‘Dogue’, la revista de moda canina acusada de copiar a ‘Vogue’: “Esperaba una colaboración, no una demanda”
En diciembre de 2025, Condé Nast denunció a Olga Portnaya por infringir las normas de la marca registrada con la publicación perruna que creó en 2019. La editora californiana ha puesto en marcha un ‘crowdfunding’ para poder hacer frente al grupo editorial

Olga Portnaya (42 años, Los Ángeles) nunca se imaginó que Dogue, la revista de moda canina que fundó en 2019, se convertiría en una amenaza para una de las revistas de moda humana más influyentes del mundo: Vogue. Todo comenzó cuando la creadora y jefa de redacción de la publicación empezó a subir fotos a las redes sociales de Mimi Bear, su pomerania rescatada. “No existía ninguna plataforma que los celebrara y yo quería ser esa plataforma. Así fue como empezó Dogue”, cuenta a Papallones. Mimi Bear fue la portada del primer número, y no lo publicó un mes cualquiera: salió en septiembre, el número más potente para las revistas de moda. 24 números y seis años después, la revista perruna se enfrenta, desde el pasado diciembre, a una demanda interpuesta por Condé Nast por infringir las normas de su marca registrada. El grupo mediático que alberga revistas como Vogue, The New Yorker o Vanity Fair presentó la demanda alegando que el logotipo de Dogue está “obviamente diseñado” para confundir a los lectores y piden la destrucción de todas las copias físicas de la revista. “Si no conseguimos registrar la marca, es solo cuestión de tiempo antes de que nos eliminen por completo”, advierte Portnaya por videollamada.
Ambas revistas coexistieron pacíficamente hasta 2024, cuando Vogue lanzó su propia versión online de Dogue —le pusieron el mismo nombre—, que consistía en una versión canina de la publicación de moda. Una sección que protagonizan famosos, como Sabrina Carpenter o Maluma, con sus perros. “Cuando lanzaron su propia sección para perros pensé que eran seguidores nuestros y que pronto se pondrían en contacto conmigo para colaborar. No esperaba una demanda. Esperaba una colaboración, sin duda”, relata Portnaya. Además de hacerlo por amor a los perros y al arte, Dogue es el trabajo y la fuente de ingresos de esta editora: “Cuando me preguntan si este es mi trabajo a tiempo completo, les digo que trabajo más que a tiempo completo. Cada número tarda un par de meses en producirse. Diría que dos o tres. Y luego, sinceramente, ni siquiera sé cuántas horas se invierten, pero sé que son muchas. Muchísimas. Porque es una revista grande, tiene entre 85 y 105 páginas”.
El equipo de la revista canina es muy pequeño. Portnaya es la creadora, la redactora jefe y también escribe algunos de los artículos bajo la firma Oli Port. “Shannon Cooper es la editora de estilo y también tengo a algunas personas que me ayudan a administrar nuestro grupo de Patreon [una plataforma de crowdfunding para proyectos creativos], que es básicamente donde interactuamos con sus perros modelos y tienen una aparición mensual. Así es como la revista se patrocina. Así que pueden registrarse en Patreon y apoyarnos”, anima.
Venden menos de 100 ejemplares por edición y su audiencia son principalmente dueños de perros de entre 35 y 65 años. “Tenemos muchos dueños de perros, como mamás perrunas que no tienen hijos humanos y también tenemos muchas mamás perrunas que ya se han jubilado. Ellas tienen mucho tiempo y dinero extra para gastar y ahí es donde entra toda esta moda extravagante. Gastan cientos, incluso hasta miles de dólares, en un atuendo para un perro, para crear una sesión de fotos bonita y publicarla”, cuenta.

