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“Si no tienes su dinero y su carisma, olvídate”: ¿resulta factible representar a John-John Kennedy sin acabar pareciendo ridículo?

Desde el estreno de la serie ‘Love Story’ se ha hecho oficial la tendencia de emular el ‘look’ del añorado hijo del presidente Kennedy. Pero su mezcla noventera de elegancia y desparpajo es difícil de replicar sin masacrarla

John Kennedy Jr. Durante 1995 luciendo una de sus vestimentas más icónicas: completamente de blanco y con la gorra al revés.Lawrence Schwartzwald (Lawrence Schwartzwald)

La familia Kennedy vuelve a ser el centro de atención, y en esta ocasión no se debe a que Robert F. Kennedy Jr. Mencionara que esnifó cocaína de la tapa de un inodoro o que mató a un oso y abandonó su cuerpo en Central Park. Love Story, la popular producción de Ryan Murphy que narra el vínculo entre John Kennedy Jr. Y Carolyn Bessette, quienes perdieron la vida en un siniestro aéreo con la hermana de esta en 1999, ha fascinado a la generación Z. Recientemente circuló la información de que uno de los abrigos de Carolyn se había vendido en subasta por 192.000 dólares. Asimismo, las seguidoras critican a Calvin Klein por dejar de fabricar prendas similares a las de la etapa que la ficción muestra. Y durante las cuatro semanas posteriores a su lanzamiento han aumentado los reportajes en publicaciones para hombres detallando cómo imitar la estética de John-John, además de clips de influencers caracterizados como él e incluso concursos de imitadores.

Todo esto con efectos poco brillantes, a pesar de contar con cada elemento: pantalones de lino, chinos con pinzas, trajes oscuros, gafas de sol deportivas, chalecos con camisa estampada y, desde luego, gorras Kangol colocadas hacia atrás. No obstante, la fórmula jamás funciona correctamente. Es posible atribuir el fallo a diversos factores: las dimensiones de los trajes y corbatas actuales resultan más skinny que en los noventa y las telas de ahora hace treinta años difícilmente habrían servido siquiera para forros. Sin mencionar el prolongado dominio del pantalón pitillo y de tiro bajo, muy alejados de cualquier prenda que Kennedy vistiera en su época. Mas el inconveniente verdadero reside, como suele suceder en redes sociales, en la absoluta falta de contexto del estilo y el entorno por el que John Kennedy Jr. Transitaba.

“La gente está definiendo el look de John Kennedy Jr. Como old money (dinero viejo), un término actual y que para nada es aplicable a él”, explica Jennifer Padjemi, crítica cultural y autora. “Old money denota un estilo muy discreto compuesto de marcas muy caras”, precisa. Algunas de las piezas del guardarropa del malogrado heredero hacen referencia al estilo preppy, inspirado por el atuendo de las universidades de la Ivy League en Estados Unidos, pero se combinan con elementos que reivindican lo cool. “Es lo que nos revela la personalidad de John Kennedy Jr., que siempre demostró una cierta rebeldía respecto a lo que su familia esperaba de él: suspendió el examen de abogacía varias veces, se paseaba por todo Nueva York en bicicleta, fundó George, una revista que abordaba la política con un prisma de cultura pop… Se estaba buscando a sí mismo, y su estilo lo refleja.”

John Kennedy Jr.

Su look resulta identificable al instante, aunque no sea forzosamente singular. “Es muy moderno, eso sí, especialmente para tratarse del heredero de un clan político”, reconoce Padjemi. “Podía llevar un traje clásico y transformarlo completamente sólo a través de los accesorios: una gorra al revés, una bandana, un par de zapatos marrones, una corbata colorida… El outfit resultante no era común en el entorno social en el que había crecido, pero sí en otros en los que se movía, como el del cine, la moda, la música o el arte.”

No hay más que googlear a actores como Denzel Washington y Wesley Snipes o a jugadores de baloncesto como Dennis Rodman en los años noventa para darse cuenta. “El estilo es extraordinariamente parecido. John Kennedy Jr. Se inspiraba particularmente en las idiosincrasias indumentarias de los hombres negros, como pueden ser añadir notas de color a un traje o ponerse en plena ciudad una pieza normalmente asociada al esquí”.

