Sortilegios, orgías y cocaína: el caso contra un psiquiatra acusado de drogar y violar a sus pacientes conmociona Marruecos
El médico ha sido condenado a 20 años de cárcel por someter con estupefacientes a 10 mujeres para que tuvieran sexo con otros hombres


Sortilegios, orgías, consumo de cocaína y heroína, trata de seres humanos. El juicio contra un psiquiatra de la ciudad de Fez acusado de drogar y violar a 10 mujeres que habían acudido a su consulta para ser tratadas ha conmocionado a la sociedad de Marruecos. El proceso que se ha desarrollado en un tribunal de la capital religiosa del país magrebí se cerró en la noche del lunes con una condena a 20 años de cárcel para el médico, tras haber expuesto las víctimas un memorial de horrores en pleno mes sagrado de Ramadán.
Empezó como una historia de celos. El psiquiatra S. I. Había declinado acompañar a su mujer a un viaje a Francia que ambos habían concertado el año pasado. Intrigada sobre una supuesta infidelidad, la esposa examinó a su regreso el móvil del marido. Descubrió vídeos de escenas de sexo colectivo grabados en el domicilio conyugal, que incluían prácticas de “actos desviados”, según el testimonio judicial literal citado por el semanario Tel Quel, en alusión a relaciones homosexuales.
La denuncia por adulterio presentada por la esposa ante la policía de Fez condujo a una investigación que ha destapado uno de los mayores casos de abusos sexuales cometidos por un médico en el país norteafricano. El acusado se encuentra entre rejas desde junio de 2025. Otras seis personas han sido detenidas por su implicación en los abusos sexuales.
Marruecos es un país formalmente conservador en materia de costumbres. El Código Penal prescribe hasta un año de cárcel por el delito de fornicación: mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio. La pena se eleva a dos años en caso de adulterio, si media denuncia de la pareja legal, y a tres años para las relaciones homosexuales.
En su declaración ante el tribunal, el psiquiatra reconoció que los vídeos eran suyos. Una de las grabaciones le mostraba junto con varios hombres y mujeres, todos desnudos, mientras era acariciado en el salón de su casa de Fez. Las imágenes reflejaban el uso de juguetes sexuales de plástico. El fotógrafo que las tomó, que ha sido condenado a seis años de prisión, declaró que grabó además las relaciones sexuales que él mismo mantuvo con el médico especializado en adicciones.
Sin embargo, el doctor S. I. Negó que hubiese sometido la voluntad de sus pacientes y afirmó que todos los asistentes a los actos de sexo colectivo habían prestado su libre consentimiento. Alegó que su esposa, que estaba embarazada, le había denunciado para vengarse después de que él sospechara sobre su paternidad y hubiese exigido una prueba de ADN para establecer la filiación.
Una de las pacientes que le denunciaron refutó en la vista la argumentación del médico. Ante los jueces, dijo que había sido víctima de explotación sexual, y que se vio sometida a rituales mediante una especie de sortilegio en el que debía tocar la cítara, en lo que el psiquiatra presentó como terapia. “Tenía un profundo sentimiento de miedo”, relató en el juicio, “y él me repetía: ‘aquí estás segura, querida”.
Otras pacientes habían declarado ante la policía haber sufrido abusos sexuales por parte del médico en su consulta, en su casa, en su coche o en un riad de la medina histórica. En ese establecimiento hotelero tradicional, se organizaban “veladas libertinas” de sexo colectivo con música gnawa (fusión de ritmos africanos y árabes). El propietario del riad y una de sus empleadas han sido sentenciados a un año de cárcel, al igual que un enfermero que colaboró con el psiquiatra. Un primo del médico, encargado de suministrar las drogas, ha recibido una condena de cinco años de prisión. Todos los encausados deberán indemnizar a las víctimas con decenas de miles de euros.
En una terapia que él mismo había experimentado, el doctor S. I. Prescribía cocaína, heroína y otros alucinógenos a las mujeres que atendía en su consulta hasta que caían en la dependencia. Una de ellas ha declarado en el sumario que tuvo que vender su piso para costear el consumo de drogas.
Miedo a denunciar
Solo cuatro de las 10 pacientes presentadas como víctimas del psiquiatra han asistido al juicio, y una de ellas tuvo que ser requerida por la Fiscalía tras negarse inicialmente a acudir. En Marruecos, apenas un 3% de las mujeres que declaran haber sido objeto de agresiones sexuales presentan una acusación formal ante la justicia o las fuerzas de seguridad, según un estudio del Alto Comisionado del Plan, el instituto estadístico marroquí. Tienen miedo de denunciar. Si los hechos no llegan a ser probados de forma clara, se exponen a ser procesadas por fornicación.
Las condenas por violación impuestas por los jueces marroquíes suelen ser también inferiores a las máximas previstas por las leyes. En 2023, el caso de una niña que fue violada por tres hombres durante meses desde los 11 años conmocionó a la sociedad. La menor fue amenazada de muerte si denunciaba los hechos, pero su embarazo acabó destapando la agresión sexual.
En un primer juicio, los violadores recibieron una condena de apenas dos años de cárcel, ya que los jueces aplicaron atenuantes como “pobreza” y “falta de educación”. Tras la movilización de rechazo de la opinión pública, un tribunal superior castigó con entre 10 y 20 años de prisión a los culpables.
Sumisión química
El 14% de las marroquíes declararon haber sufrido abusos sexuales en una encuesta social publicada en 2019. Diez años antes, solo un 9% se había atrevido a manifestarlo. Una denuncia por violación presentada en 2024 por una joven abogada francesa contra tres hombres pertenecientes a la clase económica más poderosa pareció romper la ley del silencio.
Los tres empresarios fueron detenidos y encarcelados bajo las acusaciones de violación, secuestro, lesiones y uso de estupefacientes en un presunto caso de sumisión química durante una fiesta nocturna celebrada en un lujoso chalé de Casablanca donde corrían el alcohol y la cocaína.
La joven jurista aseguró que se había despertado aturdida horas después, sin recordar nada de lo ocurrido tras su llegada al chalé. Tenía los pantalones mal colocados, la ropa interior rota y sentía dolor en la zona genital.
El propietario de la vivienda y organizador de la fiesta, considerado principal sospechoso por la policía, negó las acusaciones y aseguró que la relación sexual con la joven fue consentida. También alegó que todos habían bebido alcohol y consumido cocaína.
En un giro insospechado, la abogada francesa retiró en marzo de 2025 los cargos que había presentado. La causa contra el hijo del dueño de una de las mayores firmas farmacéuticas del país, el hijo del máximo responsable de la patronal Confederación General de Empresas de Marruecos y contra un tercer joven empresario quedó archivada.
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