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Guía para consultar los documentos del 23-F: personajes y momentos clave

La mayoría de implicados habían sido condecorados. El único civil condenado presumió en el juicio de la medalla que le había dado el Rey y lamentó no haber participado más intensamente en el golpe

El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, en la tribuna del Congreso, en el golpe de Estado del 23-F. Manuel Pérez Barriopedro (EFE)

El Gobierno difundirá este miércoles “todos” los documentos hasta ahora clasificados que ha “encontrado” sobre el 23-F. Se trata de 153 “unidades documentales” procedentes de archivos de Interior, Defensa y Exteriores y en las que no hay grabaciones de audio, pero sí transcripciones, según han aclarado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. En España, 24,7 millones de personas, la mitad de la población, nació después del intento de golpe de Estado. Esta es una guía de los personajes y momentos clave del 23-F.

General Alfonso Armada

La sentencia del Supremo que en 1983 le condenó a 30 años de cárcel lo considera “el principal beneficiario de la rebelión”. Armada se había sumado como voluntario a los militares sublevados contra la República y había participado después en la División Azul, la unidad de españoles que apoyó a los nazis, devolviendo el favor de Hitler a Franco en la Guerra Civil. Formó parte del grupo encargado de dar clases al entonces príncipe Juan Carlos, cuando este llegó a España por voluntad del dictador. Tras la proclamación del Monarca, fue designado como secretario general de la Casa del Rey, pero en 1977 fue sustituido por Sabino Fernández Campo tras un enfrentamiento notorio con Adolfo Suárez, el piloto de la Transición democrática. Suárez siempre desconfió de él y Juan Carlos I siempre se resistió a apartarlo completamente de su lado. De hecho, se reunieron semanas antes del intento de golpe de Estado. El 23-F, Armada acudió al Congreso con la autorización hecha a las 23.40 del jefe del Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras, quien declaró ante el juez militar que su único encargo fue “negociar la entrega” de Antonio Tejero, el teniente coronel que había irrumpido a tiros en la Cámara a las 18.20 de la tarde, y prometerle “un avión para salir al extranjero con su familia”. Según Gabeiras, la misión incluía la “prohibición absoluta de expresar su oferta de presidir el Gobierno”, pero fue de ese supuesto gobierno de salvación de lo que le habló a Tejero, según consta en las conversaciones desde el Congreso a las que tuvo acceso este periódico. Gabeiras ordenó su arresto a las 15.00 del 25 de febrero al entender que su actuación no estaba “clara”. En 1988, el general fue indultado. El Supremo alegó, entre otros, motivos de salud. Armada falleció en diciembre de 2013, a los 93 años.

Teniente general Milans del Bosch

Al igual que Armada, luchó con el bando franquista en la Guerra Civil y en Rusia, con la División Azul. En diciembre de 1977 fue nombrado teniente general, con mando en la Capitanía General de la III Región Militar, con sede en Valencia. Fue en ese cargo desde el que confirmó la sentencia absolutoria del general de la Guardia Civil Juan Atarés, juzgado y absuelto en un consejo de guerra por insubordinación con el entonces ministro de Defensa Manuel Gutiérrez Mellado, el demócrata al que Tejero zancadilleó en el Congreso durante el asalto. Participó activamente en la conspiración para el golpe y la tarde del 23 de febrero de 1981, decretó el estado de excepción en Valencia y desplegó carros de combate y tropas por la ciudad tras emitir un bando “análogo al del general Mola en julio de 1936″, como le recordó el instructor de la causa. Se describía a sí mismo, según señaló Tejero, como “monárquico visceral”. Durante el golpe habló tres veces con el Rey, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico: hacia la una de la madrugada, a la una y media y a las 4.30. Fue condenado a 30 años de cárcel y salió de prisión en 1990. Nunca se arrepintió y nunca pidió el indulto. Murió en 1997. En cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, el Gobierno quiere trasladar sus restos, ahora enterrados en la cripta del Alcázar de Toledo.

