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El Govern de Salvador Illa bordea el precipicio ante el bloqueo de los presupuestos

El Ejecutivo catalán somete el viernes a primera votación unas cuentas con un futuro incierto tras la enmienda a la totalidad de ERC

El president Salavdor Illa y el líder de ERC, Oriol Junqueras, se saludan este martes en un acto en el Palau de la Generalitat, / Carles Ribas

El president Salvador Illa se enfrenta esta semana, si no hay un cambio de guion copernicano, a la misma situación que vivió el expresident Pere Aragonès en 2024: afrontar un debate a la totalidad de los presupuestos sin los votos necesarios. El republicano no superó entonces la prueba y tras la sesión fallida anticipó las elecciones. La gran incógnita es cómo llegará el Govern el viernes a la celebración del debate en el Parlament: si habrá alcanzado un pacto de última hora con ERC, que reclama avances en la cesión del IRPF, y, si no es el caso y las cuentas decaen, si Illa emulará o no a su antecesor adelantando los comicios. El Govern bordea el precipicio y el fantasma electoral vuelve a revolotear Cataluña por más que Illa, como Aragonès, siempre ha insistido en que la legislatura debe durar cuatro años.

Nadie se atreve a pronosticar un desenlace aunque el Ejecutivo tiene en mente la fecha del día 19, la víspera del debate, con la esperanza de que ERC retire la enmienda y ganar tiempo para negociar. El Govern no contempla otro escenario que aprobar las cuentas y los contactos extraoficiales siguen. Pero todos los signos que han emitido indican que no la retirarán. ERC reclama a Illa que cumpla los pactos de investidura entre los que se incluye la recaudación progresiva por parte de la Generalitat de todos los impuestos, empezando por el IRPF. Ese acuerdo lo suscribió primero el PSOE y en julio el Gobierno en la Comisión Bilateral ­—el texto apela a hacer los cambios legislativos para que la Agencia Tributaria de Cataluña “asuma progresivamente competencias de gestión en el IRPF”—, pero la vicepresidenta María Jesús Montero dijo a ERC en febrero el Congreso que están lejos del consenso y que aspira algún día a lograrlo como con la financiación.

El nudo parece difícil de desenredar aunque Illa, en la inauguración de la Escuela de Invierno del PSC, sin mencionar los presupuestos, alejó ayer unas posibles elecciones señalando que su proyecto es para una década y que no piensan en 2026 ni en 2027 y que no están encallados “en las elecciones de no sé cuando”. El president, que recordó logros como la futura ampliación del aeropuerto o la vuelta de empresas, pidió “tiempo y paciencia”. Poco después, Oriol Junqueras, líder de ERC, en un acto para celebrar los 95 años del partido, reiteró que están acostumbrados a las presiones y que si la prisión durante el procés no les doblegó, tampoco caerán ahora. “Si la cárcel no nos ha rendido, tampoco nos rendirá ninguna presión”, avisó.

Salvador Illa

Illa da su palabra de que honrará los pactos y que cumplirá como con la financiación o la nueva empresa de Rodalies. La promesa no le basta a ERC y el bloqueo, fraguado el 20 de febrero en una reunión entre Sánchez y Junqueras, es granítico y no se vislumbra una salida. La foto es cuando menos extraña: ERC es socio de investidura de Illa y aliado parlamentario del PSOE. Y su amenaza zarandea a su principal bastión. Illa se enfrenta de hecho al peor de los órdagos porque empaña la bandera de la estabilidad y de la buena gestión, cuestionada por la crisis de Rodalies. Con un Govern sustentado en 42 diputados, necesita los de ERC (20) y Comuns (6) para la mayoría (68). Illa ya ha cerrado un pacto con Comuns, que pivota alrededor de una ley para vetar la compra especulativa de vivienda, pero aún no ha negociado con su socio mayor, ERC, que pide un gesto del Gobierno para dejar claro que cumplirá con el IRP. El Govern sabe que no llegará.

Por una vez, algo raro cuando está en alguna negociación relevante, Montero está siendo muy clara. La vicepresidenta ha explicado en múltiples ocasiones que no está dispuesta a conceder a ERC la cesión total del IRPF con competencia plena de la Agencia Tributaria Catalana en la gestión. Y en esto tiene el apoyo de Sánchez. En el Gobierno creen que si habría espacio para el acuerdo si ERC cediera en sus planteamientos de máximos, porque en Hacienda sí apoyan un acuerdo de colaboración para caminar hacia la cesión, pero no de la manera en la que lo plantea ahora el partido de Junqueras. Montero reiteró ayer en Cádiz las posiciones “absolutamente encontradas” con ERC y su “desencuentro”.

