El Castillo de Púbol explora el diálogo creativo entre Salvador Dalí y el fotógrafo Horst
La exposición reúne 17 imágenes del artista y Gala que inmortalizó el célebre fotógrafo alemán


El castillo de Púbol, que fue el refugio de Gala, ha presentado este martes una nueva exposición temporal que explora la relación personal y profesional de Savador Dalí y su musa con el fotógrafo alemán Horst P. Horst, una de las grandes figuras de la fotografía de moda del siglo XX vinculado a la revista Vogue. La exposición presenta 27 objetos, entre ellos 17 fotografías realizadas por Horst -tres hojas de contactos, una de Dalí y dos de Gala, reproducidas a gran tamaño en vinilo-, cuatro revistas Vogue de la época, un facsímile de Town & Country y la pintura Desmaterialización cerca de la nariz de Nerón de 1947. Además, se pueden ver objetos personales como un collar y tres chaquetas, que no habían sido exhibidas anteriormente y que han sido restauradas para la ocasión.
El presidente de la Fundación Gala-Salvador Dalí, Jordi Mercader, ha inaugurado Dalí/Horst. Miradas cruzadas, que permanecerá abierta al público hasta el 6 de enero de 2027 en el Castillo de Púbol, que justo celebra este año tres décadas de su apertura al público. Se trata de un lugar especial, que el artista regaló a su pareja en 1969 y que reivindica la figura de la musa y “la visión del feminismo que tanto anticipó”. La muestra, para Mercader, contiene instantáneas “icónicas”, en que se ve “la intensidad de la relación entre Horst y Dalí”, que se vieron sobretodo en Nueva York.

Desde muy pronto, los fotógrafos más prestigiosos del momento retrataron a Gala y Dalí conscientes del valor y del impacto de su imagen. Desfilaron ante el objetivo de autores clave del siglo XX, como Man Ray, Brassaï, Cecil Beaton, Irving Penn o Philippe Halsman. Con muchos de ellos mantuvieron una relación personal y profesional que se sostuvo en el tiempo, como la de Horst que duró veinte años. En abril de 1939, se produce la primera colaboración documentada entre el fotógrafo y Salvador Dalí, cuando el genio ampurdanés trabajaba en el pabellón surrealista Sueño de Venus para la Feria Mundial de Nueva York, mientras que Horst formaba parte del grupo de fotógrafos encargados de hacer las sesiones en las que también participaba el artista, acompañado de Gala. Dalí intervinó en dos de sus fotografías. Entorno a 1960 Horts retrató a Dalí en su estudio, en una imagen que se le ve sentado ante un foco. Viste con elegancia y sostiene un bastón, con aire altivo. Es el último retrato del que se tiene constancia de los que Horst le dedicó.
La moda es un elemento clave en la puesta en escena de la pareja Gala y Salvador Dalí, una herramienta que les permite expresarse incluso cuando otro es quien crea la imagen. Ante la cámara, ambos elegían cuidadosamente la ropa y los accesorios: no dejaban nada al azar. Gala optaba por chaquetas sofisticadas hechas a medida por Arthur Falkenstein -diseñador predilecto del círculo artístico norteamericano- que combinaba con collares. Dalí ponía especial atención en los detalles: un alfiler de corbata con el rostro de un cardenal o una corbata de Pierre Cardin con su apellido bordado con pedrería le servían de contrapunto a su icónico mostacho.

La exposición, “concebida como un viaje por la relación personal y profesional que Gala y Dalí mantenían con Horst”, afirma una de las responsables del proyecto expositivo del Centro de Estudios Dalinianos, Bea Crespo, muestra tres piezas de indumentaria, dos chaquetas de Gala y otra azul y blanca de lino y algodón de corte militar que el artista lució en la década de los años cincuenta. Dalí luce esta chaqueta en una de las imágenes expuestas donde la pareja posa en un paisaje rocoso frente al mar, que podría ser la costa este de Estados Unidos. Según ha explicado Mercader, “se tomaron muy en serio el mundo de la moda”. Esta fue una de las pocas imágenes en el exterior que el alemán captó de ellos, ya que acostumbraba a preferir interiores.
La muestra también exhibe una fotografía “memorable”, según los expertos, en la que Horst retrata a Dalí con los ojos cerrados. Con la mirada dirigida hacia el interior, artista y fotógrafo evocan el mundo de los sueños y del subconsciente, eje central del movimiento surrealista. También está presente el óleo sobre tela de 1947, Desmaterialización cerca de la nariz de Nerón. En este escenario, reproducido por Dalí y Horst en una fotografía editada, presentan a las modelos suspendidas en el aire, luciendo dos diseños estivales que se encargaron especialmente para la ocasión a Hattie Carnegie. Entre las piezas también hay un retrato inédito de Gala intervenido con gouache y óleo por Dalí en 1957. Para la directora de los Museos Dalí, Montse Aguer, esta exposición “sintetiza toda la trayectoria de Púbol al hablar de fotografía, contar con un óleo y también vestuario”.
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