Teniente coronel Antonio Tejero

Cuando irrumpió a tiros en el Congreso al grito de “¡Quieto todo el mundo!”, llevaba apenas nueve meses en libertad tras haber cumplido siete meses de condena precisamente por conspiración para la rebelión por su participación en otro plan de golpe de Estado en 1978, la Operación Galaxia. En la instrucción de la causa por el 23-F, aseguró que llevaba meses preparando el asalto. “Hice innumerables fotografías de todas las esquinas del Parlamento, conseguí información de todas las medidas de seguridad y protección, y una vez finalizado el proyecto se lo comenté al teniente general Milans”, relató en los interrogatorios a los que tuvo acceso Papallones. También aseguró que había comprado en diciembre de 1980 seis autobuses de 50 plazas cada uno, así como gabardinas en el Rastro para trasladar a 288 guardias civiles sin llamar la atención. Según dijo, la adquisición, “por unos tres millones de pesetas”, se financió con el dinero en metálico procedente de la herencia de una tía de su mujer, y que “por si no alcanzaba”, él había solicitado cuatro pagas por adelantado “con la confianza” de que se le iba a devolver una vez triunfara el golpe. En los primeros interrogatorios tras su detención en 1981 declaró: “Íbamos a estar solos durante dos horas. Entonces llegaría la autoridad militar competente”. Pero el supuesto golpe blando se alargó, se complicó y fracasó porque su objetivo final no coincidía con el de Armada. Fue condenado a 30 años de prisión. Recientemente, firmó un manifiesto en defensa de Franco junto al presidente de Manos Limpias, Miguel Bernad, y jueces y militares retirados.

Rey Juan Carlos I

Franco le nombró “sucesor a título de rey”, en 1968, rompiendo la línea dinástica, ya que no se fiaba del padre de don Juan Carlos por sus “tendencias liberales”, como relata Paul Preston en la biografía del dictador. En sus memorias, publicadas el pasado diciembre, asegura que nunca permitió que se hablara mal, en su presencia, de Franco, al que dice, “respetaba enormemente” por su “inteligencia y su sentido político”. A Milans del Bosch lo describe como “un hombre famoso por su valentía” y “condecorado con dos medallas militares, lo que demostraba su mérito excepcional”. De Armada asegura que su participación en el golpe fue “muy dolorosa en el plano personal” y relata que el 23-F, cuando pidió ir a verle a Zarzuela, le respondió: “Si te necesito, te llamaré, pero, de momento, no vengas”. Don Juan Carlos asegura que era consciente “del descontento en los cuarteles” antes del 23-F, pero que “estaba lejos de imaginar que se estuviera tramando un golpe de Estado”. Su mensaje condenando la intentona golpista se emitió a la 1.15 de la madrugada del 24 de febrero, casi siete horas después de la entrada de Tejero en el Congreso. El mensaje decía: “Para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las autoridades civiles y a la junta de jefes de Estado mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. La Corona no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum”. La sentencia descartó su participación en el golpe. En 2014, abdicó tras una notable pérdida de popularidad vinculada con el caso Nóos y escándalos de su vida privada. En 2020 su hijo, Felipe VI, renunció a su herencia ante el temor de que los activos de don Juan Carlos pudieran “no estar en consonancia con la legalidad” y le retiró la asignación de los Presupuestos Generales del Estado. Desde entonces reside en Abu Dabi.

Sabino Fernández Campo

General del Cuerpo de Intervención del Ejército y licenciado en Derecho, sustituyó a Armada como secretario general de la Casa del Rey en 1977. El 23-F mantuvo a su predecesor en el cargo alejando en todo momento de La Zarzuela. “¡Ni está ni se le espera!“, contestó a José Juste, jefe de la división acorazada Brunete, cuando este intentaba averiguar qué había de cierto en el supuesto respaldo del Monarca al plan expuesto minutos antes por varios jefes y oficiales a su mando para mover a la Acorazada.

En sus memorias, el Rey relata una conversación de la que no han aparecido ni grabación ni transcripciones hasta ahora, entre Martínez Campo y Tejero:

- “¿Qué haces ahí?"

- “Yo recibo órdenes del capitán general de Valencia”.

- ¿Cómo te atreves a hacer lo que estás haciendo en nombre del Rey? No lo vuelvas a hacer, no estás autorizado a ello.

Un exministro consultado por Papallones describe a Fernández Campo como el jefe de la Casa del Rey que más se enfrentó a Juan Carlos I. “Le tenía miedo porque le decía las cosas. Y mucho respeto. No se atrevía a cesarle, pero quería alguien más dócil, así que un día le invitó a cenar en Horcher y en medio de la cena dijo: ‘Sofía, no sabes el disgusto que me ha dado Sabino. Dice que está muy cansado y lo deja’. Era mentira que le hubiera dicho nada, pero Sabino, que era militar y muy respetuoso, lo dejó”.

