Ir al contenido
_
_
_
_

La caída a largo plazo de suministro de Qatar no provocará escasez, pero se notará en la factura del gas

Apenas el 3% del gas licuado que importa España viene del emirato, con Italia y Bélgica como los más afectados en Europa

Un repartidor de bombonas de butano pasa junto a la muralla del Lugo. Foto sin fecha.Eliseo trigo (EFE)

Muchos españoles sentirán a partir del próximo miércoles las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo no solo en las gasolineras, donde los combustibles ya se encarecen a doble dígito, sino también en sus hogares. Esto es porque la tarifa regulada del gas, presente en más de 11 millones de viviendas, sufrirá su revisión trimestral en pleno alza del gas natural, un 60% desde el inicio del conflicto, según la referencia europea. Incluso si EE UU e Irán pusieran ahora fin a las hostilidades (algo improbable por el rechazo de Teherán al último plan de paz de Donald Trump) y se liberaran las exportaciones bloqueadas en el Golfo por la Guardia Revolucionaria iraní, las secuelas de la guerra persistirán en la factura por mucho más tiempo.

El suministro mundial de gas natural seguirá tensionado durante al menos los próximos tres a cinco años, con el recorte de las exportaciones desde la estatal petrolera de Qatar, QatarEnergy, responsable de cerca de una quinta parte del gas licuado consumido en el mundo. Este miércoles la estatal activó una cláusula en sus grandes contratos a largo plazo con petroleras y refinerías de China, Italia y Bélgica, entre otros, para reducir sus compromisos futuros. Tres o cinco años necesarios, según los cataríes, para reparar los daños en sus plantas tras los ataques con drones iraníes. Una quinta parte de su producción, o sea un 5% del licuado mundial, ha quedado afectada por los ataques.

España importa poco gas licuado de Qatar —apenas un 3% de sus compras internacionales—, ya que ha diversificado sus suministros con Argelia, a través del gasoducto Medgaz, protegido de las inclemencias del gas importado por mar, EE UU y otros mercados, como Nigeria. Fruto de su escasa conexión con las redes europeas de electricidad, el país tiene la mayor capacidad de regasificación de Europa (seis plantas): un mal que acaba siendo un bien. Pese a todo, España no escapa al encarecimiento del gas. En este contexto, el Gobierno trata de cerrar este jueves, con la visita del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a Argel (Argelia), un acuerdo para incrementar las importaciones desde allá a través del gasoducto que le conecta ambos países, un suministro menos expuesto a la volatilidad del licuado.

“Los contratos de suministro de licuado están vinculados al mercado en el momento de un modo u otro, y los precios más altos acabarán trasladándose a los precios pagados”, señala Ira Joseph, investigador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Una parte relevante, incluidos los de largo plazo, incorpora cláusulas de flexibilidad sobre el suministro. Así, estos acuerdos garantizan un volumen mínimo al cliente, pero permiten al proveedor redirigir parte de los cargamentos —incluso en mitad del trayecto— hacia compradores dispuestos a pagar más.

“Nadie está inmune. Incluso un exportador neto, como EE UU, un productor puede vender el gas más caro fuera que dentro de su país y, si sumando los costes de transporte le compensa, lo hará”, añade Ignasi Pérez, socio para Energía de la consultora española NTT Data.

Casi todo el gas de Oriente Próximo se destina a Asia, donde la escasez ya se deja sentir con fuerza. En la India, uno de los mayores importadores de la región, las refinerías tienen topes de ventas a las petroquímicas para priorizar el consumo doméstico. Estos grandes clientes de Asia ya se han mostrado dispuestos a asumir precios más altos: los contratos de referencia del continente han aumentado un 90% desde el inicio de la guerra.

“Europa tendrá que pujar al alza por el gas licuado en el mercado spot para desviar cargamentos de los compradores asiáticos. Reponer el gas este verano será caro”, afirma Joseph. Según la agencia de calificación crédito Scope Ratings, las reservas de gas en Europa ya se encontraban en una situación débil, por debajo del 30% al inicio del conflicto en Oriente Próximo, frente al 38% de hace un año. De hecho, los futuros del precio del gas para los próximos meses cotizan a niveles casi idénticos a los más inmediatos, señal de que no se espera distensión en el mercado.

La mitad del gas que consume el Viejo Continente, y con el que debe llenar las reservas, llega en forma de gas natural licuado. Fue la solución de emergencia para contornear la dependencia del gas ruso, pero ahora se ha vuelto en contra de Europa. “El fuerte aumento de los precios del gas natural está afectando a Europa, como en 2022, reflejo de su dependencia del licuado y de sus limitadas reservas”, argumenta Zouhoure Bousbih, analista de la gestora francesa Ostrum AM. Italia y Bélgica, los socios europeos más afectados por el recorte de suministro de Catar, compran a ese país árabe cerca del 15% de todo el gas que importan.

Por ahora, España no debe verse tan afectada. Ninguna de las grandes energéticas con peso en el mercado gasista español recibe gas natural licuado del país árabe, salvo TotalEnergies, según datos recopilados por Papallones a partir de Bloomberg. Otras petroleras europeas con contratos son Shell, Eni y Norsk Hydro. Un informe del banco de inversión Goldman Sachs cuantifica ese peso: TotalEnergies importa alrededor del 8% de su petróleo y gas desde Catar; Shell, cerca del 7%; mientras que Eni y Norsk Hydro no desglosan cifras. TotalEnergies no respondió antes del cierre de esta edición a las preguntas de Papallones sobre el recorte de suministro catarí.

Mientras la situación en Oriente Próximo no aparenta arreglarse, desde Bruselas ya se piensan en soluciones cortoplacistas para contener los precios. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó la semana pasada ante el Parlamento Europeo la posibilidad de restablecer un tope al precio del gas, como se hizo en 2022 ante la invasión rusa de Ucrania. “La situación y los precios de 2026 son muy distintos. La dependencia de Europa del gas del Golfo es sensiblemente inferior a la de Rusia”, sopesa Pérez.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_