Dogue no discrimina, sus modelos vienen en todo tipo de tamaños, colores y edades, y para no dejar a nadie atrás lanzaron Coverdogs, la aplicación que permite a la gente crear sus propias portadas. “También se puede hacer con revistas como Sports Illustrated, National Geographic, Vanity Fair, de todo tipo. Así que es muy divertido. Y por cierto, la aplicación móvil ya está registrada“. En 2022 Portnaya inició el proceso para registrar Dogue; fue aprobada en octubre de 2025 y a finales de ese año quedó suspendida temporalmante por la demanda del grupo editorial. “Esa fue la primera vez que escuché de Condé Nast”, recuerda sobre el grupo que impide el registro. “Cuando alguien se opone a tu marca, normalmente se resuelve en la Junta de Juicio y Apelación (TABB) de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO). Sin embargo, como presentaron una demanda federal, pudieron suspender el registro de la marca hasta que sepamos qué va a pasar en el tribunal federal”, explica.
“Mi suposición es que vieron lo que estábamos haciendo. Vieron que se estaba volviendo popular en redes sociales. Y en 2024 dijeron: ‘Oh, intentemos hacerlo nosotros mismos y veamos qué pasa’. Y después de hacerlo, su respuesta fue enorme. Se volvió viral y dijeron: ‘¡Oh, Dios mío, es una muy buena idea! Hagámoslo oficialmente en 2025′. Y entonces probablemente se dieron cuenta —estoy bastante segura porque tienen muchos abogados— de que sabían que teníamos una marca registrada pendiente. Creo que mi marca registrada les impedía hacer lo mismo. Así que ahora me ven como competencia“, sostiene.
Sobre el argumento de que “los lectores pueden confundirse”, la redactora jefe de Dogue afirma: “Mi logo no es igual al de Vogue. El suyo es famoso y tiene una tipografía muy específica, con trazos muy finos y otros muy gruesos para transmitir elegancia. Yo no tengo eso. De hecho, elegí una tipografía más bien como de animadora, porque quería algo divertido, ya que esto es para perros. No se trata de elegancia, sino de diversión y felicidad”. Y añade: “Cuando dicen que lo hice con la intención de confundir, me parece ridículo por muchas razones: primero, claramente es un tema distinto. Yo no hago moda para humanos, estoy haciendo contenido sobre perros. Segundo, mi revista está claramente identificada con perros en la portada. Y tercero, nunca hubo ninguna confusión hasta que Vogue lanzó su propia campaña Dogue. Así que después de eso, sí, la gente empezó a confundirse, pero aquí está la clave: no pensaban que yo fuera Vogue, pensaban que la campaña Dogue de Vogue era mía. Porque nosotros lo hicimos primero y la gente ya nos conocía”, cuenta.
Lo más difícil para la creadora de Dogue definitivamente es “la desigualdad económica que supone la demanda”. “Contratar un abogado especializado en propiedad intelectual y marcas registradas es muy costoso“. Por eso ha creado una campaña en GoFundMe, para recaudar fondos para cubrir los gastos del proceso legal. Solicita 25.000 dólares, y por el momento ha recaudado poco más de 9.000.

El sueño y la esperanza de una posible colaboración con la icónica revista, que tiene más de 73 millones de usuarios registrados en todo el mundo y 238 millones de seguidores en sus redes sociales (contra los poco más de 18.500 de Dogue en Instagram), se esfumó. “Como artista, creo firmemente en la libertad artística y en la libertad de expresión creativa. Sin embargo, siendo completamente honesta, siento que si no conseguimos registrar la marca y si Vogue continúa con sus campañas para perros ―que por cierto, ya lanzaron una edición impresa de su campaña Dogue en Tailanda― es solo cuestión de tiempo que nos elimine". Y añade: “Porque si un gigante como este, con su marketing, su audiencia y sus franquicias en todo el mundo empieza a hacer una revista de perros llamada Dogue, nadie nos va a encontrar. Nos eclipsarán por completo y desapareceremos. No me parece justo. Si quieren continuar con su campaña digital para perros, no tengo ningún problema. Pero, dado que tenemos una marca registrada para una revista de moda canina llamada Dogue, que ellos creen su propia revista de moda canina llamada igual infringe nuestra marca registrada y no creo que sea justo, y no quiero que lo hagan", concluye.
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