Ir al contenido
_
_
_
_

Mapas | La escalada de bombardeos a la infraestructura energética de Oriente Próximo

Irán golpea los centros de producción de las potencias fósiles del Golfo en respuesta a un ataque israelí

Los ataques de los últimos días contra infraestructura petrolera en Oriente Medio han implicado un salto en la escala de las consecuencias del conflicto, que ha cumplido su tercera semana. El corte del suministro marítimo hacia el extranjero se ha notado inmediatamente en surtidores a miles de kilómetros, y los daños provocados sobre los centros de producción del miércoles y el jueves — con bombardeos sobre plantas petroquímicas y terminales gasistas— han sacudido los mercados. El siguiente mapa muestra las principales instalaciones de producción de combustibles fósiles alcanzadas.

Los ataques entre ambos bandos contra instalaciones de extracción, producción y almacenamiento de combustibles fósiles se han sucedido en los últimos días. La exportación petrolera diaria de la región ha caído al menos un 60% con respecto a los niveles pre-guerra, según estimaciones de Reuters. Esta disrupción ha disparado notablemente los precios de las materias primas energéticas, elevando el impacto económico de la guerra.

La industria energética iraní, objetivo de los proyectiles

Los bombardeos aéreos de Israel y Estados Unidos, constantes desde el 28 de febrero, habían golpeado depósitos de combustible en contadas ocasiones. Pero ha sido en la última semana cuando las instalaciones energéticas iraníes han entrado en la mira de los atacantes.

El pasado sábado Estados Unidos lanzó un bombardeo contra unas instalaciones militares situadas en la isla de Jarg, pero dejó de lado las infraestructuras energéticas para no sacudir más el mercado global de hidrocarburos. La isla, de un tamaño similar a la isla española de La Graciosa, es un punto vital para el sector energético mundial y para la economía de Irán, donde procesa y exporta gran parte de su petróleo. Trump, en una comparecencia en la Casa Blanca, amenazó con dirigir sus proyectiles contra esa industria y destruirla “con solo cinco minutos de aviso”.

El miércoles, sin embargo, los ataques sobre Irán fueron un paso más allá, al alcanzar por primera vez instalaciones iraníes de producción de energía. El Estado israelí no ha reivindicado el ataque que golpeó plantas petroquímicas en el gigantesco Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y que Irán comparte con Qatar.

En la operación también resultaron dañadas instalaciones de la industria petrolera en la ciudad de Asaluye, aunque el alcance de los daños no se dio a conocer con precisión por parte de las agencias de noticias estatales. La respuesta iraní fue inmediata: en el mismo día se registraron ataques en Qatar y Arabia Saudí.

Irán responde contra las potencias fósiles del Golfo

La represalia iraní al ver amenazado un enclave vital para su economía se ha dirigido especialmente contra los aliados de Estados Unidos en la región y potencias fósiles del Golfo Pérsico. El mismo miércoles atacó la terminal gasista catarí de Ras Laffan, la mayor del planeta. Los lanzamientos contra la explotación gasista provocaron “daños extensos”, según Qatar Energy. Arreglar los daños que sufre una infraestructura energética pueden conllevar meses, con su consiguiente interrupción del suministro: la capacidad exportadora de gas del país, se puede haber reducido un 17% por los daños sufridos, ha indicado el ministro catarí de energía en una entrevista con Reuters. El precio del gas natural se ha disparado en el mercado europeo de referencia de Países Bajos, y ya duplica su valor desde el principio de la guerra.

Los lanzamientos iraníes persiguen una disrupción sobre el comercio mundial de combustibles fósiles. Este jueves Kuwait ha sufrido daños en dos refinerías por fuegos provocados por drones iraníes y Emiratos Árabes Unidos cerró la planta de gas de Habshan por la caída de restos de proyectiles iraníes interceptados.

Además, la República Islámica atacó más lejos de su frontera, al golpear instalaciones petroleras de Arabia Saudí en el Mar Rojo, precisamente el punto por el que ese país estaba dando salida a parte de la producción petrolera tras el cierre del estrecho de Ormuz, donde la interrupción del tráfico ha sido drástica.

Por este paso estratégico transitaba una cuarta parte del gas natural mundial, una quinta parte del crudo y toneladas de materiales críticos para los fertilizantes y otros derivados del petróleo. La respuesta al ataque israelí del ejército de Irán de los últimos días viene a ampliar los efectos del bloqueo marítimo de facto de Ormuz, un cierre que ya de por sí había convulsionado los mercados energéticos.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
_