El inesperado regreso de Anthony Kim, quien dejó atrás el consumo de sustancias y amenazas letales para triunfar en LIV.
El estadounidense, tras años de lucha y adicción, regresa con un triunfo tras superar sus dificultades, conquistando nuevamente el título.


La vuelta a la vida es una expresión literal en el caso de Anthony Kim, el golfista estadounidense que este domingo ha escrito en Adelaida una de las historias más sorprendentes y conmovedoras del deporte mundial. A los 40 años, Kim ha ganado el segundo torneo de la temporada de LIV, la Liga suadí, bajo el sol australiano, y en su abrazo a su hija Isabella, que corrió junto a papá después del putt victorioso, en las lágrimas de un rostro que cuenta el pasado y en sus palabras cargadas de dolor se escondía una resurrección que va más allá del golf.
Anthony Kim era una estrella del circuito americano, un joven destinado a la gloria, cuando las lesiones y su adicción a las drogas y el alcohol acabaron con todo. Dejó el golf y los médicos le dieron por sentenciado: “Despídete de tu familia”. Pero Kim se agarró al último hilo de luz, y sobre todo al nacimiento de su hija, para darse una segunda oportunidad. Cuando LIV le invitó a jugar en su Liga, el hombre llevaba 12 años retirado y sin apenas coger un palo. Había desaparecido. Aquello parecía solo una operación de mercadotecnia. Para él, sin embargo, era más que eso. Era volver a vivir. Y ahora, a ganar 16 temporadas después de su última victoria. El triunfo ha dejado con la boca abierta al deporte porque no solo es que nadie daba un duro por su carrera, sino que ni él mismo estaba seguro de seguir en este mundo.
Kim se adjudicó la victoria en Adelaida con 23 bajo par, tres de diferencia respecto a Jon Rahm, nuevamente en el segundo puesto. El estadounidense completó un recorrido final asombroso de -9 en la partida que disputó junto al español y DeChambeau, el escaparate perfecto para la Liga saudí. Después del bofetón que supuso la marcha de Brooks Koepka y de Patrick Reed, el relato cinematográfico de Anthony Kim es de un valor inmenso para LIV.
COMEBACK STORY COMPLETE 🏆
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“Nunca ha dejado de pensar que esto podía ser posible incluso en los peores momentos”, relató un conmovido Kim acerca del green. Y aquellas etapas difíciles resultaron realmente duras. Un desgarro en el tendón de Aquiles truncó un futuro brillante, el del joven que sumó tres triunfos en el PGA Tour previo a cumplir 25 años y festejó con EE UU la Ryder de 2008. Los problemas físicos lo habían castigado, llevándolo a cirugía para intervenirse también del hombro, la mano y la espalda. No obstante, existía un trasfondo mayor, la dependencia desde temprana edad a lo prohibido. “Creo que nunca me ha gustado el golf. Solo fingía ser feliz para ganar más dinero”, narraría tiempo más tarde; “mi familia había pasado por muchas cosas para darme esta oportunidad de jugar y con esa presión yo estaba dispuesto a arriesgar mucho más. Esa era mi naturaleza. Era agresivo en el campo de golf y era agresivo fuera. Y eso me llevó a la ruina”.
Por mucho tiempo, Kim ocultó el tormento que experimentaba internamente. Aparentaba una fachada de alegría y triunfo mientras que en su fuero interno se percibía infeliz. “Me volví tan bueno ocultándolo que perdí me identidad, pero es muy difícil jugar grandes y parar cada pocos hoyos para ir al baño”, admitía. “Era muy infeliz. Alguien que siempre sonríe y que nunca tiene un mal día en público atrae a los patrocinadores, pero eso no era mi vida real”.

Su vida real, admite ahora, era jugar con el suicidio. “Pensé en quitarme la vida todos los días durante casi dos décadas, incluso mientras jugaba en el PGA Tour, cuando para el público parecía feliz mientras luchaba contra la adicción y la enfermedad mental. Una vez que caes por esa pendiente resbaladiza, es difícil volver atrás y, por desgracia, yo seguí cuesta abajo. He tenido momentos muy oscuros, muy bajos. Me he sentido muy solo incluso teniendo un millón de personas alrededor. No sabía cuál era mi propósito en el mundo. No voy a mentir, estuve rodeado de mala gente que se aprovechó de mí, estafadores. Cuando eres joven no te das cuenta de las serpientes que viven bajo tu techo”.
El chico que fue número seis de la clasificación mundial era un juguete roto. “Apenas podía caminar hacia la rehabilitación”, recuerda sobre una época en la que tomaba 14 pastillas diarias para desintoxicarse. Fue entonces cuando un día abrió los ojos y el médico fue tajante: “Puede que no te quede mucho tiempo. Deberías escribir a tu familia”. Su hija, Isabella, le salvó de abandonarse definitivamente. “Me prometí que le demostraría que nunca es demasiado tarde”, revive Kim.
LIV lo sacó del anonimato mediante un convite para participar el año previo. Falto de ritmo tras 12 años de inactividad, el norteamericano descendió de nivel, pero este ejercicio lo ha recobrado esforzándose en el torneo clasificatorio. “Volveré a ganar”, retó. Y ha alcanzado el éxito 5.795 jornadas más tarde, 16 años, desde su último triunfo, el 4 de abril de 2010 en Houston, previo a quedar tercero en el Masters de Augusta. La escuadra de Dustin Johnson, 4Aces, le ha otorgado un puesto en su formación, y Kim ya puede ilusionarse sin ataduras. Rahm pasó una hora de trayecto con él en Riad y conoció de primera mano la historia de su existencia. “Espero de verdad que encuentre a la persona adecuada para contar su historia, ya sea en una película, una serie documental, un libro o lo que sea, porque lo que está haciendo es impresionante”, comentó el vasco.
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Asimismo Rahm sumó una nueva segunda posición, esta con un regusto particularmente doloroso ya que comenzaba el domingo compartiendo el liderato y apenas pudo descontar un impacto en una ronda definitiva alejada de su excelencia habitual. Es el cuarto subcampeonato consecutivo, y cinco en las seis últimas citas, abarcando el cierre del ciclo anterior y el inicio del presente, en el cual el novel australiano Elvis Smylie ya le aventajó en Riad hace siete días. Rahm ha obtenido el anillo de la tabla acumulada de LIV en sus dos participaciones en la Liga saudí, sin embargo, no triunfa en un evento desde el 15 de septiembre de 2024 en Chicago, y en 2025 finalizó sin títulos en un año calendario por ocasión primera en su vida profesional.
En esta ocasión le aventajó Anthony Kim y su asombroso renacimiento en lo personal y en lo deportivo. “Cualquiera que esté luchando, lo puede superar”, declaró el triunfador; “yo no estoy orgulloso de quién fui, pero sí de quién soy ahora”.
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