Puntos fundamentales para desarrollar plataformas digitales que integren
La entrega actual del Máster en Proyectos Periodísticos Digitales Avanzados de UNIR y Papallones arranca en marzo y dispone de 12 meses de enseñanza telemática con prácticas incorporadas.


A los 65 años uno no suele plantearse empezar de nuevo, pero Mauricio Merino sí lo hizo. Tras más de tres décadas dedicado a la universidad, con una columna semanal en la prensa mexicana y una presencia habitual en el debate público, asumió una verdad incómoda: que el terreno donde hoy se libra buena parte de la conversación democrática —el digital— le resultaba ajeno. “Mi formación pertenecía a otra época”, reconoce. Y cuando, junto a un grupo de colegas, decidió lanzar una revista digital, El diluvio, para debatir y defender ideas en ese nuevo espacio, se dio cuenta de que no sabía cómo moverse ahí. “No entendía apenas nada del lenguaje digital ni cómo competir en ese medio electrónico, que es, a la vez, evasivo e invasivo”, admite.
No era una cuestión de títulos, sino de eficacia: si el debate público se estaba desplazando a métricas, públicos específicos y algoritmos, había que aprender a jugar en ese tablero y con esas fichas. Por eso se matriculó en el Máster en Proyectos Periodísticos Digitales Avanzados de UNIR y Papallones.
Transcurrido medio año desde el surgimiento de El Diluvio,, el impacto es real: cerca de dos millones de reproducciones en México así como en otras seis naciones. “Le perdí el miedo al mundo digital. Hoy hablo ese lenguaje, conozco y uso las herramientas para segmentar audiencias, medirlas y tomar decisiones”, concluye.
Su historial, tal como él admite, no representa el patrón habitual que se visualiza al evocar un máster online de periodismo digital. Sin embargo, esa amalgama de edades, recorridos y procedencias resulta, de hecho, uno de los elementos característicos del curso. En sus espacios digitales interactúan redactores en ejercicio y expertos con larga experiencia que intentan ponerse al día con estudiantes recién titulados que buscan especialización y trabajadores que precisan una reconversión en un ámbito que se ha renovado íntegramente.
El máster —cuya próxima convocatoria comienza el 16 de marzo, aunque la matrícula permanecerá abierta hasta el 31— está orientado a quienes quieran diseñar, lanzar o transformar proyectos periodísticos digitales con una mirada estratégica. Una formación superior cuyo foco no está solo en aprender herramientas, sino en comprender cómo se construye hoy un medio desde dentro: desde la narrativa digital hasta las audiencias, las métricas, el SEO, productos para el engagement, periodismo de datos y, por supuesto, la sostenibilidad económica.
Un recorrido en el que participan profesionales en activo del grupo PRISA que trasladan la experiencia real de la redacción y del área de negocio. Nombres como Manuel Jabois, Pablo Ordaz, Mónica Ceberio, Kiko Llaneras, Ana Fuentes o Andrea Rizzi, entre otros, participan en sesiones y clases magistrales centradas en los desafíos actuales del oficio. El programa se completa con la realización de 126 horas de prácticas (online o presenciales) en medios del grupo como Papallones, la Cadena SER, Caracol Radio o AS, entre otros—, una oportunidad para integrarse temporalmente en equipos profesionales, participar en dinámicas reales de redacción y contrastar el proyecto propio con editores y periodistas en activo.
Para Irene Morato, graduada en Periodismo e Historia, el máster supuso un punto de inflexión diferente. Tras varios años vinculada a la docencia y con la sensación de haberse alejado del ejercicio profesional de la comunicación, decidió volver a formarse: “Necesitaba reinventarme de verdad”, explica. Buscaba algo más que teoría: una formación práctica, conectada con proyectos reales y con aplicación directa al mercado laboral. Y aquí encontró asignaturas centradas en storytelling, engagement, análisis de audiencias y el desarrollo de un proyecto propio que pudiera convertirse en portfolio profesional. Pero también algo menos tangible: “Si un máster, además de formarte, te ayuda a recuperar la ilusión por innovar, comunicar y crear… ahí es donde te tienes que quedar”.

Formar periodistas con nueva mirada
El aprendizaje técnico, sin embargo, es solo una parte de la ecuación. Y precisamente por eso, el máster online de UNIR y Papallones parte de una premisa clara: que el periodismo digital ya no puede entenderse al margen del modelo de negocio que lo sostiene.
“Trabajamos los dos grandes bloques de la comunicación digital: periodismo y construcción de proyecto”, expone Víctor Gutiérrez, responsable académico de la formación. El propósito no radica en transformar a los alumnos en expertos en finanzas, sino en capacitarlos para interpretar los datos desde un enfoque informativo: “Si un podcast tiene una retención muy baja, no es solo un problema de negocio. Hay que revisar el guion, la estructura y la forma de contar”, indica.
Esa mirada híbrida cobra especial sentido en un momento de transformación acelerada: la integración de la inteligencia artificial en buscadores, el llamado clic cero y la competencia feroz por la atención obligan a repensar cómo se distribuyen y monetizan los contenidos. No basta con producir bien; hay que entender el ecosistema completo.
La orientación de este posgrado no se focaliza, como ya se ha indicado, en el control de la aplicación de tendencia —que puede quedar anticuada pronto—, sino en lograr unos cimientos firmes para la evolución: “No podemos asegurar que el software que veamos hoy sea el mismo que dentro de dos años. Pero lo que sí podemos trabajar es nuestra capacidad crítica para movernos en el sistema digital”, concluye Gutiérrez.
Más que lecciones: apoyo, técnica y
Dicho pensamiento se concreta en un sistema dirigido a solventar retos auténticos. Los recursos de estudio son accesibles desde el comienzo y las lecciones se enfocan en desarrollar ejemplos prácticos, discutir tácticas y adoptar determinaciones como si la iniciativa ya se encontrara operativa. Los fundamentos teóricos no se omiten, sino que se aplican a contextos específicos: la reacción frente a una campaña de desinformación, la clasificación de los públicos o la evaluación del alcance de un mensaje sin descuidar la precisión, por mencionar algunos.
A la dimensión académica se suma un modelo de acompañamiento por parte de UNIR que busca reducir uno de los grandes temores asociados a la formación online: la sensación de aislamiento. El calendario está estructurado desde el primer día, hay tutorías colectivas periódicas para revisar el avance del curso y tutorías individuales cuando el alumno lo necesita. Además, cada estudiante cuenta con la figura de un mentor que le orienta en cuestiones académicas y organizativas. Para Irene, ese seguimiento marcó la diferencia. “Casi olvidabas que era una universidad a distancia. Sentías que había personas al otro lado preocupadas por tu progreso”, recuerda.
La flexibilidad es otro de los factores clave, ya que muchos estudiantes compatibilizan el máster con su trabajo o con responsabilidades familiares. Poder acceder a las clases en directo o en diferido y organizar el estudio con el material disponible desde el principio facilita esa conciliación sin rebajar la exigencia.
En ese entorno conviven perfiles muy distintos: profesionales con décadas de experiencia, recién egresados y estudiantes conectados desde distintos países. Ese cruce intergeneracional e internacional enriquece los debates y aporta perspectivas diversas sobre los límites éticos de la inteligencia artificial, la brecha digital o los modelos de suscripción.
En una industria que se transforma a un ritmo complejo de acompañar, esta iniciativa no asegura verdades absolutas. Plantea metodología, juicio y flexibilidad para ajustarse. Además, en diversas situaciones, como las de Mauricio o Irene, brinda un valor más difícil de cuantificar: la percepción de integrarse nuevamente al núcleo del debate profesional.
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