Ir al contenido
_
_
_
_

Se ha identificado un sistema solar con dos "tierras" en una configuración nunca antes observada

En la estrella enana LHS 1903, más allá del segundo planeta gaseoso se encuentra un cuarto mundo rocoso y parecido a la Tierra

Recreación del sistema planetario LHS 1903ESA

Conocemos miles de sistemas solares, pero ninguno como este. Tras años de investigación y observaciones con telescopios terrestres y espaciales, un equipo internacional de astrónomos presenta hoy el sistema LHS 1903, una enana roja donde se han hallado cuatro planetas cuya configuración desafía todos los modelos físicos actuales.

“Este sistema no encaja con nada de lo que conocíamos hasta ahora; está desordenado”, reconoce a este diario el astrónomo Ignasi Ribas, coautor del hallazgo, que se publica este jueves en la revista Science.

Esta estrella enana roja, el tipo de astro más abundante en el universo conocido, aunque no visible a simple vista en el cielo nocturno, alberga un primer planeta rocoso similar a la Tierra. Luego hay dos planetas de tamaño intermedio con envolturas gaseosas notables, semejantes a Neptuno, aunque ligeramente más pequeños. Hasta ahí, todo resulta común. Lo novedoso —lo único— es que más allá del tercer planeta gaseoso existe un cuarto mundo que también es rocoso y parecido a la Tierra.

Es algo jamás observado entre los más de 6.000 exoplanetas y casi 4.500 sistemas solares hallados hasta ahora. La teoría sostiene que los planetas nacen de un extenso disco de polvo y gas que envuelve a las estrellas durante sus primeras etapas de vida. Hasta ahora, el universo parecía obedecer normas muy específicas en la formación de sistemas planetarios, alineadas con la estructura de nuestro propio sistema solar. Los planetas más cercanos a la estrella suelen ser rocosos —Mercurio, Venus, Tierra y Marte—, principalmente porque el calor estelar impide la acumulación de gases helados. Los planetas más alejados también se originarían a partir de núcleos rocosos, pero por su distancia pueden atrapar cantidades mucho mayores de gas, alcanzando tamaños diez veces mayores que la Tierra y 300 veces más masivos, como Júpiter.

La estrella LHS 1903 se encuentra a aproximadamente 120 años luz, una distancia relativamente cercana en escala cósmica, pero que representa más de 1.000 billones de kilómetros, una distancia imposible de cubrir con cualquier nave espacial actual. Sus tres primeros planetas fueron identificados por el telescopio espacial Tess de la NASA y posteriormente confirmados por varios observatorios terrestres en México, las islas Canarias y la isla estadounidense de Hawái, entre 2019 y 2023. Más tarde, el telescopio espacial Cheops, de la Agencia Espacial Europea, realizó observaciones de validación. Fue en ese momento cuando se reveló la presencia del cuarto planeta. Se trata de un mundo con un radio 1,7 veces mayor que el de la Tierra y una masa unas seis veces más pesada, “lo que implica que su densidad es muy parecida a la de nuestro planeta”, explica Ribas, director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña e investigador del CSIC.

Los autores del descubrimiento —un equipo de más de 150 astrónomos de 17 naciones— consideran que la explicación más plausible es que este último planeta se originó en un entorno desprovisto de gases y en una etapa posterior a los demás. Esto implica que en este sistema solar ocurrieron dos formaciones planetarias, un fenómeno sin precedentes. “Los tres planetas internos se han formado antes y se han enriquecido en gas cuando era posible, y el externo habría aparecido unos millones de años más tarde”, argumenta Ribas.

El hallazgo puede abrir los ojos de la humanidad a posibilidades que hasta ahora no había contemplado. “Hay un interés especialmente grande en cuanto a comprensión de la arquitectura de sistemas planetarios”, expone Ribas. “Es esta transición entre planetas ricos en gas y planetas pobres. Esto es lo que separa a los planetas que tienen unas envolturas de gas grandes [la inmensa mayoría de los descubiertos hasta ahora], de los que tienen una envoltura de gas inexistente o muy pequeña, como es nuestra propia Tierra, pues su atmósfera es realmente muy pequeña comparada con la de los gigantes gaseosos. Este sistema es especialmente bueno para entender dónde está ese límite, esa transición”, añade.

Este hallazgo “es un bombazo”, según José Caballero, investigador del Centro de Astrobiología cerca de Madrid. “En ninguno de los más de 6.000 exoplanetas conocidos teníamos evidencias de que alguno se hubiese formado después que sus compañeros”, señala el científico, quien no tomó parte en la investigación. En teoría, todos los planetas nacen simultáneamente del gran disco protoplanetario donde van surgiendo los planetas al mismo tiempo.

El sistema LHS 1903 también es distinto por otro motivo. La mayoría de las estrellas alrededor de las cuales se han detectado conjuntos numerosos de planetas, como Trappist, con hasta siete tierras, o Teergarden, con cuatro, son como “vainas de guisantes”, ya que todos los planetas comparten una composición y tamaño similares, señala Caballero. “En este caso estaríamos viendo una vaina en la que sorprendentemente encontramos dos guisantes en el centro y dos lentejas en los extremos, que serían los planetas terrestres. Esto nos rompe todos los esquemas”, admite el científico.

El símil de la vaina también ilustra otra característica de los sistemas solares de las enanas rojas, estrellas más pequeñas e inestables que el Sol: sus planetas orbitan mucho más cerca de su estrella, lo que dificulta su capacidad para sostener vida. El periodo de los cuatro mundos de LHS 1903 —el tiempo que tardan en dar una vuelta completa a su estrella— oscila entre dos días para el planeta más cercano y 29 para ese cuarto cuerpo rocoso que parece fuera de lugar. El último planeta de este sistema, designado simplemente con la letra e, presenta una temperatura superficial de aproximadamente 60 grados, probablemente demasiado alta como para albergar vida, admite Ribas.

Este descubrimiento llega en el momento oportuno, ya que esta semana se celebrará una reunión en Holanda para determinar si se extiende la vida útil del telescopio espacial Cheops otros tres años más.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_