Tindaya y Chillida
¿Acaso es necesario horadar una montaña para hacer arte?, ¿es requisito destruir el hábitat de especies endémicas para promocionar Canarias?, ¿conviene profanar una montaña guanche sagrada para construir en ella un nuevo templo gastronómico?, ¿se precisa destruir un punto de interés geológico para salvarlo? Tan sólo el tufo a podrido que desprende el Proyecto Tindaya debiera hacer desistir al señor Chillida de promocionarse a costa de polillear un archipiélago ya bastante deteriorado por un turismo desmedido.-
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