Reacciones al debate de los candidatos
A través de una discusión pública se logra descubrir bastante sobre un aspirante y por tal motivo ciertos políticos, especialmente quienes encabezan los sondeos, eligen no exponerse.
¿A qué se debe que los postulantes que lideran los sondeos suelen evadir debates directos? Resulta evidente que el debate ideológico no destaca en el panorama político actual, dado que la publicidad constituye el eje central de cualquier contienda electoral. En la era digital, la agilidad, los eslóganes impactantes, la estética y el audio influyen más que los programas de gobierno. Por tal motivo, conviene reconocer la labor de diversos portales informativos que han organizado foros para brindar a la población mayores elementos de juicio al momento de sufragar. El inconveniente radica en que a dichas citas han faltado diversos contendientes con opciones claras de alcanzar la Casa de Nariño. Estas discusiones permiten profundizar en el perfil de cada figura, razón por la cual ciertos políticos optan por evitar el peligro.
Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella no se han medido frente a frente. Sergio Fajardo propone debatir, pero se queda solitario en el intento. Los candidatos de la Gran Consulta de derecha y centro derecha han acaparado hasta ahora los escenarios de discusión y ha sido posible ver algunos matices entre ellos, conocer propuestas, pero como están parados en la misma orilla de la oposición al Gobierno de izquierda, eso impide comparar más. Los aspirantes se mueven con confianza en un ambiente que no les genera mayor riesgo.
Si bien las campañas se apoyan cada vez más en las redes sociales para tramitar las emociones que quieren contagiar a los votantes, el debate de ideas en medios de comunicación, si se logra hacer en un formato que permita la interpelación, puede permitir a los ciudadanos conocer propuestas y, más que eso, el talante de un candidato cuando debe enfrentar momentos inesperados, al ser confrontado en un escenario no controlado como sí lo es el de las redes sociales. Los videos, las fotografías, los contenidos producidos para redes, son propaganda en la cual el candidato puede decir lo que quiera, repetir sus mantras para descalificar a otros, estirar ideas y datos para confirmar sus “verdades” y armar una narrativa para venderse sin ser cuestionado. En un debate entre distintos, un contendor político o un periodista puede sacar al candidato de la zona de confort, tocar puntos débiles, obligarlo a pensar sin asesores, a responder sin libreto y a medir la personalidad y capacidad de quien aspira a manejar un país. Un error puede tener un alto costo político en un debate que ven millones de personas.
La campaña de este 2026, que ha tenido casi un centenar de precandidatos presidenciales y que tiene todavía en la recta final a más de 20 aún en contienda, varios de ellos con posibilidades de llegar a segunda vuelta, dificulta entender los programas y propuestas. También es real que no suele ser el objetivo de las campañas que los votantes entiendan las propuestas. Lo importante es que las compren. El 8 de marzo marcará un punto de inflexión porque de los 16 candidatos que se medirán en las consultas saldrán 3. Se van a sumar a los varios que caminan directo a la primera vuelta. Esa lista se va a depurar, pero al final pueden ser más de 10 los finalmente lleguen a la elección presidencial de mayo. ¿Tendremos entonces debates cruciales?
Ojalá sea así para que tantos votantes indecisos puedan tener elementos para inclinar su intención de voto. Los ciudadanos tenemos que hacer llamado a los candidatos para que después del 8 de marzo se midan cara a cara para conocer sus propuestas, pero sobre todo el carácter de quienes aspiran a suceder al presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño. Si hay algo que ha marcado este Gobierno es precisamente el talante y la personalidad de quien está cerrando mandato. No se trata solo de un programa o una ideología, se trata de una persona quien con sus cualidades y defectos puede llegar a marcar el destino de muchos.
En la campaña hay una puesta en escena. En un debate también, porque los candidatos son preparados con mucho detalle por sus asesores - pero a veces, y solo a veces, cuando se paran frente a frente, hay momentos en los cuales los ciudadanos pueden descubrir la fortaleza de un buen líder o las orejas de los lobos que pueden asomarse detrás de las pieles de oveja… tigres o jaguares. Conocer a las personas que encarnan a los candidatos es tan o más importante que conocer las promesas que tal vez nunca van a cumplir.
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