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Marc Soler: “Parece que no hay grises conmigo, amor u odio”

El ciclista de UAE reflexiona sobre su carrera, su forma de correr y su compañero Pogacar

Soler, ganador de una etapa en la pasada Vuelta a España.LA VUELTA (LA VUELTA)

Después de tirar del pelotón durante un buen trecho, de imponer un ritmo que desmigó al grupo y que seleccionó a los más fuertes y también a los más rápidos para el primer sprint de la Volta, Marc Soler (Vilanova i la Geltrú, Barcelona; 32 años) aparece por el bar del hotel Eden Roc de Sant Feliu de Guíxols con el chándal del equipo, ataviado con gafas y desprendiendo un olor similar al linimento, toda vez que ya ha pasado por la sesión recuperadora de masaje antes de cenar. “Nada, nada, no estoy cansado. Solo ha sido un ratito”, resuelve el ciclista del UAE con una amplia sonrisa que acompaña con un discurso pausado y razonado, lejos de esa imagen de persona arisca que se le ha atribuido.

Pregunta. ¿Cómo llegó al ciclismo?

Respuesta. ¡Por las meriendas! Yo estaba en un equipo de fútbol en el que jugaba de portero con los amigos en Vilanova i la Geltrú. Y allí entrenábamos después una hora de bici y, cuando parábamos, antes de ir para casa, todos los padres nos traían una buena merienda. Y a mí me gustaba mucho comer.

P. Pero también le gustaba pedalear, ¿no?

R. Sí, sí. Pero recuerdo que para la primera carrera me dejaron una bici desde el club porque no son baratas. Había chicos que ya iban con las de carbono, mientras que la mía todavía tenía los cambios en el cuadro.

P. ¿Y ganó?

R. No, no, qué va. Debí quedar el 30 o así. Pero me gustó, me fui enganchando y ya no paré. Y el fútbol pasé a verlo por la tele. O en ocasiones voy al Camp Nou porque soy muy del Barça.

P. Siguió formándose en el Huesca La Magia y después en el Lizarte para llegar al Movistar, ¿verdad?

R. Así es. Pero recuerdo que al principio me gustaba más practicar el deporte que verlo por la tele. Y cuando llegué al Movistar, alguno se reía porque no sabía quién era Fulanito o Menganito.

P. Bueno, ahora se le ve a usted por la tele…

R. Sí. Y puedo decir que estoy en el mejor equipo del mundo. Los números lo dicen así y no creo que haya dudas. El año pasado ganamos 97 carreras y Matxin -el director del equipo- nos dice que se puede mejorar. Puede ser porque cada año nos vamos superando.

P. ¿Con Pogacar todo es posible?

R. Sí. Es que es un fuera de serie, es el Messi del ciclismo. Sale uno cada muchos años y tenemos la suerte de tenerlo de compañero. Tiene un don, es increíble. Ya sólo entrenando ves que es otro nivel, pero es que luego cuando compite…

P. ¿Su exigencia les hace mejores?

R. Sí, pero no solo la suya. Hay tanto nivel en el equipo que, si quieres ir a las carreras, no puedes despistarte. Aquí siempre tienes esa exigencia de que nunca se puede aflojar. En los entrenamientos, por ejemplo, ves que tienes un día de cinco horas sobre la bici y el cuerpo te pide que hagas cuatro tranquilo. Pero otro compañero ha salido lloviendo y está haciendo grandes registros, así que te esfuerzas igual y eso nos hace a todos más competitivos.

P. ¿Se asume con naturalidad ser el gregario de Pogacar?

R. Claro. Quizá con otro tipo de corredor te podrían entrar dudas, dependiendo de su nombre. Pero trabajar para Pogacar es trabajar para el mejor del mundo, que gana casi todo lo que corre.

P. ¿Pero a usted no le gusta ser un verso libre?

R. Hay momentos para todo. En el Tour es donde tengo que trabajar al 100% para él. Y si hay algún día que me descuelgo antes es para recuperar y poder volver al día siguiente a trabajar para él. Otra cosa es en la Vuelta, donde me siento muy cómodo porque siempre tengo mis oportunidades, ya que puedo entrar en la fuga y pelear por la etapa (acumula cuatro triunfos de etapa en la ronda española). Pero, del mismo modo, si me dicen que tengo que parar para trabajar, lo hago sin problemas.

P. En ocasiones se le ha criticado diciendo que no es un corredor de equipo…

R. Bueno, poco puedo hacer. Más allá de un show que hubo en Netflix con Nairo Quintana -que ya lo hablamos y resolvimos- nunca en mis equipos me han dicho que no he trabajado o ayudado. Sí que ese día me enfadé porque veía que podía luchar por la etapa, pero al final me paré. Y creo que realmente soy de los que más disponible está para los líderes; si me queda un gramo de fuerza lo usaré para ayudar al máximo. Pero parece que no hay grises conmigo, amor u odio. Tengo que convivir con ello porque soy un personaje público, pero estoy tranquilo porque los que me conocen saben cómo soy.

P. También le conocen en el pelotón y seguro que alguna vez le han dicho que se esté quietecito…

R. Jaja. Sí, sí. Pero yo también se lo digo a ellos. Entre todos nos hacemos esa broma. Pero bueno, es mejor que sea así, que piensen: ‘Hostia, ya vuelve a estar aquí este pesado’.

P. ¿Le gusta ser guindilla en las carreras?

R. Es que yo tengo que probarlo para quedarme a gusto. Es mi manera de correr, que a veces me ayuda y a veces me juega en contra.

P. ¿Piensa mucho en la estrategia durante la carrera?

R. Sí y no. Aunque siempre miras dónde puedes pillar al rival, porque si está más fuerte que tú en las subidas intentas soltarlo antes, nos movemos por números, por los vatios que mueves.

P. ¿En su cabeza siempre es el más fuerte?

R. No, no nos vamos a engañar. Si tienes a uno como Remco al lado, pues no. Hay muchos gallos.

P. ¿Tiene la sensación de que a su generación se le ha exigido más porque se venía de Contador, Purito, Valverde…?

R. Cuando se retiraron se buscó el relevo. Apareció Landa, también yo, Izagirre, Mas… Pero compararte con esos es muy complicado porque la gente se acostumbró a pelear por un Mundial, por una gran vuelta… Ahora han salido Carlos Rodríguez y Ayuso, que seguro que pelearán por las grandes carreras. Pero en el momento que fallen, también se les criticará. No podemos hacer nada.

P. ¿A usted le queda algo por demostrar?

R. El equipo me conoce y en el pelotón saben de lo que soy capaz con mis virtudes y defectos. Eso sí, me falta una etapa en el Tour, pero corriendo al lado del mejor del mundo es complicado porque toca trabajar para él. Cuando entro en la fuga pienso más en lo que sucede por detrás.

P. ¿En la Volta viene para trabajar para Almeida?

R. Sí, y para Brandon (McNulty). Pero si se da la ocasión, sobre todo en el fin de semana, pelearemos por una victoria, claro.

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