Ir al contenido
_
_
_
_

España se cuelga la medalla de plata en el relevo mixto 4x400 en los Mundiales de atletismo

En una prueba que se estrenó en Torun, Markel Fernández, Paula Sevilla, David García y Blanca Hervás se suben al segundo escalón del podio, solo por detrás de Bélgica. El bronce fue para Polonia tras la descalificación de Jamaica

Desde la izquierda, Paula Sevilla, Blanca Hervás, Markel Fernández y David García celebran este sábado su plata en el relevo mixto 4xx400 en los Mundiales de Torun.Associated Press/LaPresse (APS)

España se ha inventado en el siglo una tradición de relevo ganador y festivo que hace que los niños que quieren ser atletas le pidan a los Reyes un cilindro metálico para manejarlo y lanzarlo al aire, girarlo, recogerlo, como si fueran majorettes y pasárselo veloz de uno a otro. Cuando crecen, los que tienen planta de 400 piden el testigo ya el primer día de entrenamiento, y la cultura popular los aclama, y los bautiza. Los Beatles fueron el cuarteto masculino —Samuel Fernández, Lucas Búa, Darwin Echeverry y Óscar Husillos, y luego Bernat Erta, Manuel Guijarro, David Cañal, Bruno Hortelano…— que se hizo habitual en finales continentales, y una plata en el Mundial indoor de Belgrado 22, y a las mujeres —Paula Sevilla, Daniela Fra, Eva Santidrián y Blanca Hervás— les tocó ser las burbujas de oro, golden bubbles, cuando hace un año ganaron en China el Mundial de la especialidad.

El cuarteto mixto, nuevo en la plaza de la élite mundial, y con qué fuerza, medalla de plata en su primera gran final, aún no tenía nombre popular, pero vista la manera en que se desarrolló la final al mediodía en la caldeadísima, y casi sangrienta, pista de Torun, un azul oscuro casi gris que brilló deslumbrante con las pisadas de los pies rápidos y prodigiosos de los atletas, y para España varió entre un Mamma Mia y un Waterloo, no quedará más remedio que bautizar Abba a los cuatro de Pomerania, Markel Fernández, Paula Sevilla, David García Zurita y Blanca Hervás, por orden de actuación, que después de pasar últimos los primeros 400m, pudieron después con Jamaica, Polonia, Estados Unidos y Holanda, y solo se escapó, muy ligera, la Bélgica que es la gran especialista de la prueba. Es la primera medalla española en esta edición de los Mundiales de atletismo en pista cubierta.

El Waterloo que dejó ensangrentado el muslo de Mikel Fernández (47,76s, su posta), el terror de Sopelana y su comarca, qué reflejos, qué ganas de pasar por cualquier sitio con la cabeza por delante, se produjo en el primer cambio de testigos, tropezones de polacos y holandeses, y una norteamericana perdiendo una zapatilla, y Paula Sevilla, la vivacísima velocista de La Solana y su azafrán, que recibe sexta se encuentra, tan viva, cuarta, y con terreno de conquista por delante. Más inteligente incluso que rápida, qué sentido de la posta, Paula Sevilla —“era mi primer relevo mixto en una pista cubierta”, explica la manchega (52,05s su 400). “Era muy consciente de que había que mirar hacia adelante, que en el relevo nunca hay que mirar atrás, y sortear el barullo”— deja atrás el caos. Navega hacia la luz que surge, espectacular, un rayo, tan rápido el fogonazo, en su cambio con el extremeño de Móstoles García Zurita, quien recibe cuarto, sortea dos estatuas y por arte de birlibirloque se encuentra segundo.

Debería sonar entonces el Mama Mía, y alargarse casi dos minutos, los 46,09s del paso del extremeño por la pista, y los 51,06s de la diosa de la paciencia y la elegancia, Blanca Hervás, que recibe tercera, aguanta, aguanta, no se deja llevar por el pulso acelerado, aguanta la respiración, regula, y solo acelera en la salida de la última curva para superar a la jamaicana y cruzar segunda la meta. Y la reina de Majadahonda canta en solitario al final, sensata, e incansable, después del tercer 400m que corre en 36 horas, y aún le faltaba la final individual. “Somos España, se ha visto claramente que cada posta ha sido crucial; cada uno ha hecho su papel a la perfección”, dice. “Nos hemos unido, hemos soñado, sabíamos que podíamos conseguir esa medalla y ahí lo tenemos. Pero no podemos normalizarlo, porque no es normal”.

“No lo podemos normalizar”, asiente Markel Fernández, en la ola de la euforia, incontenible, ligero de alma como la mariposa tatuada en su tibia. “Pero sí. Somos valientes. Podemos superar dificultades como salir por la calle uno. Somos un equipo que valemos para más, valemos para mucho más”. De momento, con 3m 16,96s (frente los 3m 15.60s de Bélgica) han batido el récord nacional, y son de plata.

Attaoui, a la final de 800m

La euforia la multiplica pocos minutos después, en la misma pista caliente, la pisada ágil, imperceptible, qué juego de tobillo, de Moha Attaoui, el más esperado del equipo español, que saca chispas al tartán en los 52,73s que duraron los segundos 400m de la semifinal en la que batió (1m 44,48s), por 17 centésimas el récord nacional de 800m en pista cubierta. Attaoui, que ya posee, a los 24 años, el récord nacional al aire libre (1m 42,04s), fue segundo tras el niño prodigio Cooper Lutkenhaus, y se clasificó para la final del domingo (19.38) al tiempo que dejaba a meda España al borde del infarto por su tendencia a correr en el alambre, dando un suspense insoportable a sus carreras, y un orgasmo final. “Ya he decidido que no voy a intentar ganar nunca las eliminatorias, como hacía antes, que lo importante, como me dice Mariano [Mariano García, campeón del mundo hace cuatro años en el pabellón de Belgrado], es ganar solo la final”, explica el atleta cántabro entrenado en Saint Moritz por el alemán Thomas Dreissigacker, que se deja descolgar de salida (pasó quinto el 400m, a casi dos segundos de los primeros, 15 metros, y después acelera. Corre los 100m del 400 al 500 en 12,71s, una centella. Se acerca, respira, y vuelve a acelerar. Entra tercero en la recta final, mínima, 60 metros, y acelera aún para terminar segundo (26,76s el último 200m). La final de 800m será, junto a la del 3.000m, la de más nivel del Mundial, la más dura. Solo la correrán seis: Lutkenhaus, el belga Eliott Crestan, el australiano Peter Bol, el japonés Tatsunami Clay, y el croata Marino Bloudek, de camiseta de ajedrecista en alucinógenos. “¿Qué si temo a alguno?”, dice Attaoui, ya finalista en Mundiales y Juegos Olímpicos al aire libre. “Para nada. Como me dice mi entrenador, todos me temen a mí”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_