Comienza el juicio contra el joven portugués que instigó matanzas escolares en Brasil a través de plataformas digitales
Mikazz, que lideraba grupos virtuales que incentivaban la automutilación, las vejaciones y el suicido, está acusado de cometer 240 delitos


Puede que el juicio que comienza este jueves en Santa Maria da Feira (Portugal), a 300 kilómetros de Lisboa, dé algunas respuestas a la gran cuestión sobre qué llevó a un menor portugués a incentivar el maltrato animal, las mutilaciones físicas, las vejaciones y, lo más grave, la muerte de otras personas a través de plataformas digitales. La Fiscalía acusa a Miguel P., alias Mikazz en sus grupos virtuales, de cometer 240 delitos, entre ellos la incitación de siete homicidios. Uno de ellos se consumó el 23 de octubre de 2023 en un instituto público de Sapopemba, en São Paulo (Brasil), donde un alumno de 16 años, animado por Mikazz, mató a una compañera e hirió a otras dos. Aunque Miguel P. Tiene ahora 18 años, los hechos ocurrieron mientras fue menor de edad.
Después de aquello, durante los siguientes seis meses, Mikazz siguió jaleando desde la soledad de su dormitorio en Santa Maria da Feira a otros seguidores para que mataran a un mendigo, se suicidasen o atacasen sus propios centros escolares. La investigación policial abierta en Brasil tras el ataque de Sapopemba permitió detener rápidamente a Luluzinho, alias digital del autor de la matanza, que fue condenado e internado en un centro de menores. Pero se necesitó un tiempo hasta llegar al interlocutor que le había incentivado y le había pedido grabar el ataque para mostrarlo en directo a su comunidad de seguidores. Les separaba un océano y 8.000 kilómetros, nada que importe en tiempos de inmediatez y cercanía digital.
El joven portugués fue detenido el 1 de mayo de 2024 en su casa y desde entonces está en prisión preventiva. Tras el divorcio de sus padres, vivía con su hermano, su madre y su nueva pareja. Acudía a un centro de formación profesional donde apenas tenía amigos. Ni la policía que le detuvo ni el abogado que le defiende aprecian en él singularidades o trastornos que puedan dar respuestas a la gran cuestión de qué pudo empujarle a organizar comunidades virtuales donde cada vez exigía actos de mayor violencia, distribuía pornografía infantil y aireaba una ideología de ultraderecha.
Armenio Pontes, el inspector jefe de la Unidad Especial de Contraterrorismo de la Policía Judicial, explicaba el pasado junio a Papallones que el joven portugués tenía conciencia plena de sus actos y buscaba con ellos “más visualizaciones”. Para crecer más que otros grupos similares, Mikazz fue redoblando la violencia. “Hemos tenido otros casos de jóvenes radicalizados y suelen compartir algunos rasgos. Son muy introvertidos y con dificultades de integración social en la vida real, tienen muy baja autoestima y se refugian en un ambiente donde construyen un sentimiento de pertenencia”, indicaba el inspector jefe.
En general, adoran series, videojuegos y contenidos brutales. En algún momento, Mikazz saltó de la violencia virtual a la real aunque, para él, siguiese todo ocurriendo al otro lado de una pantalla. En el escrito de acusación, la fiscal portuguesa Felismina Carvalho Franco compara estos grupos digitales con sectas. “Funcionan de forma semejante, donde líderes carismáticos usan el engaño y la manipulación para volver a los discípulos obedientes y dependientes”, señalaba la fiscal.
El estudiante de Santa Maria da Feira que apenas tenía amigos en su centro de formación profesional, logró captar a un centenar de seguidores en el grupo The Kiss, que lideraba en Discord y otras plataformas como Telegram, Tik-Tok, Instagram y Facebook. En ellas hacía apología del nazismo y la misoginia. A las chicas que entraban en la comunidad les pedía que se desnudasen, que se automutilasen o que ladrasen y lamiesen el suelo con sus propios vómitos, además de insultarlas y relegarlas a las posiciones más bajas del escalafón (“las suditas”). The Kiss tenía una estructura jerárquica, con Mikazz, que a veces era llamado Fuhrer o Gotten 1, a la cabeza y una serie de lugartenientes. Para ascender, era necesario superar pruebas exigidas por la dirección como beber detergente, matar una mascota o autolesionarse con un cuchillo.
El escrito de acusación es una sucesión de atrocidades. A una joven que ya no disponía de zonas libres en piernas y brazos para herirse, los miembros del grupo le pidieron que se cortase en una vena. A otra de 14 años le pidieron que metiera el gato en la licuadora, cosa que ejecutó y le valió para ganarse la admiración del líder. Era la única seguidora, también portuguesa, que alcanzó cierto mando dentro de la estructura.
El poder que nunca tuvo Mikazz en la vida real lo encontraba en internet, donde lograba manipular fácilmente a menores vulnerables que sufrían acoso escolar o trastornos mentales. Animó a suicidarse a un niño de 13 años que estaba en tratamiento psiquiátrico y más tarde le espoleó para matar a sus compañeros de colegio en Minas Gerais, en Brasil. El líder de The Kiss también planeó la muerte de un mendigo en Brasil. Un hecho que no llegó a ocurrir, pero que pretendía retransmitir en directo y monetizar cobrando entradas.
Un historial de violencia brutal ante el que Mikazz mostró, según el escrito de acusación, “una total indiferencia y desprecio, como si no se tratase de vidas humanas de lo que hablamos, lo que revela ideas extremistas y radicales muy enraizadas que se promueven en especial en un contexto de impunidad fomentada por el anonimato de las redes sociales”. Su abogado defensor, Carlos Duarte, centrará su estrategia en mostrar que Miguel P. No lideraba The Kiss.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes




























































