Los momentos en que El Mencho estuvo a
Operativos fallidos, inteligencia frustrada y una capacidad de fuego inédita malograron la persecución contra el líder del Cartel Jalisco hasta el operativo en el que cayó muerto


La captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fue un objetivo ansiado para México durante más de una década que nunca terminaba de concretarse. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se convirtió en el pez gordo más escurridizo del narcotráfico, buscado además por Estados Unidos, y logró evadir cercos militares, despliegues federales y operaciones de inteligencia que, en distintos momentos, lo colocaron a unos palmos de su detención. Finalmente, fue muerto este domingo en un operativo que cierra una de las persecuciones más largas y complejas contra un capo mexicano.
El primer intento fallido de capturar al Mencho fue en 2012. Según una investigación de El Universal, el capo presuntamente fue detenido el 27 de agosto de 2012 en Zapopan, Jalisco, por elementos de la Secretaría de Marina, pero tuvo que ser liberado horas después por intervención del entonces gobernador del Estado, Emilio González Márquez. En ese momento, la información fue difundida por medios de comunicación locales y nacionales que aseguraron tener la confirmación de mandos de seguridad federales, pero quedó como un rumor. Ni llegó a ser corroborado ni tampoco desmentido por las autoridades. La versión cobró fuerza por el puñado de bloqueos y la quema de decenas de vehículos en la capital de la entidad, Guadalajara, y diversos municipios operados por integrantes del CJNG. La jornada violenta se extendió al Estado de Colima y fue atribuida al cartel por la detención de Oseguera Cervantes. La Policía Federal liderada en ese momento por Genaro García Luna, el secretario de seguridad del presidente Felipe Calderón, hoy procesado en Estados Unidos por delincuencia organizada, descartó que hubiera relación.

El segundo gran intento ocurrió el 1 de mayo de 2015, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, en lo que entonces se consideró el mayor despliegue federal contra el CJNG. Elementos de seguridad federal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Marina, Policía Federal, la Procuraduría General de la República (PGR) y el entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) ejecutaron la llamada Operación Jalisco. Pero la respuesta del grupo criminal fue inmediata. Los narcobloqueos, incendios de vehículos y ataques armados en varios puntos del occidente de México capturaron el foco nacional e internacional. Ese capítulo criminal culminó con el derribo de un helicóptero militar con un lanzacohetes, un hecho sin precedentes que dejó saldo rojo con militares abatidos, lo que evidenció la capacidad paramilitar del cartel. “Hubo una reacción violenta del grupo delictivo para evitar la acción de la autoridad”, dijo Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad, tras el operativo frustrado. El Mencho logró escapar.
Aquel suceso marcó un punto de inflexión. La imagen de Oseguera Cervantes se transformó en una meta casi legendaria para los organismos de inteligencia. Según revelaciones de mandos federales, los obstáculos para detenerlo se debían principalmente a su rigor personal: suprimió el uso de medios digitales, limitó drásticamente sus desplazamientos y operaba a través de un sistema de resguardo geográfico que abarcaba áreas campestres de entrada compleja en Jalisco, Michoacán y Colima.

Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, la política de seguridad antepuso el control de la violencia a la aprehensión de cabecillas, si bien el Mencho continuó figurando como un objetivo prioritario. En dicho lapso, Estados Unidos intensificó el asedio a través de imputaciones federales y una gratificación multimillonaria que escaló a los 15 millones de dólares por pistas que condujeran a su detención. Sin embargo, la conjunción de su discreción y la capacidad bélica del CJNG preservó al dirigente lejos del alcance del Estado.
Durante años, las propias autoridades reconocieron —aunque de forma indirecta— la complejidad de capturar a Nemesio Oseguera Cervantes. Tras el fallido operativo de 2015, el entonces secretario de la Sedena, Salvador Cienfuegos, advirtió que el Ejército no podía actuar “de manera irresponsable [...] Poniendo en riesgo a la población”, una referencia a la violencia que podría desencadenar su detención. En el gabinete de Seguridad, el mensaje apuntó a la misma dirección: el secretario del ramo, Alfonso Durazo, defendía evitar “espectáculos” y priorizar la reducción de la violencia.

Otro episodio que puso sobre la mesa la capacidad operativa del Mencho fue el atentado que sufrió Omar García Harfuch en 2020, en ese momento a cargo de la seguridad en Ciudad de México, un ataque atribuido al CJNG. El hoy secretario de Seguridad de Claudia Sheinbaum lo calificó como “el grupo más violento del país”, una consideración que daba perspectiva sobre lo que implicaría enfrentarse a la estructura criminal y capturar a su cabeza. Hasta ahora. La búsqueda ha terminado.
Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaSu sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.
Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave
Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de








































