El cuerpo del Mencho y las incógnitas alrededor del último vestigio de los grandes capos en México
La solicitud de la familia del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación para recuperar su cadáver ha activado los protocolos de la Fiscalía General de la República para la entrega así como el recelo ante su despedida


El abatimiento de Nemesio Oseguera, alias El Mencho, acaparó las portadas del mundo. Su muerte, fruto de un operativo del Ejército mexicano en Jalisco, es únicamente equiparable, según diversos historiadores, a la muerte del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, en Medellín (Colombia). El cuerpo del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que permanece bajo resguardo del Servicio México Forense (Semefo) —en Ciudad de México—, ha sido solicitado por su familia a través de un representante legal, y las incógnitas sobre la despedida al último vestigio de los grandes capos permanecen sobre la mesa.
De acuerdo con la versión de la Secretaría de Defensa, el Mencho murió este domingo bajo custodia militar, tras un duro enfrentamiento, cuando era transportado en helicóptero hacia la capital. La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la identidad del cuerpo del hombre más buscado del mundo este lunes, cuando constató genéticamente que se trataba del líder del CJNG. La presidenta Claudia Sheinbaum fue preguntada este miércoles durante su conferencia matutina sobre si ya se había reclamado el cuerpo del narcotraficante. Ella respondió: “No sabría decirte, tendríamos que preguntar a la Fiscalía”. “¿Qué pasará si no fuera reclamado?”, se le insistió. La mandataria trató de salir del apuro y solo alcanzó a decir “Bueno, que la fiscalía explique”.
La FGR solo ha indicado a través de un comunicado que, ante la solicitud, el representante social debe agotar todos los procedimientos protocolarios para formalizar la entrega en condiciones. De acuerdo con Cuitláhuac Salinas, extitular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), a estas alturas ya se tiene un dictamen de necropsia, las entrevistas del personal que intervino en el operativo, las investigaciones en balística y criminología, por lo que “puede asumirse que no tiene [la FGR] ninguna justificación legal para continuar con el cadáver”.

El también docente de la Facultad de Derecho de la UNAM, dice que el reclamo del cuerpo no solo lo pueden hacer los padres, esposa o sus hijos, sino también sus hermanos o, en algunos casos, un representante legal de la familia. “La ley no prohíbe que un representante legal comparezca ante un notario y obtenga un poder específico”, explica vía telefónica. Salinas dice que incluso la mujer a la que se señala como “su pareja sentimental”, por la cual el Ejército pudo dar con su ubicación —según la Secretaría de Defensa—, puede probar una relación de concubinato para hacer la solicitud a la FGR por el cuerpo del Mencho.
Las dudas sobre el reclamo de los restos del líder del CJNG surgieron debido a la situación en la que sus allegados se encuentran. Sus hijos, Rubén y Johanna Oseguera González, alias El Menchito y La Negra, respectivamente, han sido sentenciados a cadena perpetua en Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico y uso de armas. Por otro lado, su esposa, Rosalinda González Valencia, conocida como La Jefa, fue señalada como presunta operadora del CJNG y enfrentó procesos por operaciones con recursos ilícitos. Sin embargo, en 2025 obtuvo su libertad anticipada tras cumplir parte de su sentencia, por lo que, en términos legales, se mantiene como una de las figuras familiares con mayor vínculo para realizar el trámite.
“Nunca habíamos tenido un abatimiento de una persona con tanto poder y tanta capacidad como la que vimos recientemente con el Mencho. Efectivamente, hay experiencias que son dignas de recuperar, en el sentido de su impacto social, y creo que solo se equipara al caso de Pablo Escobar en 1993″, afirma vía telefónica José Valenzuela, profesor investigador en el Colegio de la Frontera Norte.

