Nutrición animal mejorada con microalgas
Incorporar estos organismos a la dieta del ganado reduce su estrés fisiológico y mejora la circulación y la calidad de su carne

Los llamados árboles artificiales urbanos que se instalaron en Barakaldo y en Baiona se han quedado cortos. Estas estructuras de metal y acero, un tamaño de poco más de un metro cúbico y capaces de reducir las emisiones de CO2 y óxido de nitrógeno en volúmenes equivalentes a mil árboles naturales jóvenes, son ya cosa del pasado: al estar en espacios muy abiertos era complicado capturar semejante cantidad de gases contaminantes. Se optó entonces por una solución donde los efluvios no se dispersaran en exceso: por ejemplo, la chimenea de la planta de incineración de basuras Zabalgarbi, en Bilbao. Los resultados de este estudio demostraron ser prometedores, al ser viable el proyecto con un efluente gaseoso residual de procedencia industrial y unas emisiones concentradas.
La clave de estas soluciones radica en unas microalgas que crecían en la copa de las mencionadas estructuras arbóreas artificiales o en el tubo instalado en el extractor de la planta. Son las responsables de esa captura de gases de efecto invernadero porque utilizan estos compuestos como nutrientes fundamentales para su crecimiento y supervivencia a través de la fotosíntesis. Ahora, la empresa que desarrolló estos proyectos, Bromalgae, pretende dar un paso significativo con estas microalgas y llevarlas al consumo animal.
“Europa tiene un déficit. La producción se realiza fundamentalmente en China y Estados Unidos, donde tienen desarrollada una economía propia”, explica Guillermo Barredo, presidente y director general de la compañía, ubicada en Barakaldo, para quien es una oportunidad única de posicionar a Euskadi como uno de los territorios líderes del sector en España y Europa.
Beneficios para la salud
Estos microorganismos con forma ovalada y entre cuatro y 10 micras de tamaño son anteriores al ser humano. Se calcula que existen unas 700.000 especies, aunque solo están descritas científicamente un 15 %. Comercializadas, no llegan ni a 30 tipos. En cuanto a su potencial, las microalgas producen proteínas, carbohidratos y ácidos grasos esenciales —como el omega 3— asociados a beneficios para la salud. Según los expertos, los omegas que se obtienen al comer pescado en realidad provienen de las microalgas ingeridas por los peces.
A través de una colaboración con la Universidad del País Vasco (EHU), la compañía tiene acceso a más de 900 especies distintas. La bióloga e investigadora Paula Roldán destaca que esto es un activo diferencial. “Es una ventaja competitiva clave en un sector donde la mayoría de las empresas trabajan siempre con las mismas especies comerciales”, subraya.
Bienestar vacuno
En esta nueva etapa de Bromalgae se ha decidido enfocar la actividad en mercados donde la regulación es más ágil y la demanda está creciendo con fuerza, especialmente en la nutracéutica animal. “Más allá de emplearlas para alimentar peces, bivalvos o mariscos en piscifactorías, tenemos interés en incorporarlas a la comida de animales terrestres”, explica Roldán. Varios estudios señalan que en aves o en ganado vacuno mejoran la calidad de la carne, reducen estrés fisiológico y ayudan a la circulación de la sangre.
El desarrollo en alimentación humana avanza más despacio, principalmente por las restricciones regulatorias europeas en torno al llamado novel food. “Muchas microalgas que se consumen sin problemas en Estados Unidos o Asia no están autorizadas en la Unión Europea por cuestiones administrativas, más que científicas”, señala esta doctoranda de la universidad pública vasca (EHU). Mientras ese marco no evolucione, esta empresa contempla la exportación como una vía natural de crecimiento.
La cosmética es el tercer gran vector, aunque todavía está lejos de consolidarse en el ámbito local. De momento, se está dando en grandes grupos internacionales que están adquiriendo empresas especializadas en este campo para incorporar ingredientes de origen biotecnológico en sus cremas, sérums y productos antienvejecimiento.
Alta precisión
El cultivo de microalgas “de alto valor”, en palabras de Roldán, requiere condiciones extremadamente controladas. Entre otros aspectos, la experta menciona agua monitorizada a 21 grados de temperatura o luz regulada entre 125 y 300 candelas por metro cuadrado. Todo el proceso se realiza en fotobiorreactores, tuberías de vidrio de borosilicato que funcionan de manera ininterrumpida. “En ellos, las microalgas crecen bajo condiciones óptimas y se extrae biomasa de forma periódica, manteniendo el cultivo siempre activo”, detalla Roldán.
El giro estratégico es el resultado de varios años de investigación en biorremediación. El modelo actual resulta más “preciso, rentable e innovador”, ensalza Barredo. Estima que en cuatro años la plantilla de Bromalgae pueda cuadruplicarse con este sector incipiente donde es necesaria la colaboración entre empresas, que el director de la firma ve “como complementarias, más que como competidoras”.
Ampliación de capital y nueva sede
El lugar para cultivar microalgas “se parece más a una clínica que a una fábrica”, describe la bióloga e investigadora de Bromalgae, Paula Roldán. La empresa etudia una nueva configuración ya que esta etapa que aborda la compañía pasa por la construcción de una instalación que albergue tanto laboratorios como oficinas. “Será en Euskadi, pero todavía no tenemos un lugar definido”.
El objetivo inicial es trabajar con volúmenes equivalentes a unos 80.000 litros de cultivo al año, alcanzando concentraciones de entre seis y ocho gramos de biomasa por litro. “No se trata de producir grandes cantidades a bajo coste, sino de obtener compuestos muy concretos y de alto valor económico”, matiza Roldán.
Para todo ello, la firma creada en 2013 acaba de cerrar una ampliación de capital cercana a los 100.000 euros y trabaja en un esquema de financiación público-privada con entidades como Seed Capital Bizkaia, además de colaboraciones con centros tecnológicos como Gaiker y universidades europeas. A mediados de este año esperan tener la planta productiva nueva funcionando, y para finales del ejercicio los primeros lotes de biomasa empaquetados y listos para su venta.
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