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El privilegio de probar vinos con sus autores

Ya sea para encontrarse cara a cara, ponerse al día o renovar acuerdos, no paran de crecer en Europa las ferias enológicas para profesionales y los eventos para aficionados

Una cata de vinos en 1967, durante la Semana Internacional de la Agricultura de París, en el recinto ferial Porte de Versailles.Vitava (Getty Images)

Quizás tenga algo que ver aún con el efecto pospandemia (esa necesidad imperiosa de recuperar los contactos perdidos tras meses de aislamiento) o con cierto hartazgo hacia las redes sociales. También con la necesidad creciente de los productores de vino de mantener los mercados activos y sentirse cerca de los consumidores en un momento de incertidumbre y de descenso del consumo. Lo cierto es que las ferias, salones, catas, presentaciones y todo tipo de reu­niones y propuestas presenciales en torno a una copa de vino no han dejado de crecer en los últimos tiempos.

En el ámbito profesional, el calendario de ferias europeas se ha apretado considerablemente desde la creación de la Barcelona Wine Week como gran escaparate del vino español en la primera semana de febrero. Unos pocos días después se celebra Wine Paris, estratégicamente programada un mes antes que ProWein (Düsseldorf, Alemania), a la que está haciendo una dura competencia, y, en abril, llega Vinitaly, la gran cita del vino italiano. Sin olvidar Millésime Bio, la madrugadora convocatoria de los vinos ecológicos en Montpellier a finales de enero. La esencia de todas estas reuniones es ofrecer un contacto directo entre productores y compradores; verse las caras, ponerse al día y renovar acuerdos comerciales.

Los aficionados deben fijarse en la gran cantidad de eventos paralelos abiertos al público que se generan en torno a estas ferias. Alrededor de la última edición de Barcelona Wine Week, por ejemplo, pivotaron el salón de vinos naturales Vella Terra, la cata de vinos base de Corpinnat, la del colectivo Mujeres del Vino o los salones alternativos de pequeños productores Off the Record y Liquid Vins. Por un precio que suele oscilar entre los 20 y 50 euros, se puede probar un buen número de vinos directamente de la mano de sus autores. Cada visitante recibe una copa y una escupidera individual, puede elegir entre la oferta disponible con total libertad y, sobre todo, poner cara a las personas que están detrás de algunos de sus vinos favoritos.

El salón privado más ambicioso que se celebra en España en esta línea es La Música del Vi, que tiene lugar en Barcelona en el primer trimestre del año. Organizado por la distribuidora Vila Viniteca, reúne a más de 250 productores, incluyendo bodegas míticas españolas e internacionales. Con un poco de suerte se pueden probar vinos de tres y cuatro cifras previo pago de una entrada de 450 euros. El día anterior tiene lugar, alternativamente en Madrid y en Barcelona, el concurso de Cata por Parejas, con un suculento premio de 35.000 euros para los ganadores, que este año se llevaron los Masters of Wine Álvaro Ribalta y Thomas Luke Parker. Por un tique bastante más modesto de 30 euros se puede acceder como público y animar la espera de los resultados probando vinos de una amplia selección de bodegas representadas por la distribuidora.

Quien se sienta apabullado por una oferta tan desbordante, siempre puede decantarse por catas y presentaciones a pequeña escala en tiendas o bares de vinos que cuentan con la presencia de algún productor. Suelen ser charlas distendidas en las que, copa en mano, el bodeguero explica su filosofía e interpretación de la región o regiones en las que trabaja. Compartir tiempo de calidad con el autor de los vinos suele ser una de las experiencias más gratificantes para los aficionados.

Otra fórmula que potencia aún más la cercanía consiste en visitar directamente al productor y sumergirse en el paisaje y el contexto en el que nace el vino. Gracias al auge del enoturismo, infinidad de bodegas de todo el mundo abren sus puertas a aficionados y turistas. No solo ofrecen degustaciones, sino también recorridos por entornos naturales, actividades culturales o propuestas gastronómicas. Desde casas centenarias y grandes firmas que están detrás de marcas populares del supermercado hasta productores de culto (el mismísimo Rafael Palacios, icono de la godello de Valdeorras, anunció el año pasado que abría su casa a público no profesional) y pequeños productores que trabajan en espacios poco más grandes que un garaje. Cuanto más modesta sea la bodega, más probabilidades de que sea el propio elaborador o un miembro de la familia quien se encargue de la visita.

Andalucía

Ariyanas

2024, rosado,
DO Sierras de Málaga
Bodegas Bentomiz

100% romé
13% vol. 16 euros



Bentomiz es una de las bodegas de visita obligada en la Axarquía malagueña. Al frente están Clara Verheij y André Both, una pareja holandesa que se enamoró del paisaje de la región y del potencial de sus moscateles, que elaboran en versión seca y dulce. Ella se encarga de los vinos y él de su coqueto restaurante. Aunque se los conoce más por los blancos, hay que probar el rosado que elaboran con la rara variedad tinta romé. Sorprende por su salinidad, textura envolvente y largo final.

Rioja

Berta Valgañón Selección Natural

2021, tinto, DOCa Rioja

Berta Valgañón
Viñedos y Vinos

85% tempranillo,
10% graciano, 5% garnacha
14% vol. 15 euros



Berta Valgañón es una mujer de diez. Cultiva sus viñas, elabora vinos que reflejan la latitud fría y austera de los Montes Obarenes, en Rioja Occidental, sale a venderlos y aún tiene tiempo para ejercer de alcaldesa en Villaseca (50 habitantes), donde reside. Este vino muestra muy bien su filosofía de cultivo ecológico y mucho trabajo en campo para intervenir poco en bodega. Es un tinto directo, firme y muy especiado (pimienta, regaliz) que cría en hormigón
y ánfora.

Cataluña

Coranya

2005, tinto, DOQ Priorat

Sangenís i Vaqué

50% cariñena,
50% garnacha

14,5% vol. 50 euros



Sangenís i Vaqué es una bodega que desde su fundación en 1979 ha elaborado tintos de variedades locales con vocación de guarda. Esto les permite tener una colección de añadas antiguas a precios muy atractivos, como este voluptuoso y pulido 2005 que se encuentra en un gran momento. Igual de recomendable es visitar la bodega situada en pleno centro de Porrera y probar los vinos a pie de viña mientras se disfruta de unas vistas únicas de este pintoresco municipio del Priorat.

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