El segundo del mundo vivía debajo.
El mexicano, plata en altura, logra el mejor resultado de la historia de su país después de empezar a destacar en el colegio saltando hasta una rama


Erick Portillo se presenta en el área de prensa del Arena de Torun, en Polonia, vistiendo una camiseta y pantalones oscuros, sin logotipos visibles, con los tonos de México sobre su pecho, portando el bolso que entrega la directiva del Campeonato del Mundo y careciendo de cualquier estandarte. Ninguna persona lo había previsto. No obstante, aquello carece de relevancia para el deportista mexicano de Cuauhtémoc (Chihuahua), quien muestra un gesto de gran felicidad tras transformarse, como por encantamiento, en subcampeón del mundo con un registro inédito de 2,30m en la disciplina de salto de altura.
El triunfo de este deportista de 25 años, de hecho, no se debe a ningún truco sino a una gran determinación. La progenitora de Erick, Janette Rodríguez, aún conserva en su hogar unas entrevistas donde el pequeño simulaba contestar que se trataba de un atleta destacado y que recorría Tokio, Londres y el planeta entero.
“Siempre me apoyaron”, recuerda en Torun. Aunque el inicio de esta vida extraordinaria empieza en un niño que llamó la atención de una profesora que lo veía saltar y cogerse a la rama de un árbol.
Entonces tenía nueve años y cuando llegó a la pista de atletismo su entrenador le hizo probar con varias pruebas porque no destacaba en ninguna. “En Secundaria, con 11 años, hacía de todo y no era bueno en nada: 400m con vallas, longitud, triple, 800m… De 2011 a 2015 no competía en nada, pero entonces le dije a mi entrenador que yo quería saltar altura. Me dijo que me iba a dar una oportunidad. Si saltaba 1,50m, me ponía a entrenar altura. Y lo salté. Ese verano ya fui al Nacional sub-16 y de ahí para arriba…”.
¡HISTÓRICO!
— Fan México 🇲🇽 rumbo a LA2028 (@MLosAngeles2028) March 21, 2026
¡PLATA PARA MÉXICO🥈🇲🇽!
Erick Portillo 🇲🇽 es subcampeón del mundo indoor de Salto de Altura 📏🌍
México 🇲🇽 obtiene su presea inaugural en el registro de los campeonatos mundiales de atletismo bajo techo 🥹❤️pic.twitter.com/zM0ph9oD8H
Portillo se marchó de casa con 16 años. Cogió la maleta y cruzó la frontera para encontrarse con su hermano en Albuquerque (Nuevo México). “Después nos mudamos a Tampa (Florida), pero no me gustó la vida allí y decidí buscarme otro entrenador. Lo encontré en Querétaro. Me mudé con 17 años y, como tuve roces de adolescente con mis papás, estuve dos o tres meses sin una casa donde dormir y me quedaba por las noches en una bodega, debajo de las gradas donde entrenaba”.
Ese deportista principiante únicamente contaba con 100 pesos (cerca de cinco euros) entre sus pertenencias. Portillo tuvo que recurrir a su astucia y empleaba esos fondos para adquirir galletas que posteriormente comercializaba con el fin de incrementar su capital. Al alcanzar la cifra de 250 pesos, se dirigía a comprar leche y alimentos básicos. “No tenía dinero ni dónde dormir, pero no falté a un entrenamiento. Ahí fue cuando me clasifiqué para un Sudamericano sub-20. No tenía mucho, pero como vivía detrás de las gradas, me levantaba y me ponía a entrenar. Para que me dieran la llave, conté la excusa de que quería llegar temprano a la pista. Nadie sabía que me quedaba. De eso se enteraron después”.
Erick Portillo tiene ahora 25 años y una medalla de plata en un Mundial. Su bien más preciado. El mexicano tuvo un salto para proclamarse campeón. Eso fue después de que el ucranio Oleh Doroshchuk, que iba líder, derribara el listón sobre 2.33m por tercera vez. A Portillo aún le quedaba uno y con el público entregado a él y a Simon Ehammer, el suizo que volaba con su pértiga camino del récord del mundo de heptatlón, ya sin carreras en la pista, intentó su última proeza. Estuvo cerca, pero el listón cayó y Portillo, un tipo educado que saludó, uno por uno, a todos los jueces, sonrió feliz y satisfecho.
Portillo, que hizo realidad su fantasía de viajar por todo el mundo, una ilusión que nunca le arrebataron sus padres, Ramón y Janette, logra así el mejor resultado de la historia para un mexicano en los Campeonatos del Mundo indoor. Su país, hasta ahora, solo había logrado dos medallas de bronce: Ernesto Cantó en cinco kilómetros marcha (Indianápolis, 1987) y Alejandro Cárdenas en 400m (Maebashi, 1999). “No lo sabía. Esto me hace muy feliz, pero no voy a parar de entrenar hasta convertirme en campeón olímpico y campeón del mundo. Hoy he estado muy cerca y vamos a seguir. Ahora mismo somos tres mexicanos en salto de altura: Edgar Rivera (plusmarquista nacional con 2,31m), mi hermano Jair (tiene una marca de 2,27m) y yo. Estamos metidos entre los mejores y queremos demostrar que los mexicanos somos unos chingones”.
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