Junqueras se juega con los presupuestos catalanes su crédito en un partido agitado por Rufián
ERC celebra su 95 aniversario sin haber logrado recoser las tensiones del último congreso


Esquerra Republicana celebra sus 95 años de fundación este sábado, con un acto en Barcelona. La efeméride coincide con otro aniversario y una coyuntura delicada para la formación: hace un año ya del Congreso Extraordinario del partido que entronizó al tándem Oriol Junqueras - Elisenda Alamany en la dirección y el próximo viernes, es el día D para la votación de los Presupuestos catalanes. Junqueras se juega su crédito político dentro y fuera de un partido que, agitado por la agenda nacional de Gabriel Rufián, navega sus divisiones internas.
La fiesta de este sábado abre una semana de vértigo en las filas de una ERC que, por mucho que cambiara su imagen corporativa en septiembre pasado, sigue sin lograr pasar página totalmente del cisma entre Junqueras y la que fuera su exnúmero dos, Marta Rovira. “La gran mayoría de la gente ha superado las divisiones, evidentemente no todo el mundo. Pero ERC es ahora un partido que hace lo que dice y dice lo que hace”, refuta su vicesecretario de Comunicación Isaac Albert. El rol republicano, añade, está definido: lograr que las cosas pasen. “La legislatura no se define por ella sola, sino por los objetivos que nos marcamos”, agrega.
El viernes próximo se votan en el Parlament las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos catalanes y los republicanos no dan señales de querer retirar la suya, registrada en respuesta a que el Govern en minoría de Illa (42 de 135 diputados) los aprobara sin contar con su aval. Los republicanos pueden dar un paso atrás incluso con el pleno en marcha -se ganaría un mes para negociar antes de la votación final- pero todo depende, insisten, de que el Gobierno se mueva respecto al compromiso de ceder la gestión del IRPF a la Generalitat. La respuesta del Ejecutivo catalán tampoco se mueve: esa cesión llegará, pero sin concretar el cuándo, y piden un voto de confianza al socio de investidura.
Dentro de los puntos del acuerdo que permitieron a Illa llegar al Palau figura el modelo de financiación, que dibuja una vía federal en la responsabilidad fiscal. La reforma que pretende ERC conlleva cambios normativos para que cualquier autonomía que lo desee recaude y gestione más impuestos, incluso el IRPF. Un camino que ya ha sido ratificado, aunque sin calendario, por parte de la Comisión Bilateral Gobierno central - Generalitat. Sin “una vía transitable” para que ello vea la luz, aseguran en ERC no habrá negociación presupuestaria. Y sin cuentas, todos los escenarios están abiertos en Cataluña, hasta un adelanto electoral que nadie asegura querer.
En el pulso de Junqueras, sin embargo, hay mucho más que un tira y afloja presupuestario con Illa. Un año después de su congreso la nueva cúpula del partido sigue sin poder recoser a la formación, un paso fundamental de cara a las próximas elecciones municipales. La relación con los socialistas, que tiene su máxima expresión en cómo se gestiona la negociación de las cuentas, es todo un examen para la cúpula que pilota el exvicepresident, al que aún persigue el fantasma de solo haber obtenido el 52% de votos en las elecciones internas.
Junqueras está necesitado de dar una muestra de autoridad puertas hacia dentro de su formación. La negociación del pacto de investidura de Illa no fue pilotado directamente por él aunque estuviera al tanto de las líneas maestras. Un sector importante del partido considera que se ha descafeinado o dilatado al máximo los términos del acuerdo inicial en puntos como el traspaso de Rodalies o la misma “financiación singular”.
Una muestra de cómo cada paso que da ERC alimenta el malestar es precisamente en la cesión del IRPF. Según el pacto de investidura, ese debía ser el primer impuesto cuya liquidación, recaudación y gestión debería asumir la Agencia Tributaria de Catalunya (ATC), que sin embargo no tendría la llave de la caja. La fecha era el 2026, pese a que todas las partes sabían que la ATC no estaba técnicamente preparada para ello. El nuevo calendario es el 2028. Junqueras, en un intento de dar aire a una negociación donde hay poca sintonía con el Ministerio de Hacienda, retiró en febrero una proposición de ley registrada en el Congreso para evitar que se perdiera. Hace dos semanas, el líder de ERC consideró que el compromiso de Illa de cumplir ese acuerdo no es suficiente, tras comprobar el mismo de boca del propio presidente Pedro Sánchez que no se daban ahora las condiciones.
Junqueras está así está atenazado entre su estrategia posibilista para lograr que los acuerdos prosperen, la necesidad de mostrarse exigente a los socialistas tras varias cesiones de cara a facilitar los pactos y unas bases divididas entre quienes lo ven atrapad por el Govern y unos alcaldes que ven necesario que haya Presupuestos, con las elecciones a la esquina y necesitados de recursos para lucir obra de Gobierno.
La cúpula del partido insiste en que aporta “la ambición nacional” al Ejecutivo de Illa. Pero no todos lo ven así. “ERC se está moviendo en el marco del realismo autonómico”, acepta Xavier Godàs, la cara visible de la mayor oposición a Junqueras en el pasado Congreso. Algo que, añade, es problemático en tanto los avances que está obteniendo en realidad son “sucedáneos” de lo inicialmente prometido. “La agenda nacional estratégica ha desaparecido del mapa, no hay rumbo o se estén realizando intervenciones cercanas al marco de la extrema derecha, cuando se señalan los comercios regentados por personas migrantes en vez de elaborar un discurso republicano”, agrega. “Yo no sé a día de hoy que proyecto tiene ERC”, asegura por su parte Helena Solà, la otra rival de Junqueras en la pugna por las riendas y que rompió el carnet del partido hace dos semanas, cuando se le pregunta si cree que se ve a la formación muy autonomista.
Ambos apuntan a diferentes causas para justificar esa sensación de pérdida del norte, más allá de las relaciones con los socialistas. “Hay claramente tres agendas personales: la de Junqueras, la de Rufián y la de Alamany. Se pueden revestir de voluntad política pero son tres personas que condicionan el proyecto colectivo”, asegura Godàs. “El camino que propone Rufián, por ejemplo, se debería votar en una asamblea. O lo de los Presupuestos”, añade Solà.
Junqueras, aún inhabilitado y a la espera de la amnistía. No podría ser el candidato a la Generalitat en el caso de unas eventuales elecciones autonómicas. El propio líder del partido señaló a Alamany o la eurodiputada Diana Riba como opciones en tal caso. La líder del partido en Barcelona, sin embargo, se descarta asegurando que esta concentrada en la batalla por la capital catalana, que se solapa con la pugna interna de la poderosa Federación de Barcelona, que la también secretaria general no ha podido domar. En noviembre del año pasado, al ser preguntados de manera espontánea, un 4% de los encuestados por el CIS catalán se refirió a Rufián como su preferencia para ser presidente de la Generalitat, frente a un 7% de Junqueras.
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