las salidas con amigos son maravillosas e influyen en nuestra longevidad, pero también nos roban horas de sueño.
P. Usted habla del concepto de “cansancio social”.
R. Salir y ver a gente también agota. Muchas veces necesitamos estar solos y en silencio, aunque a los españoles el silencio nos da miedo. Yo soy la primera que le tiene miedo.
P. ¿Qué ha aprendido escribiendo el libro?
R. Que quedarse en la media está bien, que no todo tiene que ser excepcional. Suficiente está bien. Me haría camisetas con esa frase: “Suficiente está bien”. Se nos ha inculcado un nivel de excelencia que no es compatible con la vida.
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