Una semana después de recibir una batería de palos por haber convertido la Fórmula 1 en una disciplina “artificial”, como muchos de los pilotos de la parrilla denunciaron en el estreno del curso, los impulsores de este zarandeo debieron salir de China hinchados como pavos reales, orgullosos del espectáculo que se vio en pista en Shanghái, donde sucedió de todo pese a que el desenlace fue idéntico al del domingo previo, en Melbourne. Mercedes firmó su segundo doblete consecutivo y tras las Flechas de Plata terminaron los dos Ferrari, protagonistas de un intercambio de golpes brutal, por duro y limpio al mismo tiempo, y que finalmente cayó del lado de Lewis Hamilton (tercero=, que más de un año después pudo celebrar su primer podio enfundado en el mono de Il Cavallino Rampante. La victoria fue para Kimi Antonelli, que bordó un fin de semana para la historia. El sábado se convirtió en el corredor más joven de la historia en adjudicarse una pole position, y el domingo se posicionó como el segundo de siempre en imponerse –19 años, seis meses y 18 días–, además de firmar también la vuelta rápida, una combinación que se conoce como hat trick.
El ganador más precoz sigue siendo Max Verstappen —18 años, siete meses y 15 días—, que ahora mismo no está para nada subido a un Red Bull absolutamente vulnerable y frágil, como quedó claro en el abandono del holandés. Este triunfo de Antonelli, por lo demás, supone el primero de un italiano en 20 años, desde el que Giancarlo Fisichella se llevó en Sepang (Malasia) en 2006, cuando compartía el taller de Renault con Fernando Alonso, que por aquel entonces era la referencia de la parrilla. Ahora mismo, en la recta final de su trayectoria, el asturiano pasa por un momento muy crítico en Aston Martin, un coche que le llevó de nuevo a la retirada. Carlos Sainz, noveno, sumó sus primeros puntos de la temporada con un Williams que tampoco tiene demasiado que ofrecer en estos momentos. Para menos fiestas todavía está McLaren, que detectó varios fallos en los sistemas electrónicos de los monoplazas de Lando Norris y Oscar Piastri, que ni siquiera pudieron tomar la salida.
Las nubecitas negras que cubrieron el cielo sobre el circuito de Albert Park se esfumaron casi íntegramente en China, donde el centro de atención volvió a situarse en los conductores y su destreza, y no tanto los motores o las baterías de los propulsores. Desde el momento en que los semáforos se apagaron, las espadas se afilaron para sucederse un vaivén de hachazos de los que solo se libró Antonelli, que hizo buena su posición en la parrilla. Detrás del italiano, los Ferrari arrancaron como fieras, y entre ellos y George Russell (segundo) brindaron una batalla digna de Gladiator. La trifulca fue tan bonita por lo que se vio y todavía más por lo que constató: el mejor Hamilton ha vuelto. El británico parece haber rejuvenecido diez años, y los volantazos que dio en Shanghái para mantener a Leclerc (cuarto) a su espalda perfectamente los podría haber firmado en su etapa anterior, aquella gloriosa en la que abanderó el proyecto de Mercedes y que le llevó a encasquetarse seis coronas de siete posibles.
Hace un par de años, Hamilton sintió el impulso de alejarse de su entorno conocido, y si en algún sitio no hay confort posible es en Maranello. Su lugar en el garaje de la escudería de la estrella lo tomó Antonelli, por quien el veterano ídolo de Stevenage guarda una predilección especial. Siente este afecto por su destreza y por la carga que debió gestionar al debutar en el sitio que dejó el piloto más internacional y premiado de todos los tiempos. En su primer año, el chico mostró destellos de calidad —tres podios, tres vueltas rápidas—, que combinó con varios desaciertos de principiante. Estos tropiezos se repitieron en la presente campaña, pero le perjudican menos al conducir el coche más equilibrado del campeonato, una auténtica garantía.
El llanto de un joven. El llanto de un gran piloto que ha logrado su anhelo. El llanto de un muchacho que permite que actualmente toda Italia se ilusione con los ojos abiertos 🥹#ChinaDAZNF1 🇨🇳 pic.twitter.com/J1W7jbYOny
La designación del boloñés cuenta con el aval de Toto Wolff, responsable y socio destacado de la organización de Brackley (Gran Bretaña), así como de su representante, quien este domingo respondió, en líneas generales, a los diversos detractores que desconfiaron de su decisión. “Es demasiado joven; deberíamos ponerle en un equipo más pequeño y no en Mercedes”.
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