Estos toques excéntricos, asociados a clásicos modernos como pueden ser los trajes de Giorgio Armani o de Valentino, o a las prendas informales de Banana Republic de la época, son también un reflejo del linaje de John-John, que, además de un Kennedy, era un Bouvier. La familia de Jackie Kennedy Onassis cuenta con varias figuras singulares, entre ellas Little Edie y Big Edie —su prima y su tía, respectivamente—, estrafalarias protagonistas del documental Grey Gardens. El ramalazo original de los Bouvier siempre se expresó a través de la ropa y John-John lo heredó. Como lo ha hecho más recientemente su sobrino Jack Schlossberg. Le pese al influencer que le pese, Schlossberg es su único sucesor, estética y literalmente (además de un fiero detractor de la serie). Hoy se puede ver al hijo de la hermana de John, Caroline (que se dio a conocer al público a través de sus vídeos humorísticos en Instagram y ahora se ha embarcado en una carrera política) patinando por el Lower East Side de camino a su clase de ballet, o ataviado con pantalones formales, un cortavientos Carhartt y una gorra hacia atrás o un gorrito de lana. Es la auténtica respuesta millennial a su tío.

¿Y qué pasa con resto de aspirantes al título? Malas noticias: sus esfuerzos no están dando frutos. “El problema es que, si no tienes el carisma de John Kennedy Jr., ponerte una camisa estampada con un chaleco te hace parecerte más al personaje de Kramer en Seinfeld que otra cosa”, opina Julien Lambéa, periodista especializado en moda masculina. Para Padjemi se trata de una cuestión de referencias. “Vivimos en una época en la que lo único que hacemos es copiar y recrear estéticas. A la gente se le olvida que un estilo original es el resultado de la música que escuchamos, los libros que leemos, la gente que conocemos, los viajes que hacemos. Ir a Uniqlo a comprar un look John-John de la cabeza a los pies, sin ninguna introspección, nunca va a dar buen resultado.”

Quizá el problema venga también de la incapacidad de la generación Z para imaginar la realidad de los años noventa. Así como las influencers que tratan de emular a Carolyn Bessette no pueden evitar metamorfosearla en una clean girl que va a pilates y bebe matcha lattes —obviando tanto su predilección por las sofisticadas prendas del japonés Yohji Yamamoto como aspectos de su personalidad mucho menos limpios—, los influencers que copian a John no dejan de parecer gym bros con la gorra para atrás. A ninguno de ellos se le ha ocurrido que el cuerpo de John Kennedy Jr. Estaba esculpido en pistas de squash, y no por horas de gimnasio, creatina y batidos de proteínas.

Tampoco deja de ser revelador —ni paradójico— el tipo de hombre que gravita hacia John-John en 2026. Si parece un frat boy republicano que hace sus pinitos en la manosfera es porque, en general, lo es. Pero ¿por qué querría un conservador en ciernes copiar el estilo de uno de los miembros de la más famosa de las familias demócratas y un hombre abiertamente progresista? “Yo diría que es por el modelo de masculinidad. Tanto John Kennedy Jr. Como Paul Anthony Kelly, el actor que le interpreta en Love Story, son ejemplos de una masculinidad, un porte y una elegancia clásicos. Son un tipo de hombre que quizá esté menos presente en los medios y en la producción cultural de hoy en día. Hay un elemento nostálgico, y una proyección”, explica Padjemi.

La cuestión es si hay alguna manera de inspirarse en el estilo de John-John sin masacrarlo en el intento. Y sí, la hay: tanto en el caso de John como en el de Carolyn, la clave de su estilo está en construir looks muy sencillos con prendas de muy alta calidad. Un pantalón vaquero con una camiseta y una sobrecamisa o unos chinos con una chaqueta de tweed son un buen comienzo, siempre que su calidad —así como su construcción y sus proporciones— sea comparable a la de los noventa. Para ello, nada mejor que hacerse con ella en una tienda vintage o de segunda mano.

Sobre todo, hay que tener presente que los conceptos de inspiración y disfraz están muy lejos de ser sinónimos. Un simple guiño sutil al estilo de John Kennedy Jr., por ejemplo, en la manera de atarse una bufanda o de introducir un pañuelo en el bolsillo delantero de una chaqueta de traje (cosa que él hacía siempre de manera muy particular en honor a su padre), dará muchos mejores resultados que un traje gris dudoso de una marca fast fashion con gafas de sol y una gorra Kangol. Ese guiño se puede después mezclar con otras referencias culturales para crear un look auténtico y personal. La inspiración que debería dejar John-John es que cada uno se parezca, sobre todo, a sí mismo.

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