Descubren restos de Prognathodon cip
Esta criatura marina, un cazador dominante del grupo de los mosasaurios, pobló las aguas de la actual zona nororiental del territorio hace aproximadamente 70 millones de años.


Un monstruo marino de seis metros de largo y poderosas mandíbulas es la última criatura prehistórica hallada entre los yacimientos fósiles del norte de México. El Prognathodon cipactli, un reptil acuático de la familia de los mosasaurios que compartió época con los dinosaurios sin ser pariente suyo, dominó los mares hace unos 70 millones de años en el último tramo del Cretácico, justo antes del evento de extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios.
El largo camino para la identificación del Prognathodon cipactli inició en 2001 con el hallazgo de un cráneo casi completo en la Formación Méndez en Nuevo León, uno de las decenas de yacimientos con registros fósiles localizados al noreste del país. Los análisis posteriores de la mandíbula, elaborados en 2007, lo describieron como una especie de mosasaurio sin determinar, pero ahora un equipo de paleontólogos del Museo del Desierto en Saltillo y la Universidad de Bath (Inglaterra) ha revelado que se trata de una nueva especie que amplía la diversidad de reptiles prehistóricos en México.

A diferencia de otros mosasaurios de mayor tamaño, armados con dientes delgados y un cráneo alargado, la especie recién descubierta medía unos seis metros de largo y sus rasgos respondían a una adaptación propia de un depredador eficiente ante presas de todos tamaños, como otros reptiles marinos, peces grandes o animales con caparazón. “Era un mosasaurio de fauces cortas, con dientes cónicos y muy robustos para poder atacar a presas grandes”, explica a este diario Héctor Rivera-Sylva, paleontólogo del Museo del Desierto y uno de los autores del estudio. “Lo que vemos es que era un cazador activo, eso nos habla mucho de cómo poderlo comparar, por ejemplo, con las orcas actuales. Todo el género (Prognathodon) se ha encontrado en mar abierto, pero es probable que también se acercara a la costa, a seguir plesiosaurios u otros reptiles marinos para atacarlos ahí”, asegura Rivera mientras completa el símil con las orcas, el superdepredador de los océanos en el presente: “En ese momento y en esta región era el depredador máximo, ese era su lugar en la cadena alimenticia. No había uno más grande, ni más peligroso que él”, afirma.
Hace 70 millones de años, el paisaje semidesértico del noreste de México era muy distinto al actual, con pantanos y playas de baja profundidad rodeados de vegetación tropical que se abrían paso hasta el mar. Al cabo de millones de años, las rocas sedimentarias formadas en los fondos marinos emergieron a la superficie a causa de la actividad tectónica. De ahí que los restos fósiles hallados en el sur de Coahuila y Nuevo León, a decenas de kilómetros del Golfo de México, conformen una auténtica ventana al pasado de flora y fauna primitiva, tanto marina como terrestre, cuyo estudio y divulgación reciente han provocado un boom de la paleontología inédito en México.

“Este hallazgo nos hace ver que la biodiversidad del final del Cretácico era mucho mayor de lo que conocemos, tanto a nivel mundial como nacional. En México se descubrirán más especies a lo largo del tiempo, pero los hallazgos recientes ya posicionan a nuestro país como un sitio importante a nivel mundial porque no es un lugar más de transición, sino que también aquí hubo diferentes especies y situaciones que conllevaron a una mayor cantidad de especiación”, afirma Rivera, uno de los impulsores del gran interés por los colosos desaparecidos en la zona septentrional de la nación. “Cuando yo era niño teníamos la idea de que los dinosaurios no habían habitado México, era un gran signo de interrogación toda esta zona. Creíamos que era algo muy lejano, solamente en Estados Unidos u otras partes del mundo, pero no: también en México hay. Ahora tengo chicos de 9, 10 o 12 años que me contactan con mucho interés y les digo: ‘Si quieres ver dinosaurios mexicanos, puedes venir al Museo del Desierto porque aquí se exhiben los dinosaurios mexicanos”.
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