Juan García Carrés

Fue el único civil condenado por el 23-F: dos años de prisión por el delito consumado de conspiración para la rebelión militar —el fiscal pedía 10 de condena—. Falangista, durante el franquismo fue procurador en Cortes y presidente del sindicato nacional de Actividades Diversas. Durante la vista judicial aseguró que lamentaba no haber “participado más efectivamente” en la intentona golpista y presumió de que el Rey le había concedido l a Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco en 1976.

En su libro, La farsa, el investigador Carlos Fonseca relata que el historiador Luis Togores, hijastro de García Carrés, le dijo que el dinero para comprar los autocares en los que se trasladaron los guardias civiles al Congreso el 23-F “lo puso Carrés, que lo guardaba en una caja fuerte en su casa”.

Durante el asalto al Congreso, Carrés habló varias veces con Tejero. En 2021, Papallones reprodujo esas conversaciones tras acceder a los 13.000 folios de la causa judicial:

García Carrés: ¿Cómo ha ido esa conversación? ¿Alfonso también?

Tejero: Sí, quería hacer una chapuza el tío. Quería… (ininteligible) Carrillo y el ministro no sé qué.

García Carrés: No cuelgues, eh.

Tejero: No cuelgo, estoy pasando un rato cabrón.

G.C: Villaviciosa y Pavía va a salir. Aguanta.

Tejero: ¿Pero cómo que aguante? ¿Tú te crees que aquí no aguantamos? ¡Leche! ¿Cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frío que hace? Pues claro que aguantamos hasta que vengan los regimientos.

G.C. La victoria es para España, ánimo, ánimo y ánimo. Los hombres de honor sabrán corresponder todo esto.

Tejero: Juanillo, no me hagas propaganda, coño.

José Luis Cortina

En 1981 estaba al frente de la Agrupación de Operaciones para Misiones Especiales (AOME) del Cesid, precedente del CNI. Pertenecía a la misma promoción que el rey Juan Carlos en la Academia Militar de Zaragoza. Fue detenido y procesado al asegurar Tejero que le había deseado suerte antes del golpe y le había comunicado que estaban listos los nuevos decretos leyes para aprobar una vez que concluyese la operación, pero finalmente, resultó absuelto. Su padre murió en un incendio en su casa en 1983. Cuando dejó el Ejército, en 1991, con el grado de coronel, tenía en su haber varias condecoraciones, como la Cruz Blanca del Mérito Militar y la Cruz y Placa de San Hermenegildo. Posteriormente se hizo empresario y se dedicó al asesoramiento y análisis de mercados para empresas de Defensa.

Enrique Múgica

El entonces diputado socialista compartió con otros compañeros del partido, Joan Reventós y Antonio Siurana, una comida con Armada en octubre de 1980 en Lleida. El encuentro se prolongó durante más de tres horas. En marzo de 1981, Múgica aseguró al periodista de este diario Joaquín Prieto que se citó con el general como responsable en el PSOE de los contactos con miembros de las Fuerzas Armadas y que Armada le manifestó que creía que la situación podía empeorar si no se establecía “un cambio de clima político”, para lo que propuso “un Gobierno UCD-PSOE presidido por un independiente”. Cuando Prieto pregunta a Múgica si el general mencionó algún nombre en concreto, el socialista respondió: “En ningún momento se postuló él mismo como presidente de ese Gobierno”. Añadió que “en su planteamiento no entraba la posibilidad de que la formación de ese Gabinete se hiciera al margen de los procedimientos constitucionales”.

Cuando, a petición de la defensa de los golpistas, Múgica fue citado a declarar como testigo en el juicio por el 23-F, el diputado socialista explicó que había dado parte de esa reunión con Armada al líder del partido, Felipe Gonzalez, para el que había preparado un escrito. En su libro sobre Javier Pradera, el periodista Jordi Gracia reproduce parte de ese documento, en el que Múgica asegura que Armada le transmitió que los golpistas tenían “el aval del área Reagan”, entonces candidato a las elecciones de EE UU. El investigador Carlos Fonseca también recoge que cuando el general les habló de buscar a un presidente del Gobierno neutral o independiente, Reventós respondió: “¿Quién va a presidirlo? Pues tú“. Fonseca añade: ”Si fue una boutade solo Reventós lo sabe, pero no parece que el contenido de la conversación fuese propicio a las chanzas". También recuerda que en sus memorias, el exministro José Bono asegura que González explicó en una comida que Múgica le había informado de la reunión con Armada una vez que ya se había celebrado, no antes, y que como no le gustó lo que oyó, le pidió que se lo pusiera por escrito.

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