El régimen contra la tecnológica
Anthropic se ha convertido en el chivo expiatorio de un sistema disfuncional, pero podría ser su correctivo


Toda familia disfuncional con un narcisista en su centro es una estructura rígida y cerrada cuyo objetivo esencial es proteger el ego del narcisista y sostener la fachada de éxito, felicidad o eficiencia que proyectan para tapar la disfunción. Cuando uno de sus miembros se niega a cooperar con esa dinámica y empieza a señalar incoherencias, abusos y mentiras, el sistema se defiende como si se tratara de un virus extraño y letal. Invariablemente, es etiquetado como difícil, rebelde, desagradecido y problemático. Si no se reforma a tiempo para restaurar el equilibrio, se convertirá en el chivo expiatorio de todo el clan.
Ese proceso tiene dos fases. La primera tratará de forzar la reintegración al rol asignado, empezando por negar su percepción de la realidad. Por ejemplo: “yo nunca dije eso”, “eso nunca ha ocurrido”, “el único problema eres tú”. Hay manipulación, amenazas y culpa (vas a matar a tu madre a disgustos, estás destruyendo la familia). Hay triangulación con otros miembros (deja, que ya se lo pido a tu hermano) y un espectro de castigos emocionales, distancia, violencia, desprecio frontal. Si el rebelde mantiene sus límites, pueden pasar dos cosas: o bien es marginado y anulado dentro de la propia familia, con una carga importante de responsabilidades no ejecutivas pero despojado de derechos y capacidad de decisión; o bien es expulsado y desterrado, con la prohibición expresa de no volver a tener contacto con él. Esta última fase tiene una función disciplinaria: penalizar al díscolo y avisar a los demás. Imponer un castigo visible y ejemplarizante es un mecanismo de control. Sirve para reforzar la autoridad del líder y disuadir a otros miembros de cuestionar el statu quo. Esto es, punto por punto, lo que está pasando entre Anthropic y la Administración de Donald Trump.
El contrato que Anthropic firmó con el Gobierno en 2025 estipulaba que Claude no sería utilizado para dirigir armas letales autónomas ni para facilitar la vigilancia masiva doméstica. El Gobierno así lo aceptó. El 14 de febrero de 2026, la Administración de Trump informó a Anthropic de que cancelarían el contrato si se mantenían las restricciones. Cuando las mantuvieron, el aviso escaló y se desdobló en dos amenazas paralelas y mutuamente excluyentes. Podían invocar una ley de emergencia industrial de la guerra fría que obligaría a la empresa a ponerse al servicio total del Gobierno; o podrían declarar a la compañía “riesgo para la seguridad”, con lo que perdería no solo el acceso a contratos gubernamentales sino también a cualquier relación comercial con otros proveedores de los que depende, como Nvidia o AWS. La lista de tecnológicas que se consideran un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de Estados Unidos es muy corta. Hay solo 10 y todas son chinas salvo una, la rusa Kaspersky Labs.
Para el sistema disfuncional, la persona que expone esa dinámica y le pone límites es más peligrosa que la disfunción misma. Su estabilidad es más importante que la verdad. Y el coraje es contagioso. La violencia demuestra su vulnerabilidad. Anthropic ha demandado al Gobierno por su postura ética sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) y por vulnerar su derecho constitucional a la libre expresión. Si, en lugar de cerrar filas en torno al narcisista, suficientes miembros de la familia se oponen al régimen y deciden unirse para establecer límites éticos y reales en el uso militar de su tecnología, entonces el poder perderá su fuerza.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes




























































