Trump está obsesionado con los zapatos de una firma que lo ha denunciado por los aranceles
Son unos ‘oxford’, y el presidente los regala sin parar a su entorno. La compañía, que los fabrica en el extranjero, tiene abierto un pleito con el republicano por su política comercial


La moda no suele ser un tema de conversación en Washington, ciudad tan obsesionada con la política y el poder como poco interesada en la ropa como vehículo de expresión personal. Esta semana, la excepción llegó en la forma de unos zapatos con los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está fascinado.
Son unos oxford, con su horma clásica y sus cordones. Los fabrica la marca estadounidense Florsheim, y su matriz, Weyco, que este miércoles ganó un 6,42% en Bolsa, tiene puesto un pleito contra el Gobierno por los estragos en sus cuentas que han causado los aranceles de Trump, dado que fabrican sus productos en el extranjero.
Los zapatos están razonablemente bien de precio (145 dólares; unos 125 euros) y el presidente los compra sin parar. También tiene afición a regalarlos, según The Wall Street Journal. Así que se han convertido en un símbolo de pertenencia a su club, que a ratos parece un culto cuyas reglas pueden reducirse a una: mejor no llevarle la contraria.
“Todos los chicos los tienen”, dice una fuente anónima de la Casa Blanca al Journal. “Es divertidísimo, porque les da miedo de no usarlos”, bromea otra fuente en el artículo, que llama a Trump “Vendedor de Zapatos en Jefe”.
La imagen que se ha hecho viral tras la publicación de la historia es un contrapicado en el foro suizo de Davos, celebrado en enero. En ella, se ve desde la derecha a Steve Witkoff, negociador y amigo de Trump, y a los secretarios de Energía (Chris Wright), Comercio (Howard Luttnick), Tesoro (Scott Bessent) y Estado (Marco Rubio), junto al presidente. Todos ellos parecen llevar los mismos zapatos negros. En esa lista hay cinco multimillonarios, seguramente poco acostumbrados a gastar un calzado tan barato.
En otra foto, también viral, se ve a Rubio, el único que no es multimillonario de la lista, con algo que parecen unos florsheim que le van grandes, porque Trump calculó su talla a ojo. La revelación del diario neoyorquino ha servido además para otro propósito: recordar aquella vez que el político latino vistió unos botines con tacón de Florsheim durante la campaña electoral de 2016. Aquel año, Rubio quiso ser presidente, y el rival que acabó siéndolo, el mismo que ahora es su jefe, lo llamaba Little Marco (Pequeño Marco).
Calzado para todos
Trump no solo regala los oxford a los miembros de su Gabinete. También ha encargado un par de zapatos, tras adivinar él mismo el tamaño del pie del destinatario de su agasajo, para dárselos al senador republicano Lindsey Graham, al director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, al escritor de discursos Ross Worthington, o a la personalidad de la extrema derecha mediática Tucker Carlson, al que le cayeron unos de punta afilada. Según el Journal, las cajas se amontonan en una oficina de la residencia presidencial y algunas están firmadas por Trump.
En la información del diario neoyorquino, Thomas Florsheim, propietario de la firma que fundó uno de sus antepasados en 1892 y consejero delegado de la matriz, Weyco, se muestra sorprendido al conocer la afición de Trump, pero declina hacer más comentarios. La historia no cuenta que esa compañía de Wisconsin presentó el 1 de diciembre una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. Sus responsables objetaron el uso que el presidente hizo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA son sus siglas en inglés) para imponer gravámenes −“recíprocos”, como los llamo erróneamente− a decenas de países.
Weyco acudió a los tribunales en previsión de lo que acabó pasando, que el Supremo acabaría tumbando la agresiva política comercial de Washington. En su denuncia, la empresa acusa a la Casa Blanca de “imponer aranceles unilateralmente a bienes importados de cualquier país del mundo, calculados mediante cualquier metodología —o por mero capricho— de inmediato, sin previo aviso, sin debate público, sin implementación gradual ni demora, a pesar de los enormes impactos económicos que probablemente causarán graves daños a la economía mundial”.
Antes de la inyección de popularidad de esta semana gracias al presidente y a sus aliados, Florsheim declaró al Milwaukee Journal Sentinel que los aranceles obligaron a la empresa −que calcula pérdidas de 16 millones de dólares debido a los gravámenes− a aumentar un 10% el precio de sus zapatos. Les queda el consuelo de saber que esa subida también repercutió en el bolsillo del causante del daño, su cliente más famoso y uno de los más fieles: Donald Trump.
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