Sin embargo, el académico considera que la implantación social del denominado Patrón del mal no es igual a la del Mencho, por lo que no se debería esperar una despedida “grandiosa” o “apoteósica” para el líder del CJNG. “Más de 25.000 personas asistieron al funeral de Escobar e incluso, con el tiempo, se generaron ciertos procesos de santificación. Esto es muy interesante como un antecedente del poder y de la incidencia que tienen algunos de estos personajes”, precisa.
Juan Carlos Ramírez-Pimienta, profesor investigador de la Universidad Estatal de San Diego, afirma que hay una reconfiguración de la narcocultura, ya que no percibe, “ni con mucho”, el aprecio que se les tuvo hasta hace 10 o 15 años a los jefes de Sinaloa, tales como Joaquín El Chapo Guzmán o Ismael El Mayo Zambada. Si algo similar le hubiera pasado a uno de estos dos en estos días, elabora el académico, es también poco probable que se los hubiera despedido a lo grande debido a la guerra desatada por las facciones a la cabeza de sus herederos por el control de su organización.
El académico explica que la relación de Oseguera con la gente de Jalisco era distinta. El panorama actual con los narcocorridos y la apología del delito es también diferente. En otro contexto, agrega, a estas alturas ya habría muchísimas composiciones en distintas plataformas. “Con capos como Zambada y Guzmán, la gente les temía, pero también había afecto. No sé si el Gobierno tenga miedo de que sí pueda haber una respuesta positiva hacia el Mencho”, afirma Ramírez-Pimienta.
La suerte final de otros capos
La muerte del Mencho ha traído a la memoria la suerte final de otros grandes capos del crimen que lo antecedieron. Una de las primeras historias que resuena es la de Amado Carrillo Fuentes, más conocido como El Señor de los Cielos. Fue un narcotraficante que se hizo con el poder del Cartel de Juárez en 1993 tras el arresto de Miguel Ángel Félix Gallardo, el jefe de jefes. Fue socio de Pablo Escobar, que producía la cocaína en Colombia, y Carrillo la compraba y distribuía en toda América del Norte en su flota de aeronaves Boeing 727. En sus últimos días fue extensamente buscado por las autoridades de México, Colombia, Estados Unidos y hasta Argentina. Falleció en 1997 en un hospital de Ciudad de México tras someterse a una cirugía plástica para cambiar su apariencia, presuntamente a causa de la anestesia. Una de las hipótesis de la policía fue que se trató de un asesinato planeado por otro cartel.
Otro caso es el de Arturo Beltrán Leyva, conocido con múltiples alias como La muerte, El Barbas o El Botas Blancas, pero, principalmente, también se llegó a considerar el jefe de jefes. Aparecía en la lista de los narcotraficantes más buscados del mundo. Su poder se extendía desde Colombia hasta Estados Unidos, y para conseguir llevar ríos de cocaína desde un país a otro no tuvo inconveniente en comprar cuerpos policiales enteros. Fue abatido en 2009 durante un enfrentamiento con la Marina en una urbanización de lujo de la ciudad de Cuernavaca, en el Estado de Morelos. El escándalo surgió por la filtración de una polémica imagen, durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), que mostraba al cadáver del capo en el suelo, con los pantalones a la altura de las rodillas y cubierto de billetes ensangrentados.

Desde algunos sectores de la población se ha pedido una “prueba fotográfica” que dé fe de la muerte del Mencho, una solicitud que Ramírez-Pimienta considera “morbosa” y que no tiene razón de ser. Valenzuela ve un vínculo de algunos medios de comunicación y algunos sectores con el cultivo del “sospechosismo” como estrategia permanente. “Mi posición es que esto debe agotarse con toda la evidencia y el cuerpo debe ser entregado a la familia como corresponde. Pensar en que podría ser un montaje es absurdo, sobre todo si vemos esta reacción violenta que se desplegó por el país por el asesinato de su líder. Todo esto no fue un montaje calculado, sobre todo pensando en que esto generaría un daño a la imagen de México”, finaliza Valenzuela.
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