Amenazas y señalamiento: las claves de la protección policial a Sarah Santaolalla
La analista política relata a Papallones que el despliegue no se debe únicamente a Vito Quiles, sino al “terror” que siente cada vez que alguien la persigue o la insulta


La analista política Sarah Santaolalla ha recibido en las últimas semanas escolta policial tras un incidente con el agitador ultra Vito Quiles a la salida de un acto en el Senado. La tertuliana informó poco después a sus seguidores de que estaba en el hospital y subió una fotografía en la que llevaba un cabestrillo en el brazo. Acto seguido, denunció a Quiles por acoso y lesiones a raíz de que, según relató, sufriese una “agresión física” de él y sus “matones”. Tanto el PSOE, como Santaolalla, denunciaron en una comisaría de Madrid al agitador. Por su parte, él también hizo lo propio contra la comentarista acusándola de haber emitido una denuncia falsa. El incidente llegó hasta el ministerio del Interior, cuyo titular, Fernando Grande-Marlaska, expresó en los pasillos del Senado su “preocupación máxima” por Santaolalla y sostuvo que tomaría “las medidas precisas” y emplearía “toda la fuerza de la ley” para que no se repitiese un hecho similar. Tras abrir el procedimiento contra Quiles y escuchar a las partes, la jueza Sonia Agudo denegó la orden de alejamiento que solicitaba la tertuliana.
En qué consiste el dispositivo de seguridad
Santaolalla nunca ha contado con un operativo de seguridad como el actual, aunque no es la primera vez que ha solicitado protección, especialmente en los últimos meses. Según fuentes policiales, el operativo incluye medidas de contravigilancia y escolta dinámica, es decir, agentes desplegados en los alrededores de los lugares a los que acude y protección policial durante sus desplazamientos. A pesar de ello, no cuenta con escolta todos los días, ni las 24 horas, como se ha viralizado en redes sociales, y suele desplazarse en viajes sola. La tertuliana se siente intimidada porque lleva semanas “teniendo energúmenos” en la puerta de su casa. Se ha filtrado su dirección, su número de teléfono móvil, sus datos personales e incluso direcciones familiares, explica Santaolalla a Papallones. “No hay ni despilfarro, ni sobreactuación, ni nada. Lo que hay es miedo”, sentencia con voz firme.
Santaolalla aclara que su protección no responde únicamente a Quiles, sino al “terror” que experimenta cada vez que alguien la persigue, la insulta o la amenaza. Pese al dispositivo de seguridad, afirma que no se siente segura: continúa siendo señalada y la dirección de su casa sigue publicada en canales de Telegram. La tertuliana denuncia que su experiencia ha sido como “el juego del pánico en el que ha ido pasando distintas pantallas”.
Del acoso digital al trabajo
Santaolalla lo explica así: “La primera pantalla: las redes sociales donde se me insulta todos los días. Primero insultos, después amenazas de muerte. Te dicen que te van a violar y a tirar a la cuneta. Luego viene la pantalla de los agitadores persiguiéndote por la calle, haciendo guardias en restaurantes o en conferencias. Esos agitadores dan un paso más y vienen a mi trabajo. Otro paso más y me persiguen por la carretera. Otro más y vienen a mi casa”. “Me he visto en una situación en la que no tienes vida, en la que cambias tus rutinas, tus rutas, dejas de hacer todo. Eso es lo que yo he vivido con 27 años recién cumplidos”, señala.
Las quejas de los sindicatos policiales
Este dispositivo ha provocado reacciones en los sindicatos de los cuerpos de seguridad que denuncian “el absoluto escándalo” que supone que el ministerio haya tomado esa decisión. No es la primera vez que Justicia Policial (Jupol) eleva el tono contra las decisiones de Interior, según denuncian en un comunicado, “ya ocurrió cuando se destinaron recursos policiales a proteger a Leire Díez, conocida públicamente como la llamada “fontanera del PSOE”.
Por su parte, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) reclama conocer los informes técnicos que justifican el despliegue y si se han detraído efectivos de otras unidades operativas. “La activación de servicios de protección personal implica la asignación de recursos policiales limitados”, proclaman. El sindicato dice en su comunicado que la orden de alejamiento que pidió Santaolalla contra Quiles fue, al parecer, “denegada por la magistrada por falta de indicios objetivos” por lo que pide saber “qué circunstancias o informes han motivado la activación de un servicio de protección policial de estas características”. Santaolalla prefiere no responder a las críticas pero “invita a todo aquel que se queja a que proteja y que apoye medidas y políticas que protejan a las mujeres”.
La decisión judicial
El pasado jueves, la magistrada, tras tomar declaración a ambas partes, rechazó la orden de alejamiento que había pedido Santaolalla ya que consideró que no “resulta acreditada” la existencia de un “riesgo objetivo que justifique” en estos momentos “la adopción de una medida” cautelar “tan grave y restrictiva de derechos”. Santaolalla detalló que, cuando se encontraba dentro del Senado, Quiles ya “estuvo increpándola e insultándola”; pero que, una vez salió del edificio, este se abalanzó sobre ella y la golpeó, antes de que llegase una “avalancha”. La magistrada valoró que la denunciante no presentó los “supuestos vídeos de la agresión”. También argumentó que, aunque pudiese haberse cometido un “delito leve de maltrato o delito de lesiones”, un informe médico no pudo relacionar que Santaolalla “sufriese lesiones” derivadas de los “supuestos hechos” atribuidos a Quiles. Informa J. J. Gálvez.
Esta es la tercera denuncia que Santaolalla presenta contra Quiles; las dos anteriores fueron interpuestas en enero y febrero. La tertuliana también comunicaba esta semana que dejaba su trabajo en el programa de Cuatro En boca de todos tras abandonar el plató entre lágrimas. El ministro “Grande Marlaska te ha puesto escolta”, decía el colaborador Antonio Naranjo. “Yo no vengo a hablar de mí, ni de la gente que detienen a la puerta de mi casa, ni de mi vida”, respondía la tertuliana. Naranjo negaba la lesión de su brazo izquierdo, en cabestrillo tras el día del incidente en el Senado, lo que provocó el enfado de Santaolalla que aseguró que no iba a “participar en circos mediáticos”. La analista cuenta que nunca se había visto en una situación así, en la que tuviese que dejar un trabajo, pero se encuentra en una situación “muy estresante y dolorosa”.
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