Morrissey tocará en Zaragoza tras su despl
El cantante inglés, exintegrante de The Smiths, brinda un show dinámico y estrena, por fin, su tour en España

Cuando hace más de un año el productor de Morrissey en España, Julián Martí, llamó a su viejo amigo Miguel Angel Tapia, director del Auditorio de Zaragoza Princesa Leonor, y le dijo: “Tengo un regalo para ti, pero vas a sufrir”, fue una premonición. El regalo era la posibilidad de programar un concierto del icono del pop británico, Morrissey, por primera vez en la capital del Ebro, y el sufrimiento, aguantar las inconveniencias del artista que más cancelaciones ha protagonizado en la historia del pop, la última el pasado jueves en Valencia, donde en el último momento decidió no abrir su gira española porque “no había podido dormir”. La agonía de que en Zaragoza pudiera pasar lo mismo ha flotado en el ambiente hasta que Steven Patrick Morrissey se ha subido, este sábado sí, al escenario. Pero esta vez, el artista que anula hasta un 30% de sus shows en el último momento, no sólo se ha portado sino que ha firmado un brillante concierto de los que se recordarán en la ciudad del Pilar.
En una sala Mozart colmada —los pases se agotaron en menos de una hora hace meses a un precio de 110 euros de media— Mozz se mostró incluso amable. Apenas transcurrían 10 minutos de las ocho y media cuando el de Manchester salía a la tarima al ritmo de Billy Budd (Vauxhall and I, 94), ataviado con su habitual camisa rosa y unos vaqueros de talla algo grande. Y el público entero, y no solo su director, suspiraban aliviados.
Resulta comprensible que el vestíbulo del Princesa Leonor estuviera abarrotado de veteranos y perjudicados por previas suspensiones. Tal es el caso de Manolo, Mariví, Mae y Luis, quienes se desplazaron desde Valdepeñas, en Castilla-La Mancha, tras lo sucedido este periodo estival con se quedaran con un palmo de narices en Madrid. De igual modo, Nuria y Mariano sufrieron la decepción cuando Morrissey canceló su actuación en el Botánico: ”Representa la ocasión final pues, de lo contrario, en el hogar nos dan una patada y no regresamos”. Y eso que ellos, al menos, proceden de una ubicación cercana, Alagón, una localidad del entorno de Zaragoza. No obstante, diversos asistentes realizaron recorridos extensos, llegando incluso de fuera del país. Martín incluso viajó hasta Roma para presenciar a Morrissey, y este sábado ha vuelto a asistir en Zaragoza. También acudieron grupos familiares completos, como el de Pilar junto a sus descendientes Alex y Jorge. Así sucede con el exsolista de los Smiths, un colectivo de devotos admiradores que retornan constantemente, disculpando hasta lo que no tiene perdón.
Why do you come here? Canta el estribillo de la tercera canción cuyos primeros e inconfundibles acordes desatan el furor en la sala. Es Suedehead, exitazo del primer disco en solitario del artista (Viva Hate, 1988), tras dejar The Smiths. Han pasado muchos años, pero Morrissey conserva la voz intacta con todos sus matices. Lo mismo que el carisma, que tampoco le ha menguado con la edad, quizás porque el suyo es el del diferente, que se sabe ajeno a modas y tendencias.

El artista inglés domina las tablas. Aunque no danza, agita el cordón del micro y transita el espacio de un lado a otro mientras se ajusta los pantalones ocasionalmente. Su prenda superior, inicialmente rosada y después celeste, permanece desabrochada hasta el abdomen, sitio donde suele colocarse vegetación cerca de la hebilla cual si fuese un tiesto. Asimismo, se percibe que hoy se encuentra de buen humor. Saluda estrechando manos a los seguidores más fervientes, aquellos situados al frente que ignoran el vallado de seguridad que él mismo solicitó con el fin de rozar al ídolo de Manchester. Una muchacha del público conseguirá incluso rodearle con sus brazos sobre la tarima antes de concluir.
La hipnótica Notredame y el primer sencillo Make Up Is A Lie introducen al público en el último disco del mismo nombre, que muchos bailan pero pocos se saben todavía. Trabajo interesante pero sin tanto tirón como otras como First Of The Gun To Die (You Are The Quarry) que convierte la sala en discoteca y dispara la adrenalina en la Mozart. Hay canciones que nacen para ser eternas, como Last Night I Dreamt That Sombebody Love Me (Strangers Here We Come) que canta Mozz después de un solo de teclados de la texana Camila Grey que corta el aire. El de Manchester sabe combinar. Lo nuevo que toca promocionar con lo de siempre, Irish Blood English Heart (You’re the Querry) o incluso How Soon Is Now del primer disco de The Smiths que los catapultó a la fama. El repertorio es el de esta gira, ni innova ni altera, pero da lo mismo. Los que están tampoco quieren otra cosa. Y para cerrar, las mejores, Every Day Is Like Sunday y de epílogo There Is A Light That Never Goes Out.
Morrissey este sábado, en Zaragoza, ha estado a la altura. Sevilla debería ir preparándose. Si el artista de Manchester no se desvía de su rumbo, tendrán mucha fortuna.

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