Su “no” es pese al riesgo de que caigan los presupuestos de Illa. Y ese “no” implica ya casi con seguridad que la negociación, si se cierra, se hará con una nueva ministra porque Montero está cerca de dejar el Gobierno e irse a la política andaluza. En La Moncloa hay cierto malestar con ERC porque creen que políticamente ya obtuvo mucho con el acuerdo sobre el nuevo modelo de financiación tras las reuniones de Sánchez y Junqueras, varias secretas y una pública. Y que hicieron un gesto político, encaminado también a facilitar las cuentas de Illa, de permitir que exhibiera el pacto como un triunfo propio y a las puertas de La Moncloa. El gesto, entienden. Supuso un gran desgaste para el Gobierno y el PSOE y fue uno de los ejes de la campaña del PP en Aragón, lo ha sido en Castilla y León y se usará en Andalucía.

Aun así, las negociaciones son constantes, los puentes no están rotos y el PSOE y ERC tienen muchos frentes abiertos y hablan de los decretos paa paliar las consecuencias de la Guerra en Irán. En el IRPF el acuerdo parece muy lejano, y muy difícil antes de las andaluzas, pero en el resto sí hay avances. El Gobierno recuerda que hay muchos problemas técnicos y resistencias de los trabajadores de Hacienda para la cesión total del IRPF y es algo que hay que trabajar con cautela y con tiempo. En La Moncloa tampoco quieren elecciones en Cataluña, pero el pulso se mantiene.

Pese a que Illa fue investido en 2024, Cataluña aun se rige por las cuentas de 2023. No las hubo en 2024 ni tampoco en 2025 al exigir ERC el modelo de financiación. El vacío lo suplieron con suplementos de crédito. Las de 2023 son las últimas que aprobó Aragonès y que Illa, desde la oposición, votó. Por ello, el president esgrime que no está pidiendo nada que no hiciera él en el pasado y reivindica ese instrumento actualizado y más necesario que nunca por la guerra. Los presupuestos supondrían una suma adicional de 9.000 millones. Para armarse de razones, Illa ha exhibido acuerdos con la patronal y CCOO y UGT en favor de que haya presupuestos. Las entidades sociales también los reclaman.

Miembros del Govern creen que ERC no ha superado aun su dependencia de Junts y que está en juego la estabilidad y volver a la dinámica del procés. Los republicanos hacen una lectura dispar: recuerdan a Illa que es president gracias a sus votos independentistas y piden a los socialistas que cumplan en “soberanía fiscal” y que no se sometan a los “intereses del PSOE ni a los de otras latitudes” en alusión a Montero. Con todo, ERC ha sugerido aplazar el proyecto hasta junio cuando ya se habrán celebrado esos comicios o bien recurrir de nuevo a los suplementos de crédito. El Govern no ve esa opción porque se ralentizan las partidas y quedan en el aire inversiones.

Toda esta crisis sucede justo cuando Gabriel Rufián propugna en Madrid la unidad a la izquierda del PSOE —su partido no secunda esa alianza de nueva creación— y en Cataluña corre el riesgo de resquebrajarse. Nadie pensaba hasta hace semanas en un avance electoral por el riesgo de que no se pueda reeditar la mayoría de izquierdas del bloque de investidura. El sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat solo revalida la mayoría en la franja alta (entre 66 y 69). El president dio signos ayer de rechazar el adelanto aunque ha dado instrucciones a sus consejeros de cerrar carpetas como la del aumento salarial de los mossos o de los docentes, aunque en este último caso pactado solo con CCOO y UGT, sindicatos minoritarios en el sector.. El preludio de esta semana de alto voltaje en Cataluña, delicada para el Govern, vendrá marcado por una huelga en educación, obras en Rodalies que complicarán la movilidad y la comparecencia de Illa en el Parlament para dar cuenta de cómo actuó el Govern durante su baja médica. Explicar la actuación del Ejecutivo durante su baja médica. Esa sesión arrojará luz sobre el desenlace final.

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